LEYENDO Y ESCRIBIENDO EN EL PEDRO DUQUE (Día del Libro)

Juan Manuel Delgado (MCEP-Madrid), profesor de Filosofía del IES Pedro Duque de Leganés (Madrid) realizó este vídeo con alumnas y alumnos de su centro sobre los libros que más les han gustado. También participaron algunas profesoras y profesores.

El cámara y editor de este vídeo disfrutó mucho aquel 23 de abril. Y lo curioso es que sigue disfrutando como un enano cada vez que lo revisita y lo paladea con detenimiento. Me gusta todo lo que envuelve a los protagonistas que quisieron aparecer: ese patio rebosante de juegos y de gente respirando fuera del aula tras la primera parte de la mañana; el “cierto estiramiento” de los profes que no pueden dejar de hablar con un respeto innato por los libros; las jóvenes que creen que el gran libro de su vida es el que escriben con 15 años, síntesis maravillosa del narcisismo adolescente; el gamberrete inteligente que hace la pelota a su profe de filosofía; el que recuerda sus lecturas en el cole con aquellos libros que al pasar las hojas…

Entre carreras y patios, después de las clases, la libertad de nuestro alumnado se abre paso de la manera más intrépida, leyendo de todo un poco, y en algunas ocasiones  escribiendo para hacerse personas con criterio y con emociones. Frente a los agoreros que anuncian el final de los sueños juveniles en el embotamiento tecnológico, la gente joven sigue haciendo su propio camino. Sólo tenemos que dejarles espacio para que hablen y tomen la iniciativa. Hablarán y leerán -algunos escribirán- desde otro punto de vista, desde otras vivencias. Su imaginación y su trayectoria no serán las nuestras, porque dependen solo un poco de nosotros: ellos han elegido sus libros. Aprovecho para hacer una recomendación: si les obligamos a leer todo será más trabado. Si les preguntamos por las cosas que les han hecho disfrutar, saldrán historias como las que aquí se cuentan.

Los que queman los libros, los que expulsan y matan a los poetas, saben exactamente lo que hacen, decía Steiner. Por ello, como maestros que somos, debemos seguir dejando que el misterio de la imaginación prenda por doquier, para construir socialmente ese mundo que algunos, miserablemente, creen suyo. Hablemos de libros, paseemos libros, recomendemos libros. Sin imponerlos. Y ya veremos qué mares surcan los que ahora vienen.

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