COVID-19 Y LAS METODOLOGÍAS CADUCAS E INÚTILES (José Luis Alonso MCEP-Madrid)

¿Hasta cuándo seguiremos pensando que los métodos que utilizamos son los únicos y los mejores que existen? ¿No va siendo hora de asumir con un poco de modestia que nuestra formación fue bastante deficiente y que necesitamos seguir aprendiendo?

José Luis Alonso, MCEP-Madrid



En las últimas horas me han llegado, de gente cercana, varios ejemplos de actuaciones de maestros y maestras que mantienen actividades, propuestas y maneras de pensar que antes quedaban difuminadas en la obscuridad que rodea el hacer cotidiano de las aulas. Sin embargo, ese hacer tradicional y presencial,  al pasar a la luz de las pantallas muestra todo el sin sentido y el absurdo de las mentalidades que les dan soporte. A modo de ejemplo valgan estas tres:

  • Sesión mediante vídeo conferencia para leer en voz alta un texto siguiendo el orden que va dando la maestra. Controlando que las miradas no se vayan de las pantallas.
  • Instrucciones a las familias para que vigilen que los exámenes se hagan sin ayuda externa, sin consultar el libro y sin otras fuentes de información.
  • Envío de un gran número de fichas para imprimir con las tareas a realizar. Lo que está provocando un aumento de la venta de impresoras para los hogares que se lo pueden permitir, y para los menos pudientes el recurrir a las fotocopiadoras públicas, las papelerías de algunas zonas estén batiendo record de número de copias que hacen cada día.

Si nos paramos a pensar qué hay detrás de estas propuestas cotidianas. que a todos nos suenan, empezaremos a descubrir aspectos e ideas de la escuela que debían haber desaparecido hace muchísimo tiempo. Esperemos que al salir a la luz, su proceso de desaparición se acelere. Sin tratar de ser exhaustivo me permito señalar algunos:

  • La idea de uniformidad que supone que todos aprenden lo mismo al mismo tiempo y con las mismas actividades.
  • Los alumnos no son autónomos ni responsables de su actuación, necesitan órdenes, control y vigilancia.
  • Las dificultades de aprendizaje se deben a la falta de interés, esfuerzo y escucha del aprendiz.
  • El docente centra su atención en mantener el orden y asegurar que todo el alumnado cumple con sus obligaciones. Es más grave no hacer una actividad, que no saber cómo resolverla.
  • Hacer bien la evaluación es saber repetir de memoria algo que se estudió antes.
  • Gran parte del tiempo escolar no está dedicado al aprendizaje, sino a una serie de rutinas que permiten ocupar, rellenar, ese tiempo: copiar enunciados, repetir un número exagerado de actividades iguales, hacer de nuevo si hay errores…

Desde hace tiempo vengo hablando de que la incorporación de la tecnología a la escuela no se puede limitar a utilizarla para seguir haciendo lo mismo: ver todos el libro de texto en la pizarra digital o en la tableta electrónica, o copiar las fichas o textos que se le ofrecen en ella. Mantengo que la incorporación de la tecnología únicamente tendrá sentido cuando sirva para favorecer el aprendizaje de cada persona al potenciar la diversidad de propuestas y de actividades que respondan a las necesidades de cada una de ellas dentro el respeto a sus ritmos  e intereses.

En el momento presente, cuando tenemos que ofrecer propuestas y recursos para el trabajo en las casas, es importante que tengamos claro una serie de ideas que permitan ofrecer un marco diferente que cambie la idea de escuela y de aprendizaje. Nosotros queremos reforzar y provocar la motivación e implicación del aprendiz para que tome conciencia de su papel y se anime a seguir con su proceso de desarrollo, en contacto con los que le rodean, a partir de las propuestas que le hacemos o de las que surgen en su vida diaria.

Con esta idea en mente, la primera y principal función del maestro, o maestra, debe ser el conectar con su alumnado. Vamos a cumplir dos meses sin contacto, no sabemos las situaciones por las que han pasado a lo largo de ese tiempo, y, como con cualquier conocido, lo primero es saber cómo estamos. Sin un estado emocional adecuado y en contra de la voluntad de las criaturas no podemos confiar en alcanzar resultados. Tras ese contacto humano podemos abordar otros temas, pero sin olvidar que el mensaje principal estará dirigido a transmitir confianza, tranquilidad y ánimos.. Si lo conseguimos será posible intentar abordar otras cuestiones.

