«DE ACIES AL MCEP» – Congreso de Huelva 04/07/2019

Quiero hoy recalcar algunos de los momentos más importantes de nuestra historia colectiva, eso sí desde mi personal punto de vista, desde mi propia vivencia y experiencia. No se si es por la edad, por los momentos históricos en los que estamos, por otras y variadas razones o por la suma de todas ellas, lo que es indiscutible es que últimamente estamos empezando a hablar, estamos empezando a preocuparnos de algo que no deberíamos haber olvidado nunca: de donde venimos, de nuestra historia, del por qué estamos aquí. Porque las personas que estamos aquí, las compañeras y compañeros que nos hemos inscrito en este congreso no estamos por casualidad, ni hemos venido por un concurso de la tele; ni lo que decimos, ni lo que pretendemos explicar de nuestra práctica cotidiana ha salido de ningún circuito de pensadores televisivos tan en boga hoy en día.

Las compañeras y compañeros de Huelva, digo yo que habrán pensado que con mi edad me podían dar como premio de terminación o fin de obra el honor de hacer la charla de apertura de su/nuestro congreso. Una especie de premio a la constancia.

Gracias compañeras y compañeros, pero os habéis equivocado totalmente si ese era vuestro objetivo. Porque yo sigo. Y sigo porque intuyo que los cambios no han terminado. Yo sigo porque hay una buena cantidad de elementos en este espacio mecepero que han estado y están en continuo movimiento e incluso ascenso y voy a intentar relatarlos de alguna manera hoy aquí en Huelva.

Eso sí, de todas las maneras, muchas gracias por esta deferencia. De verdad.

Y eso que mirar si han cambiado los tiempos, que al principio de este tipo de eventos estas palabras las preparábamos y traíamos escritas a mano en hojas cuadriculadas la mayoría de la veces. Luego pasamos a la máquina de escribir, ¡que invento! Para llegar a la impresora del ordenador… volviendo a dejar el papel para coger esa modernez llamada ipad o Tablet… Y una vez pasado el salpullido moderno retornar al papel, eso sí, jugando con los tipos y tamaños y hacer que salgan mucha hojas para parecer que el discurso es largo. Pero no.  Me han programado media orejilla  o 30 minutejos.

Quiero hoy recalcar algunos de los momentos más importantes de nuestra historia colectiva, eso sí desde mi personal punto de vista, desde mi propia vivencia y experiencia.

No se si es por la edad, por los momentos históricos en los que estamos, por otras y variadas razones o por la suma de todas ellas, lo que es indiscutible es que últimamente estamos empezando a hablar, estamos empezando a preocuparnos de algo que no deberíamos haber olvidado nunca: de donde venimos, de nuestra historia, del por qué estamos aquí. Porque las personas que estamos aquí, las compañeras y compañeros que nos hemos inscrito en este congreso no estamos por casualidad, ni hemos venido por un concurso de la tele; ni lo que decimos, ni lo que pretendemos explicar de nuestra práctica cotidiana ha salido de ningún circuito de pensadores televisivos tan en boga hoy en día.

Al contrario, si estamos aquí, si somos nosotras y nosotros es porque tenemos, porque venimos de un trabajo, venimos de una historia eminentemente rica, eminentemente interesante que debiéramos, creo que ya estamos en el camino, de estudiar, no en plan de alabanza que también, no en plan de decir que bien lo que hacíamos y lo que escribíamos, que también porque es cierto y nada más fácil de comprobar con una simple ojeada a cualquiera de nuestros documentos de hace más de 20 años.

Si estamos aquí es sobre todo porque es absolutamente necesario analizar todo el proceso, es necesario el estudiarlo para ver lo que hemos hecho y lo que se nos quedó en el camino, ver como lo hemos hecho y consecuentemente de esa manera poder avanzar. Porque por lo menos desde mi planteamiento, desde mi punto de vista que ya sabéis que me gusta todo esto de la historia y de los papeles…, pues todo esto además de para almacenar y ocupar espacio, su fin principal es favorecer el análisis y la reflexión, para poder ver los caminos que hemos recorrido y cómo y en que condiciones, para de esa manera intentar la búsqueda de los mejores los senderos para continuar, para seguir por la senda del trabajo que iniciamos hace ya muchos años.

Por lo tanto, hablar hoy aquí, en Huelva, en el 46 congreso del MCEP, hablar de ACIES me parece un tema importante.

Recordar que hace un mes hemos realizado un evento muy importante y bonito, unas jornadas en las que unas 50 personas hemos recordado, hemos hablado, hemos vivido todo ese proceso de creación y algunas de sus circunstancias y consecuencias.

