TRABAJO SOBRE LA INCLUISION DENTRO DEL AULA

Antonia Torres Pérez

Maestra y Psicoanalista miembro de la Escuela Abierta de Psicoanálisis.

EDUCACIÓN Y PSICOANÁLISIS

Este trabajo fue presentado en el Colegio de Psicólogos de Granada en el mes octubre del año2019 dentro de una actividad de formación y debate sobre el Bulling .

Partiendo de la escuela como lugar privilegiado para las relaciones sociales al ser el primer grupo social, después de la familia, al que el niño pertenece, es aquí donde surgen las primeras dificultades con los otros apareciendo la inclusión y exclusión dentro del grupo.

¿Qué puede hacer la escuela para evitar que se produzcan  situaciones de aislamiento o rechazo?

A continuación voy a presentar un trabajo que vengo realizando en una clase de cuarto de primaria centrado en los cuidados en el grupo-clase y que ha tenido una continuidad de dos cursos, empezando en tercero y continuando en cuarto curso. Esta clase forma parte de un colegio público del municipio de Ogíjares provincia de Granada.

Este trabajo se sostiene teóricamente en el  discurso pedagógico de  Celestín Freinet (1896-1966) ,maestro  francés coincidente  con los grandes postulados del activismo pedagógico de las primeras décadas del siglo XX destacándose su perspectiva  en favor de la inclusión social y en contra las desigualdades, considerando la escuela un elemento transformador de la sociedad.

  1. Freinet en su libro «Las invariante pedagógicas, que son los grandes postulados de su enseñanza , dice a las maestras y maestros en su “Invariante 20”:

«Hablad lo menos posible con la idea de que sean los alumnos y alumnas quien tomen la palabra. La escuela no debe ser un árido ejercicio gramatical, sino un medio de comunicación real y efectivo donde el alumnad@ es el centro».

Tomando como referencia la “Invariante 20 “ se incorpora este trabajo de escucha a l@s niñ@s  siguientes elementos del dispositivo psicoanalítico: la transferencia, el sujeto supuesto saber, la atención flotante, la responsabilidad subjetiva y la repetición. Es necesario no perder de vista  estos conceptos puesto que a  una niñ@ le ocurren cosas  de las que no  saben muy bien por qué les suceden y en qué los implica.

Esta práctica se desarrolla dentro la asamblea escolar, considerada como la técnica por excelencia para la resolución de conflictos.Allí se propicia un espacio de diálogo que no está regido por un saber referencial, sino que el saber se va a ir produciendo en el mismo diálogo.

La asamblea es un sociograma en sí misma en la medida en que,partiendo de ella,podemos detectar en qué situación se encuentra cada niña y niño con respecto al grupo. Convirtiéndose en una herramienta imprescindible en la resolución de conflictos porque va forjando en el alumnado un sentimiento de pertenencia al grupo mediante una participación activa  y democrática,de ahí la importancia de nuestro marco pedagógico y psicoanalítico.Con estos dos discursos en acción , continúa el  trabajo en el aula.

1.- ¿Cómo venimos? pequeña asamblea diaria que consiste en un tiempo de escucha en los primeros veinte minutos de cada mañana donde cada niñ@  cuenta cómo se encuentra, qué tal ha descansado, algo relevante que le apetezca compartir, algún sueño, preocupación, alegría… es un tiempo para saber qué tal está el ambiente de cara a la jornada de trabajo.

¿Qué temas se repiten en esta asamblea de la mañana?

.La relación y cuidado de sus mascotas.

. Algún asunto familiar entre los que aparece:Los hermanos pequeños que no los dejan dormir por la noche, ciertos planes familiares con sus padres , referencias a sus abuelas y abuelos,  sueños que han tenido,a veces en forma de pesadillas y otros pertenecientes al mundo de la fantasía, asuntos escolares  como exámenes, enfados, pérdidas de objetos, el recreo…

2.- La segunda práctica es la asamblea semanal en donde uno de los puntos en el orden del día es:» Los cuidados en el aula”. Esta es la práctica más novedosa porque surgió de un trabajo diario en clase,en torno al tema de los cuidados.

 ¿De qué modo conectamos estos elementos para que se genere en el aula un clima de respeto, cooperación y responsabilidad?

Todos los viernes a primera hora se celebra la asamblea. Siempre en una hora que sea la mejor de la jornada, porque es algo de mucha trascendencia como para colocarla en un horario residual, en donde estén cansados o con problemáticas por volver del recreo o de alguna asignatura que les genere más tensión de lo habitual.

¿Cómo se organiza?

.En un lugar accesible de la clase hay una cartulina donde van apuntando durante la semana los puntos que les gustaría tratar en la asamblea del viernes.

.La coordinación recae sobre dos moderadores, dos secretarios que toman acta  y los observadores externos que informan al final de cómo ha funcionado.

Sentados en círculo se da comienzo a la asamblea semanal.

. Se lee y aprueba el acta de la semana anterior.  Cuando se llega al punto de los cuidados en el aula (el mecanismo para los cuidados en el aula es que a cada alumn@ se le reparte un papel con el nombre de otro al que han de cuidar durante la semana) se habla sobre cómo les ha ido, se hace una ronda para que cada uno cuente cómo se ha sentido cuidando y siendo cuidado.

Es importante destacar que los cuidados en el aula es una práctica que se ha construido entre todos los niñ@ y que no estaba establecido el modo de cuidar. Esto es interesante, porque algo que parece divertido y afectuoso sin más pretensión que un espacio de palabra y buen trato se ha convertido en una práctica que previene el aislamiento y trato desconsiderado entre los miembros del grupo.

