Lo que distingue a la pedagogía propugnada por Freinet

Lo que distingue a la pedagogía propugnada por Freinet es fundamentalmente su carácter liberador y su implantación en el trabajo diario”.

Reconoce, entre otros principios, que tan importante o más que la instrucción o adquisición de conocimientos, es la educación o formación de la personalidad del niño. Y también, que el trabajo escolar no debe girar en torno del maestro, como el personaje que sabe, sino que debe girar en torno de los intereses y necesidades del alumno. La escuela freinetiana lo realiza efectivamente con la implantación de técnicas que lo posibilitan y lo hacen realidad. Por otra parte la escuela Freinet implica el ejercicio de una auténtica democracia de la gestión de la clase a través de la libre expresión y las asambleas o consejos cooperativos en que todos sus participantes tienen voz y voto para decidir todo cuanto signifique organización, gestión, programas y trabajo.

Por su forma de realizar los proyectos que se deciden en la clase, el trabajo no persigue una valoración competitiva juzgada únicamente por el maestro, sino que desarrolla el juicio crítico personal y el colectivo de la clase, y el trabajo siempre es una producción cooperativa, un trabajo educativo, que es valor de uso para todos los componentes de la clase.

En la escuela freinetiana, los niños y los adolescentes hallan:

  • un ambiente acogedor, en que se confía enteramente con la aportación y participación del joven, que el adulto siempre está preparado a escuchar.
  • un ambiente de seguridad, una atmósfera tranquilizante, sin tensiones.
  • un medio que les permite practicar experiencias diversas libremente, según su propia iniciativa, que fuera de la escuela no tienen facilidad de realizar.
  • el derecho de tener iniciativas, de aprender a trabajar individualmente y de colaborar y hallar colaboración en las realizaciones colectivas hechas en equipos que se forman libremente cada vez que se plantean nuevos proyectos según las necesidades, intereses, capacidad de aportación a la investigación o estudio previsto.
  • el acceso a la cultura viva y actual, con el estímulo de poder hacer una crítica abierta y constructiva de cara a las posibilidades de participar en la transformación de las condiciones de vida, en beneficio colectivo.
  • un ambiente escolar que refuerza el entusiasmo personal, el dinamismo propio de la edad, la curiosidad natural para comprender mejor, la voluntad de integrarse en el medio donde se vive.

Por eso, los maestros y maestras que propugnamos esta pedagogía estamos en contra de:

  • las escuelas cuarteles, donde se acumulan clases y alumnos, que promueven la incomunicación, la insolidaridad, la masificación, la competitividad.
  • el alejamiento de los niños de su propio medio y la creación de concentraciones alienantes.
  • las clases sobrecargadas.
  • la enseñanza autoritaria, verbalista y libresca.
  • los reglamentos llenos de prohibiciones, amenazas y sanciones.
  • los programas rígidos, de los que se excluyen temas vitales y la realidad circundante.
  • las estructuras inamovibles de clase, donde las mesas están alineadas para la vigilancia, para escuchar y copiar de la pizarra, no para un trabajo vivo y diverso.
  • la competición individual, la desconfianza ante el grupo, el aislamiento de cada clase, la enseñanza inconexa por materias y especialidades.
  • la formación actual de los maestros que les incapacita para el trabajo en equipo y la apertura hacia el medio y la comunidad.
  • una escuela que sólo gira en torno de la matemática y la gramática, sin tener en cuenta los aspectos formativos y de enriquecimiento cultural que son la expresión y la creatividad en arte, música, canto, cultivo del cuerpo, trabajo, enlace de la actividad intelectual con la manual…
  • la escuela que promueve indiferencia, aburrimiento, temor, disgusto, exclusión, discriminación, violencia, desesperación, marginamiento…

Con el transcurso del tiempo, quienes se proponen ser fundamentalmente educadores van comprendiendo la necesidad de transformar la enseñanza a todos los niveles, desde el parvulario a la universidad.

Los cambios se producen lentamente y a largo plazo se producirán todas las transformaciones necesarias. Pero es posible ir modificando desde ahora el estilo del trabajo escolar, instaurando nuevos modos, nuevas relaciones en la clase, dando el derecho de expresión y de responsabilización, ”para que la escuela no sea un lugar de represión y fastidio”.

Josep Alcobé  en Revista Colaboración nº 31 (1981)

 

Josep Alcobé Biosca (Cervera, 1911 – Barcelona, 1999) maestro de Lleida, es uno de los miembros del Grupo Batec (Latido), movimiento de renovación pedagógica fundado en Lleida en los años veinte y uno de los principales introductores de la Técnica Freinet en España, siendo también fundador en 1933, junto a Josefa Úriz y Dolors Piera, del sindicato FETE-UGT en Lleida, en el que llega a ocupar la Secretaría de Organización (de hecho, una buena parte de los maestros del Grupo Batec entrarían al sindicato socialista) También fue uno de los organizadores en 1931 de la Asociación Nacionalista La Palestra de Lleida. Participó en las Misiones Pedagógicas durante la II República y en las Milicias de la Cultura y la Ajut Infantil de Reraguarda durante la Guerra Civil. En el Ayuntamiento que se constituye en Lleida el 22 de octubre de 1936 ocupa la consejería de Higiene y Sanidad en representación de la UGT y el PSUC (JSSJ) Exiliado en Santo Domingo y México, reingresó en la enseñanza a comienzos de los años 70, colaborando en las revistas Perspectiva Escolar y Cuadernos de Pedagogía. Presidente en 1983 de la Federación Internacional de Movimientos de la Escuela Moderna (FIMEM), tras su muerte, fue rebautizada con su nombre la Mediateca de Lleida.

 

“Josep Alcobé y la Pedagogía Freinet” (Sebatián Gertrudix- Publicaciones del MCEP)

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