Las compañeras y compañeros de Huelva han puesto a esta presentación un título legal, como son ellos mismos, de ACIES al MCEP, pero tenemos que reivindicar todo, incluso lo ilegal.

Porque nuestro edificio tiene varias fases constructivas. Podríamos empezar por la cimentación y habría que remontarse a los años 30, para pasar luego a la primera capa del suelo que correspondería a la reunión del chalet famoso del Sardinero santanderino. El resto de la obra somos nosotras y nosotros.

Porque nosotras y nosotros venimos, no de ACIES, ya que hay que aclarar que, aunque no lo supiéramos por lo menos el que suscribe, aunque desconocíamos nuestra historia anterior, es cierto que habían existido grupos, como la Cooperativa Española de la Imprenta Escolar con aquella interesante revista que curiosamente se llamaba Colaboración. De aquellas maestras y maestros que trabajaron con los medios que estaban a su alcance, más bien escasos y que habían desarrollado su experiencia en una situación politicosocial diferente.

Que desde el 66/67 Ferrán Zurriaga y algún colega más valenciano empiezan a moverse y ese momento es justo el inicio de nuestra historia. Ahí empieza. Ese es el principio de nuestra realidad actual. De aquello barros salieron estos adobes con los que hemos construido el andamiaje mecepero.

La legalización de ACIES, bueno el Movimiento de Escuela Moderna, ya que como sabéis Acies no fue más que la estructura legal para acomodarnos con la ley de asociaciones de Fraga, nos va a permitir continuar y avanzar en el trabajo de formación y construcción de nuestra identidad pedagógica. Este trabajo empieza en Santander en el 69 y continua hasta el 2019 aquí en Huelva. Ese trabajo se ha basado en el esfuerzo, la cooperación y en el acompañamiento de hombres y mujeres para intentar construir una escuela mejor en un mundo diferente.

De todo este periodo me gustaría citar una serie de hitos, de momentos, que a mi parecer absolutamente subjetivo han sido los que nos ha ayudado a avanzar, que nos ayudaron a expandirnos, que nos ayudaron a ponernos en valor, recordar que hay momentos en que fuera de nuestros propios círculos de las técnicas Freinet, el grupo Freinet, que el MCEP es ampliamente conocido, reconocido e incluso hasta “temido”.

Por eso quiero hoy recalcar algunos de los momentos de mayor relevancia en nuestra historia colectiva, repito desde mi pdv y subjetivo, recordad que no soy historiador, simplemente almacenista de papeles.

Lógicamente el primer hecho importante es la propia creación, el propio proceso de la creación del grupo. El momento fundacional en el año 1969 en el que 45 personas de 11 provincias españolas

Álava

Alicante

Asturias

Barcelona

Guipúzcoa

Madrid

Navarra

Santander (mantengo la forma en la que estaban escritas)

Valencia,

Vizcaya,

y dos de fuera las fronteras

Andorra

Francia,

se reúnen en un chalet en Santander con una serie de anécdotas interesantísimas que Ferrán nos ha contado en Bañuelos.

Y siguiendo en el mismo momentazo al año siguiente más de 100 personas se reúnen en el seminario de Moncada en Valencia, y que un año después, en el 71, se vuelvan a encontrar otra vez más de 110 personas también en el seminario de Oviedo. Fijaros que en Oviedo había nada más que 2 o 3 personas. No creáis que había más gente. Eso sí el personal de Barcelona fue el que se encargó de la organización. Y de ahí llegaríamos en el 72 en Mollet, en Barcelona, a acordar la legalización. Hasta este momento es la parte previa, como la pre historia de nuestro colectivo. Es como consecuencia de este proceso de búsqueda del espacio asociativo y como colofón del mismo, cuando se produce la discusión, elaboración y publicación de nuestro primer texto teórico: traduciendo y adaptando a nuestros medios el documento conocido como la Carta de la Escuela Moderna que había sido elaborada unos pocos años antes, en el 68, en el Congreso de Pau del l’ICEM, se discute y se elabora el documento conocido como la Carta de Salamanca, no es necesario aclarar en qué ciudad se aprobó, siendo el primer elemento teórico de nuestro movimiento, donde se pone en público los postulados, las ideas principales y básicas de lo que pretendemos con nuestro trabajo, por decirlo de alguna manera: nuestra ideología pedagógica.