Los cuidados del grupo fueron tomando forma durante las  asambleas mediante el tanteo experimental, puesto que había quien no cuidaba porque no sabía qué hacer o quien siendo cuidado decía que no lo habían cuidado porque no se había percatado de las atenciones recibidas,  también estaba quien cuidaba y no era cuidado y , en fin,  todas las combinaciones posibles. Esto daba mucho que hablar porque se trataba de un trabajo colectivo, lo que implica que a través del diálogo se van aclarando algunos malos entendidos. La maestra forma parte del círculo y pide turno para habla.

Cuando se introducen los cuidados lo primero con lo que nos encontramos es con una pregunta:¿Cómo cuidar al otro?

Esta pregunta se va respondiendo con la práctica y l@s niñ@s encuentran sus modos de cuidar,  por ejemplo:

. Se saludan cada mañana dirigiéndose de modo especial a quién cuidan.

. Dejan una notita de cariño.

. Hacen un dibujito dedicado, adivinanza, chiste, poema…

. Ceden su sitio en la fila (que es algo muy disputado) y se van al final dándoles su lugar como signo de afecto.

. Ofrecen un poquito de su merienda.

. Colaboran en bajar las sillas de la mesa cuando llegan al colegio o subir las sillas a la mesa cuando se van del colegio

. Ayudan a recoger la mesa si están un poco agobiados.

. Juegan en el recreo.

Luego están los problemas con los que se ha encontrado el grupo con respeto a estos cuidados: Los que se olvidan de cuidar o no saben cómo hacerlo, y aquí el grupo propone como solución que l@s alumn@s que son cuidadosos se pongan de ayudantes y les acompañen durante una semana en el cuidado hasta que lo necesiten.

¿Qué efecto tuvo en la clase?

Al ser escuchados por todo el grupo algunos se sienten comprometidos, pues les toca directamente en su responsabilidad, ya que en parte de los asuntos en los que no les ha ido bien ellos tienen alguna responsabilidad y ser escuchados les ayuda en la búsqueda de soluciones

En este diálogo entre iguales hay una comprensión bastante certera, y cuando un@ niñ@ le señala por qué a veces  está solo en el recreo, esto los detiene en su queja y hay una aceptación de su responsabilidad.

En el aula se va creando un ambiente de confianza para tratar los conflictos, ya que hay un trabajo de escucha y ayuda mutua que permite a l@s niñ@s expresar sus problemas sabiendo que van a ser escuchados y que se va a intentar buscar algunas soluciones.

Un caso:

Hace unos años fui tutora de un alumno del que, al pedir información sobre la clase en general, me hablaban tanto el equipo directivo como el equipo docente. Lo que me llegaba era que no llevaba el material a la clase, que no se esforzaba y que no participaba en la vida del colegio, sus padres, por otra parte,  no concurrían al espacio de tutoría, o sea que este alumno estaba fuera de juego a nivel social y académico.

Cuando empecé a trabajar con él pude observar que era un niñ@ curios@, sociable, inquieto, que le costaba prestar atención en clase y que estaba estigmatizado por sus compañeros.

Empezó la acción tutorial con su padre, al que abordé en la calle. Al mostrarle mi interés y deseo de hablar con él en el espacio de tutoría se mostró participativo y abierto.

También empezó en el aula el trabajo de asamblea y de cuidados donde se tocaban temas relacionados con este alumn@ y donde se iban situando diferentes problemáticas.

Poco a poco el ambiente en el grupo fue cambiando, hasta el punto de que el profesorado que entraba en el aula empezó a detectar un cambio en el niño con respecto al trabajo y a su comportamiento en el grupo. Estaba más sereno e integrado y académicamente hubo una pequeña mejoría, no toda la deseada.

Casi al final de curso me entero que la madre de este alumno no había sido integrada al grupo de whatsapp de las familias de la clase. En donde se supone que estaban todas las familias, faltaba el teléfono este alumno.

Este caso me hizo pensar en cómo la exclusión y desigualdad descansa sobre raíces muy profundas,   pues no se trata solo de los niño@ y su relación con el grupo  sino que entra en juego la familia, el profesorado, así como aspectos ideológicos, políticos y otros inconscientes que determinan algunas de nuestras acciones. Parafraseando a José Saramago

 «Es muy difícil desenredar los complicados caminos que siguen las ideas dentro de nuestras cabezas, en concreto las raíces más remotas, y, descubrir qué parte de dificultad tuvieron esas raíces en un pensamiento que, al surgir, nos había parecido como un simple e inmediato fruto de la ocasión.

H no necesita que le digan que no es un buen pintor, lo sabe bien, pero goza de la rara virtud de conocer con rigurosa precisión sus limitaciones.

Consciente de que no llegará nunca a ser grande, querrá, al menos, descubrir las formas y modos de grandeza que existe en lo pequeño. Solo por ese seguirá pintando».

Este texto de Saramago me hizo pensar en el trabajo de los cuidados en el aula dentro de esa actividad semanal de la asamblea, en la  que dedica un tiempo de palabra y escucha que permite abordar esas problemáticas con las que se encuentran l@s niñ@s dentro del grupo. Y como el discurso psicoanalítico y el pedagógico aportan algo de la grandeza que existe en lo pequeño.

 

Antonia Torres Pérez

Maestra y Psicoanalista miembro de la Escuela Abierta de Psicoanálisis.

 

 

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Una respuesta a TRABAJO SOBRE LA INCLUISION DENTRO DEL AULA

  1. tutoriafilo5 dijo:

    Muy interesante, Antonia. Un trabajo coherente y necesario.

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