Otra idea básica es que el aprendizaje no es una acumulación de datos sueltos sino la consecuencia de unos procesos internos de reflexión, individual y con los otros, que nos permite ir estableciendo relaciones entre ellos y dotándolos de sentido. No puedo saber lo que es el dos, sin entender el tres, aunque no sepa su nombre tengo que manejar la noción de cantidad para saber de qué hablamos. No puedo aprender que es el sujeto sin entender el predicado, antes de nombrar tengo que comprender que estamos hablando de la estructura y función de las partes de la oración.

Una anécdota de mi primer año de maestro, con un tercero de primaria, resalta esta idea. El libro definía el artículo como el modificador directo del núcleo del sujeto. ¿Serviría de algo que alguien se aprendiera esta definición sin entender de qué hablamos? ¿Qué es eso del sujeto que tiene un núcleo y se puede modificar?

Por tanto, nuestros esfuerzos deben dirigirse a hacer propuestas abiertas, motivadoras, divertidas en la medida de lo posible, que favorezcan la creatividad, la investigación, la comunicación con los otros, sean familiares o compañeros de aula. Y todas ellas con la perspectiva de que puedan superarlas con éxito, que al acabar puedan pensar que son capaces y quedarse con ganas de seguir haciendo y aprendiendo.

Si asumimos esta idea, el avanzar programa no tiene mucho sentido. Más allá del último curso del bachillerato, dado que tendrán que enfrentarse a una prueba externa de la que no sabemos si se modificará por la situación extraordinaria que nos ha tocado.

César Coll hablaba de un currículo básico e imprescindible como soporte fundamental de nuestra actuación con todo el alumnado. Es una idea a retomar. Qué conocimientos y capacidades necesita conseguir cada persona. A partir de lo que ya conocen, podemos ir proponiendo nuevas actividades que les hagan ampliar, profundizar, generalizar lo conocido, que a su vez les servirá de soporte para los nuevos avances.

¿Qué ganamos con oír a un niño o niña leer un minuto? Aprovechemos ese minuto para provocar curiosidad por una lectura, escuchar el goce que ha sentido un compañero con esa actividad, los motivos por los que no le atrae ese tema y cuál le apetecería…

¿Qué sentido tiene reproducir una ficha para contestar en ella? ¿Por qué va a depender su actividad de disponer de una impresora? Dejemos que estructure su cuaderno de manera que le sirva para organizar sus actividades, separando lo que considere que tiene que ir separado, organizando un sistema que le permita localizar y consultar en caso de necesidad.

¿Por qué las actividades de lenguaje tienen que limitarse a responder preguntas? Aprovechemos para animar y reforzar la expresión, tanto la oral como la escrita, a partir de propuestas abiertas, de sugerencias, de inventar un personaje, un mundo, de recrear una historia conocida cambiando el desarrollo o el final… El oficio de narrador o de escritor se aprende, como muchas otras cosas, al narrar o al escribir y es un aprendizaje que seguimos realizando a lo largo de toda la vida.

¿Por qué tiene que hacer tropecientas cuentas para demostrar que ya sabe una operación? Planteemos que investigue otras formas de resolverlas, que encuentre otras que den el mismo resultado, dejemos que resuelva retos y juegos en base al dominio, principalmente mental, de ese tipo de cálculo. No olvidemos que hoy día los cálculos que necesitamos resolver los hacemos sin papel.

¿Por qué tiene que resumir un tema del libro de experiencias? Que elija su propio tema, o incluso el del libro, pero que lo desarrolle a partir de sus propias preguntas e intereses, que establezca relaciones con lo que ya sabe, con su propia experiencia, con ejemplos de su vida cotidiana o de cómo nos influye en nuestra manera de vivir o pensar… Con el confinamiento disponemos de más tiempo para contactar con otras personas y elaborar propuesta colectivas, o investigar por la historia y vida de otras personas, o realizar experimentos, por ejemplo en la cocina, o aprendizajes prácticos como aprender a poner una lavadora o a organizar su propio cuarto.

¿Por qué tiene que reproducir un modelo de plástica? Es mucho más interesante, y verdaderamente creativo, el hacerlo propio y llevarlo a término desde su perspectiva o a su manera. Como mucho deberíamos limitarnos a sugerir unos materiales o una técnica, pero la obra es de libre creación. Sin olvidar las posibilidades que ofrece el material de desecho para elaborar todo tipo de creaciones artísticas.