Sin duda alguna otro hecho fundamental es el IV Congreso del MEM, el celebrado en Cogollos Vega en el 77 en la provincia de Granada. Más que por lo que se discute, que es mucho, fijaros que una de las discusiones más intensas y largas fue la del cambio de nombre, a “la final” llegaron dos propuestas: la de MCEP y la de MEM, nombre con el que nos reconocíamos, como nos llamábamos hasta ese momento (El propio congreso se llamaba IV Congreso del MEM).

Pero lo realmente importantísimo fue el número de personas asistentes. Se habla de cerca de 800 personas, un verdadero mogollón de gentes y de trabajo. Solo hay que ver el Dossier que se elaboró y publicó. Entiendo que la importancia numérica es porque muchas de estas personas asistentes estuvieron posteriormente largo tiempo trabajando las técnicas freinetianas en los distintos escenarios en los que estuvieron: desde los centro de trabajo a los grupos que se empezaban a crear en el estado español; otro grupo de personas más minoritario, años después, se incorporaron al equipo del ministro Maravall, fundamentalmente al staff de Pilar Pérez Mas.

Es fácil entendible que todo esto tuvo una resonancia importante, porque casi de golpe un grupo pequeñito, sin economía, sin estructuras burocráticas consigue ese impacto numérico brutal. En ese momento dentro del mundo educativo solamente una organización, Rosa Sensat era capaz de este tipo de acciones. Pero hay que recordar que Rosa Sensat tenía la apoyatura, el apoyo económico, político, social de toda la burguesía ilustrada de Cataluña, mejor de Barcelona y con una gran historia detrás.

Otro hecho fundamental de nuestra historia, que nos ayudó a seguir continuando y profundizando en nuestro trabajo diario fue la entrada, el formar parte de la comisión organizadora del I Congreso de MRPs celebrado en Barcelona en diciembre del 83.

Es en este magno evento realizado a mayor honor y gloria de la política del gobierno socialista donde se reúne la “flor y nata” del profesorado español. Y estamos allí con una representación, que creo modestamente, muy importante tanto numéricamente (50 personas) como por los documentos presentados. Y este congreso nos hace aparecer, nos permite presentarnos en “sociedad” ante todo el mundo educativo que estaba allí representado. En el congreso de Barcelona hay 23 GTs del MCEP representados, con 46 personas además de las 6 de la Secretaría. Me parece necesario el recalcar la importancia de estos datos.

Otro momento que quiero resaltar, es cuando ante el avance oficial de los MRPs, se oficializa la constitución de la Confederacion de MRPs y su instrumentalización por parte del Ministerio de Educación.

El MCEP que hasta ese momento había cohabitado con los diferentes y distintos grupos o MRPs con cierta naturalidad, se aparta, damos un paso atrás ante esa oficialización de la unión de los colectivos y nos convertimos en otra confederación, que posteriormente ha presentado algún que otro problemilla burocrático a la hora de los papeles, pero desde un punto de vista políticopedagógico me parece que fue una decisión que nos marcó el camino que debíamos o queríamos seguir. Sería un tanto complicado y desde luego no es materia de esta pequeña charla el analizar si hemos ido haciendo correctamente los deberes que nos marcamos  o si por el contrario nos hemos ido acercando, con el paso del tiempo, más a los que nos habíamos separado… Sin ninguna duda, lo que está eminentemente claro es que el Congreso Extraordinario, el nº 19, del 18 y 19 de enero de 1993 celebrado en Madrid va a marcar nuestra manera de relacionarnos tanto con la administración como con los demás grupos pedagógicos del momento. Y como punto entrañable de este congreso está el acuerdo por unanimidad de nombrar Presidente Honorario del MCEP a Josep Alcobé

Eso sí. Hay que reconocer que con aquella ruptura y los nuevos estatutos como confederación que hicimos, perdimos la ocasión de recibir la Corbata de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio que sí han recibido el otro día, el 14 de junio para ser exactos, los MRPs reunidos en la Confederación, de manos de Felipe R, que es como firma en el BOE. Toda decisión tiene un precio.

Otro momento realmente interesante y que me parece fue el resultado y demostración del trabajo realizado, y desde mi punto de vista el más importante de nuestra época, es el momento en el que conseguimos firmar un convenio con el ministerio por el cual, además de que nos diera unos dineros que siempre vinieron bien, pero también nos hipotecaban en lo administrativo, nos convalidaba, nos convalida nuestra manera y forma de trabajar como profesionales, nuestros talleres, reuniones, en fin nuestro trabajo cooperativo como si estuviera realizado en y por los servicios oficiales del propio ministerio. Entiendo que fue uno de los principales hitos de nuestra historia, porque por primera vez se reconocía que nuestro trabajo cooperativo tenía una validez como formación legal que no es que fuera imprescindible para nosotros, no. Pero sí es verdad que colaboró mucho para que los compañeros y compañeras pudieran rellenar sus casillas de sexenios, puntos… que no me parece una cuestión nimia. Es verdad que nos obligó a aumentar la burocracia y el consiguiente almacenamiento de papeles, entiendo que tampoco tanta, dado que esa misma burocracia ya estaba instaurada en los colegios, institutos, ceps… lugares donde nuestro personal trabajaba.

