Hoy empieza todo -2: Una y mil veces… ¡Gracias!- Luz Ortega-McepMadrid

Queridas y queridos.

Qué difícil situación hemos vivido. Siento una enorme tristeza y una contradicción interna que no me ha dejado vivir en paz en este tan extraordinario trimestre. En continua discusión conmigo misma. Tanto desde el área de música que llevo en infantil y primaria como desde las ciencias que también imparto en cuarto curso, he visto todos esos agujeros oscuros de nuestro sistema educativo, bueno, de nuestro sistema de vida más bien.

Las tareas, el currículum, los correos con trabajos, correcciones, controles online, las evaluaciones… Todo un sin sentido.

Si de alguna cosa puedo estar satisfecha e incluso orgullosa, es de haber tratado y cuidado a mis 350 alumnos, que si dice pronto. He respondido uno a uno a todos y a cada uno de los correos que recibía. Pueden ser más de 2500. Siempre con unas palabras a las familias, agradeciéndoles todo lo que estaban haciendo en tan complicadas circunstancias. Procurando ser “empatía pura”. A mis niños y niñas, les he mandado besos, fotos, dibujos y gif de felicitaciones, diplomas, vídeos míos cantando, tocando, contándoles cuentos o haciendo experimentos.

Supongo que era la única manera “encubierta” que tenía de decirles que les entendía, y que yo no quería formar parte de esa locura de una “educación online de libro y examen”.

Varias mamás, me decían, que los niños esperaban como agua de mayo mis correos de respuesta. Supongo que por el afecto y el cariño que les hacía llegar; por las palabras bonitas. Me han dado las gracias por ser un poquito de luz en sus mañanas, y por ponerles la banda sonora de muchos ratitos en casa. Por las palabras de afecto, cariño y cordura. Eso es, el afecto. Qué triste ha sido todo. Una escuela sin afecto es una escuela sin alma, como bien decías unos días atrás.

A estas familias quise escribirles esta carta que ahora comparto con vosotros, que sois quiénes me habéis enseñado a ser “alma de escuela”. Os adoro.

Aquí os dejo la carta, un tanto borracha, empalagosa… Pero escrita con el corazón en la mano y llorando, si, llorando. Porque jamás había tenido que suspender a tantos y tantos alumnos en una evaluación. No sabéis lo que he sufrido. Aún siendo un profundo amargor. Pero eso ya será otro tema…

Luz Ortega (MCEP-Madrid)

Estimadas familias:

Han sido unas semanas muy intensas y duras. Nos hemos tenido que adaptar a una forma de vida excepcional. Sé que ha habido situaciones muy difíciles, de salud, de trabajo, de conciliación. Muchas de ellas aún sin resolver.

Nuestros hijos e hijas nos han dado una gran lección de vida.

Me considero una maestra de vocación, con mucho poder de autocrítica y reflexión. Y como todos vosotros, he vivido una situación completamente nueva. En cuanto a la enseñanza me he adaptado a mil por hora a las nuevas circunstancias. Por eso, quiero pediros disculpas, si me he excedido con las tareas y trabajos. Siempre he querido que nuestros chicos avancen, progresen, experimenten y aprendan. Que no se dejasen llevar por esa incertidumbre, por esos miedos que a todos nos han invadido.

He buscado vídeos, enlaces de interés, os he aportado pequeños textos y ejemplos siempre pensando en contribuir y en  sumar en cuanto al proceso de aprendizaje. He querido hacerlo vivo, práctico y más o menos fácil. Aunque no creo que siempre lo haya logrado.

He intentado transmitirles siempre valores y actitudes como el esfuerzo, la responsabilidad, el compromiso y la curiosidad. Y a eso, no le podemos poner nota numérica, ni falta que hace, porque no habría número para poner. Ellos mismos han sido sus propios maestros y maestras y siempre de vuestra mano.

Mi interés ha sido que ellos descubran, curioseen, practiquen y reflexionen sobre lo que les propongo. Que no se conformen con lo fácil, con lo evidente. Que sientan ganas de saber más y de conocer. Esa, debería ser la esencia de nuestra escuela.

Estoy muy orgullosa de ver cómo os habéis implicado y esforzado. Me habéis enseñado tanto…

He visto cómo han evolucionado de forma fantástica. Ha habido un progreso que dudo mucho que hubiéramos conseguido en el aula. He visto con qué cuidado y mimo habéis hecho las tareas. Cada vez he disfrutado más con la entrega de éstas, viendo las mil y una formas en las que cada uno ha “construido” su tema y su conocimiento.

Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de decir, que la escuela NO PUEDE SER ESCUELA SI NO HAY AFECTO. Por eso creo que la “enseñanza” online, tiene todo de online, pero poco de enseñanza. No somos una fórmula, la escuela tampoco lo es.

Las risas, los abrazos, las miradas, los sentimientos y emociones de nuestros niños y niñas se han perdido tras una pantalla de ordenador, de Tablet o móvil. La ternura, el miedo, el juego, el roce, el cariño y las preguntas con o sin respuesta, hacen una escuela viva y maravillosamente compleja.

Por eso, cuando nos incorporemos, tendremos que remendar los descosidos de este trimestre. Hilando bien fino para sanar la emoción, la confianza y el cariño que nuestros padlet, archivos y mil y un vídeo han dejado seriamente tocados.

Tenéis que sentiros muy orgullosos de vosotros mismos y de vuestros hijos. Aunque estoy segura de que ya lo estáis, porque no es para menos.

El mérito de superar este difícil trimestre ha sido 100 por 100 vuestro.

Y el placer de haberos acompañado ha sido 100 por 100 mío.

Gracias por todo lo que me habéis enseñado, gracias por todo lo que me llevo de esta etapa.

Un fuerte abrazo.

Luz.

Y ahora te toca a ti seguir.

Cuéntanos tu final, tu principio, tus ganas, tus ensayos, tus prácticas, tus enfados, tus alegrías…

Pilar de Madrid, ahora te toca a tí seguirme

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