¿Por qué tenemos que sobrecargar y llevar tensión a las criaturas, y a sus familias, con nuestros mandatos? Quizá no tenemos confianza en sus ganas de desarrollarse y de aprender. O tal vez necesitamos prefijar unos pasos queriendo dirigir o marcar un mismo proceso para todos. En cualquier caso, nuestra tarea no es la de marcar caminos, ni etapas. Es animar y acompañar, estando a su disposición para tratar de colaborar si encuentran alguna dificultad que en ese momento les supera.

¿Por qué necesitamos hacer pruebas y exámenes de datos y detalles, que en el mejor de los casos habrán olvidado al cabo de pocos días? Sería mucho más interesante implicarles y preguntarles de forma abierta que dificultades tienen, que nos cuenten lo que creen que han aprendido, lo que les ha costado más, por dónde querrían seguir, o si creen que podrían ayudar a algún compañero de clase para que aprenda mejor alguna cuestión.

¿Por qué todo tiene que ser trabajo individual para hacer en papel? No debemos desaprovechar la fuerza de la cooperación ni infrautilizar los medios tecnológicos de los que disponemos. Gran parte de los hogares disponen de conexión a internet y de teléfonos móviles o tabletas electrónicas con cámaras y grabadoras que permiten abordar cuestiones lejanas y darles una forma distinta de presentación. Si es una generación con muchos más medios tecnológicos debemos animarles y proponer tareas que les animen a adquirir un dominio de los recursos de los que disponen.

¿Por qué seguimos pensando que las familias no son de confianza y que van a colaborar con sus hijos para “engañarnos” y así sacar mejores notas? Por favor, dejémonos de pensar que no están en nuestro mismo equipo, y que no comparten el deseo de alcanzar lo mejor para cada uno de nuestros alumnos y alumnas.

¿Por qué valoramos que las propuestas abiertas no sirven? Probemos a plantear actividades y propuestas de libre elección, que cada cual pueda desarrollar en función de sus circunstancias e intereses. Casi siempre los resultados nos sorprenderán.

En fin ¿Hasta cuándo seguiremos pensando que los métodos que nos aplicaron son los únicos y los mejores que existen? ¿No va siendo hora de asumir con un poco de modestia que nuestra formación fue bastante deficiente y que necesitamos seguir aprendiendo?

La respuesta me parece obvia. Hay propuestas y enfoques metodológicos que no aportan nada al aprendizaje, y que debemos tratar de eliminar de la lista de recursos a utilizar. Aprovechemos este periodo de no-escuela para repensar y aclarar qué papel nos corresponde y qué metodologías vamos a utilizar de forma consciente sabiendo cómo contribuyen y colaboran en el desarrollo de nuestro alumnado. ¿Cuándo pensaremos la escuela desde el punto de vista de las criaturas?

Nuestro reto y nuestra obligación es ofrecer posibilidades que desde el respeto a los procesos de los alumnos y alumnas favorezcan su protagonismo y les resulten estimulantes para seguir aprendiendo. Intentemos que nuestras sugerencias de estos días vayan en esa dirección. Suerte y gracias por vuestro empeño.

José Luis Alonso, MCEP-Madrid- 28 de abril de 2020


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2 respuestas a COVID-19 Y LAS METODOLOGÍAS CADUCAS E INÚTILES (José Luis Alonso MCEP-Madrid)

  1. MGH dijo:

    Claro, claro. También yo me he preguntado muchas veces si el profesorado, en general, reflexiona individualmente o en Equipos Docentes, sobre cómo desarrolla su trabajo para favorecer el aprendizaje de verdad y el desarrollo personal de su alumnado. Excelente artículo que recomendaría leer a todo el profesorado y a las familias y comentarlo en común.

  2. tutoriafilo5 dijo:

    Estoy muy de acuerdo. La confianza, el clima de confianza, es fundamental para una relación educativa fructífera. Critiquemos pues, la escuela a la defensiva, que únicamente busca rellenar el formulario como fórmula para no crearse problemas.
    A mí «me tocan», me hacen reflexionar personalmente, tus sugerencias en el tema de los trabajos individuales. Es muy oportuno que lo recuerdes, en tiempos de educación frente a la pantalla, que no son dos sino uno solo.

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