A partir de ese momento, personalmente, no encuentro ningún punto álgido para ser recalcado hoy día. Es a partir de ahí cuando veo un lento pero inexorable proceso en el que entramos, como no podía ser de otra manera, como parte de la sociedad en la que estamos inmersos  en la que el final de la boca del túnel no se ve con claridad. Pero es la sociedad del estado español en la que vivimos. Por ello el MCEP, que no puede estar al margen, va variando de estructura, de organización interna, de forma de trabajo … por unas razones fácilmente entendibles: la sociedad está en una evolución permanente y además exprés: las escuelas unitarias han desaparecido de la geografía española, los centros pequeños, los centros rurales desaparecen, incluso los pueblos desaparecen. La EGB hasta los 14 años muere para dividir esa franja de edad en dos etapas totalmente diferenciadas. La aparición de las especialidades con sus respectivos horarios…. e intereses… Incluso en infantil.

Los paradigmas educativos han saltado por los aires apareciendo solamente el consumo como fin social y último.

Por no hablar del cambio producido desde aquella consigna “Cuerpo Único de Enseñantes” hasta la realdad de 36 cuerpecitos actuales solamente en el tramo no universitario.  Todos esos cambios han hecho que el MCEP se haya tenido que adaptar mejor o menos mala esa realidad. Hay que tener en cuenta que estos cambios estructurales varían mucho de cada medio, incluso de cada persona. Pero las modificaciones legales y sociales se han producido. Y el MCEP, bueno las meceperas y meceperos vivimos en esa realidad.

A pesar de esto creo que aun estamos en una situación casi privilegiada porque todavía las compañeras y compañeros se puede plantear y se plantean que así no, que hay que ir por otros caminos. Todavía se plantean que los talleres pueden y deben funcionar de esta manera u otra. Todavía y estamos en el 2019 entran al MCEP personas jóvenes, jóvenes desde una perspectiva de mi edad naturalmente, a una asociación que además de tener fama, y en algunos casos bien ganada, de cerrada y sectaria, lo que pide y exige es trabajo, lo que propone es hacer cosas en cooperación con los demás y para los demás y que a cambio no parece que da…, bueno eso sí, la amistad, la colaboración, el cariño…, a mogollón, pero todas estas cuestiones no se valoran en la carrera docente.

Bien pues a pesar de esto, estamos en el 2019 en Huelva, seguramente con grandes carencias y enormes lagunas, pero también seguramente con muchas ganas de seguir andando por la senda que iniciamos en 1969.

Por ello entiendo que estamos en una situación más que importante. No voy a hablar de la cresta de la ola, porque cada vez que intento hacer algo “bonito” se me cae el andamio y sin el casco puesto. Pero fijaros que

En estos momentos hay una chica (Alba) haciendo una tesis o como se llame ahora con algunas de las carpetas de mi archivo mecepero…, y una compañera del ICEM está redactando un artículo sobre la educación en España, con documentos que le he enviado. Por fin están valiendo para algo los papeles. Y esto no es casualidad, es, son intereses ante nuestras prácticas educativas.

Y termino, mirar:

En estos meses pasados por primera vez en mi vida, he visto escritos en los carteles propagandísticos para ser votados en las elecciones, unas candidatas y candidato que entre sus valías públicas ponían que eran, que pertenecían al colectivo MCEP, como elemento a destacar de su currículo politicosocial. Sí, cuatro personas pertenecientes al MCEP, al MCEP de HU (Lola, Charo, Lili y José Antonio) se han presentado a las elecciones municipales (donde se conoce a la gente) y en el cartel ponía lo del MCEP. Y no creo en las casualidades. Es más bien un reflejo de esa parte de nuestro trabajo, que casi habíamos olvidado, y que se refiere a la parte social del mismo y que espero no se pierda nunca porque forma parte de nuestro ADN. Y como es lógico la sociedad sabe y valora.

Gracias por aguantar.

Enrique Pérez Simón (MCEP-Cantabria)

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