Crónica de la RIDEF 2026 de Polonia

La RIDEF no solo habla de pedagogía Freinet: durante unos días, se convierte ella misma en una experiencia Freinet.
 El lema de esta 36.ª RIDEF —«Solidaridad, libertad y democracia en la educación como fuerza de cambio social frente a los desafíos mundiales»— son una declaración clara de principios que necesitamos manifestar, de nuevo, con más fuerza que nunca.


Durante estos días hemos podido volver a comprobar que esas palabras obran su propósito cuando se construyen desde la experiencia. Hemos hablado de solidaridad, libertad y democracia. Pero, sobre todo, hemos intentado vivirlas.

Los encuentros nunca terminan cuando se cierran las puertas del lugar donde se celebran, continúan cuando volvemos a nuestras aulas, a nuestros movimientos, a nuestras ciudades y a nuestras vidas cotidianas. Durante diez días, en Gniewino, en la región polaca de Casubia, más de 250 educadoras y educadores de diferentes países y movimientos vinculados a la pedagogía Freinet, hemos compartido talleres, debates, experiencias, asambleas, encuentros, intercambios, música, representaciones y, sobre todo, tiempo para estar juntas y juntos.

Porque una RIDEF no sucede únicamente en los talleres largos y cortos. Sucede en las asambleas, en los grupos base, en las traducciones, en las comidas, en los pasillos, en las noches culturales, en las conversaciones improvisadas, en una canción compartida, en una discusión o en una risa. Las seis gacetas que han acompañado la RIDEF son memoria, voces, imágenes, experiencias, reflexiones, humor, debates, preguntas y emociones compartidas y representan una experiencia profundamente Freinet.

En todas ellas, encontramos textos diversos que lo manifiestan: «El periódico no es, por tanto, un suplemento de comunicación. Es una forma viva del encuentro. Transforma experiencias dispersas en memoria común». En el intento de comprender a alguien que habla otra lengua.

Sucede cuando una maestra cuenta una experiencia de su aula y alguien descubre que, a miles de kilómetros, otra persona está intentando resolver un problema muy parecido. Y sucede cuando dejamos de sentirnos personas aisladas para descubrir que formamos parte de una comunidad internacional de educadoras y educadores que siguen creyendo que la escuela puede transformar la sociedad.

El clamor crece, la educación no puede mantenerse al margen de la realidad. Guerras, desigualdades, desplazamientos, discursos de odio, emergencia climática, violencias machistas, individualismo, pérdida de derechos, precarización y la acelerada transformación tecnológica, tienen que estar presentes en nuestras aulas, en las conversaciones de niñas, niños y jóvenes, en sus miedos, en sus preguntas, en sus conflictos, en sus relaciones. Es urgente enseñar y aprender a leer el mundo para poder transformarlo.

En las Gacetas de la Ridef leemos: «Freinet sigue siendo actual precisamente porque no nos da un modelo cerrado. Nos da una orientación: partir de la vida, hacer trabajar de verdad, instituir la cooperación, producir huellas, reconocer a niñas, niños y personas adultas como capaces, rechazar la escuela de la selección y la sumisión». Ese es, quizá, uno de los grandes mensajes que vuelve a coger fuerza en Polonia. La pedagogía Freinet sigue siendo profundamente actual y profundamente necesaria.

Otra pieza angular de nuestro movimiento es que la democracia no se explica: se practica. Y así ha se ha intentado que ocurra en los espacios de la FIMEM. Por ello, nos gustaría poner de relevancia el papel de la Asamblea General con una una imagen muy poderosa extraída también de las publicaciones cooperativas: «No es espectacular. No es perfecto. Pero quizá sea precisamente ahí donde se fabrica algo democrático». Porque tomar decisiones entre personas de diferentes países, lenguas, historias y culturas no es sencillo. Y precisamente por eso tiene valor. Como señala la misma reflexión: «Hay que escuchar sin interrumpir. Hay que comprender lo que realmente se dice. Quienes se sienten más cómodos no deben ocupar todo el espacio. Quienes hablan menos deben poder entrar en la palabra. Hay que decidir, pero sin aplastar». ¿No es esto exactamente lo que queremos enseñar en nuestras escuelas?

