Asesinato de un maestro en Conflans Sainte-Honorine

MENSAJE DE SOLIDARIDAD DEL MCEP AL ICEM
Es difícil expresar los sentimientos que se apoderan de todo el profesorado cuando un maestro o maestra es asesinado. Desde el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular MCEP, el movimiento Freinet de España, mostramos nuestra mayor repulsa hacia el brutal asesinato de nuestro compañero Samuel Paty, en Conflans-Sainte-Honorine, y nuestra solidaridad con el ICEM y todos los docentes en Francia. No podemos permitir que el fanatismo silencie nuestra voz, que es la voz de la libertad de expresión y de cátedra, única vía para construir un mundo más justo en las generaciones futuras.
Este crimen tiene que reforzar nuestro convencimiento en los sueños de una vida mejor para todo el mundo que nos llevaron a abrazar esta profesión. Como dijo Célestin Freinet (1896-1966) «No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podríais mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos».
Unos cuantos desalmados, respaldados por poderosos intereses, nos quieren arrebatar el futuro, se lo quieren arrebatar a nuestros alumnos y alumnas, pero no lo conseguirán, no lo permitiremos, se lo debemos a niñxs y jóvenes a los que debemos legar un mundo mejor que el que recibimos.

 

Comunicado de prensa ICEM pedagogía Freinet. 17 de octubre de 2020

Los miembros del ICEM, el Institut Coopératif de l’École Moderne, – Pedagogía Freinet, expresan su mayor apoyo a los familiares y compañerxs de Samuel Paty, a quien no conocíamos, pero en quien de repente, lamentablemente, reconocemos nuestro humanidad común. Nuestro colega, profesor de historia y geografía en la Universidad de Conflans Sainte-Honorine, el viernes 16 de octubre de 2020, fue salvajemente decapitado.

Según los primeros elementos de la investigación, las motivaciones de este acto atroz, despreciable y repugnante caen bajo el terrorismo islamista. Estamos esperando, como todos nuestros conciudadanos, lo que establecerá la justicia, sin dejarnos llevar por conjeturas más peligrosas que nunca. Solo nos permitimos hablar desde nuestros asientos, aunque nuestra consternación es tan intensa y profunda como la de cualquiera que haya despertado esta mañana en Francia y en otros lugares.

El miedo toca cada parte de la humanidad en nosotrxs; pero el peor peligro sería agrandar, también en nosotrxs, el miedo o la ceguera de la venganza, que destruiría aún más al ser humano de nuestra comunidad sin fronteras ni segregación. En esta comunidad de la vida, la enseñanza libre sigue siendo más que nunca el principio en nombre del cual no debemos dejar de practicar esta profesión tan difícil de aprender y mejorar. Una profesión que no tiene edad, una profesión en la que toda una nación debe mantener una confianza inquebrantable.

Hoy, todxs lxs educadorxs estamos heridxs en el corazón de nuestra profesión y, francamente, en el corazón de nuestra ciudadanía. Ninguna enseñanza debería poner en peligro de muerte a quienes la enseñan. ¡Ninguna! Rechacemos la ignorancia y el oscurantismo, la información falsa, el discurso del odio y los espejismos de todo fanatismo.

Más que nunca, frente al horror, reclamemos lo que funda un mundo digno. La escuela del pueblo, que defendemos en todo momento, es una escuela donde cada niño o niña es «de la misma naturaleza que la persona adulta» (tal es la primera de las invariantes en las que basamos nuestra pedagogía). Esta escuela debe ser gratuita, radicalmente. Es una escuela donde cada alumna y alumno están llamados a ejercitar esta libertad, expresándose, a tientas, buscando sus caminos de razón y emancipación.

Nosotrxs, lxs educadorxs, cooperamos con lxs jóvenes estudiantes, nuestros iguales en corazón, mente y ciudadanía, trabajamos juntos para trazar surcos tan difíciles donde cultivar algo que no sean odios viscerales, para trazar líneas divisorias que eleven nuestros pensamientos. Condiciones de trabajo y de vida donde todo niño o niña, todo adolescente, pero también sus padres y madres, su comunidad, puedan sentirse acogidos, sea cual sea el origen social y geográfico, lejano o cercano, el color de la piel, la religión o la ausencia de religión.

Afirmamos aquí nuestro apoyo al laicismo, a una escuela para todo el mundo, emancipadora y abierta, a la libertad de expresión.

No nos dejemos llevar por la desesperación. Hay también una invariante que justifica todo nuestro ensayo y error y da autenticidad a nuestra acción, «es la esperanza optimista en la vida»: este es el trigésimo de estos puntos de referencia que nos ayudan a perseverar en nuestra pedagogía. En este día oscuro, sin embargo, no es el menor en nuestros ojos, en nuestra mente.

ICEM – Pedagogía Freinet, 17 de octubre de 2020

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