Cuando las culturas se encuentran, también se encuentran las luchas. Las noches culturales han sido espacios emocionantes de la RIDEF. Hemos compartido música, danza, comidas, lenguas y tradiciones. Pero también hemos compartido también las preocupaciones y las luchas de nuestros pueblos y nuestras escuelas. Lo expresan bien nuestros compañeros y compañeras en la Gaceta al hablar de las veladas culturales: «Lo intercultural no es solo el encuentro de tradiciones. Es también el encuentro de luchas».

Esa frase resume muy bien la dimensión política de la RIDEF, porque detrás de cada movimiento hay una historia, hay reformas educativas, hay conflictos, hay resistencias, hay escuelas que luchan contra la privatización, la burocratización o el deterioro de recursos y de las condiciones laborales. Vemos con esperanza que la comunidad docente se moviliza y defiende la educación pública. Y entonces descubrimos que, aunque nuestras realidades sean diferentes, nuestras luchas son comunes. La voz de la Gaceta lo expresa así: «Venimos de países diferentes, pero a menudo afrontamos lógicas similares —austeridad, control, competencia, desprecio por el oficio, reformas impuestas, reducción de la democracia escolar a eslóganes—. Y descubrimos que nuestras resistencias pueden reconocerse». Y acto seguido aparece una frase sencilla, pero extraordinariamente importante: «No estamos solas ni solos».

Imaginemos la RIDEF como gran clase cooperativa internacional. La comparación no es anecdótica. En una clase Freinet intentamos que las niñas y los niños aprendan a escuchar, cooperar, expresarse, investigar, decidir y asumir responsabilidades. En la Ridef nos hemos preguntado: «Si creemos en la palabra de las niñas y los niños, ¿cómo acogemos la palabra de compañeras y compañeros cuya lengua, acento, cultura o estatus hacen más difícil intervenir? Si creemos en el periódico escolar, ¿cómo producimos nuestro propio periódico de congreso? Si creemos en la cooperación, ¿cómo hacemos vivir nuestra Asamblea General?» Una FIMEM viva necesita personas.

Y aquí aparece uno de los retos más importantes que nos llevamos de Gniewino. La RIDEF dura diez días. La FIMEM tiene que continuar trabajando cuando la RIDEF termina. Por eso las comisiones de trabajo adquieren una importancia fundamental. La Gaceta 5 recoge directamente esta cuestión al explicar el funcionamiento de la Asamblea General: «Las comisiones desempeñan un papel fundamental».

Y añade una idea especialmente significativa: las comisiones necesitan reforzarse para que la FIMEM pueda construir una educación cooperativa que se fortalezca «gracias a nuestra diversidad». En la siguiente Gaceta se expresa esta potente idea yendo todavía más lejos: «Las comisiones son quizá los talleres permanentes de la federación». Esta metáfora nos parece especialmente acertada.

Animamos a conocer y a participar en las comisiones vivas de la FIMEM, que abarcan ámbitos fundamentales para el presente y el futuro de nuestro movimiento: comunicación entre movimientos; sitio web; traducción; finanzas; estatutos y reglamento; organización permanente de las RIDEF; relaciones exteriores; visados y solidaridad; derechos de la infancia y la adolescencia; espacio filosófico; políticas educativas actuales; igualdad de género; defensa del medio ambiente y educación para la paz.

Un ejemplo de impulso de las comisiones es la revista oficial de la Federación Internacional de Movimientos de Escuela Moderna (FIMEM). Este boletín colectivo difunde experiencias pedagógicas, noticias de movimientos afiliados y reflexiones sobre la pedagogía de Célestin Freinet alrededor del mundo. Un espacio permanente de publicación de la FIMEM en la que podemos participar todos y todas enviando nuestros textos y experiencias a: multilettre@ridef-fimem.com

Por eso necesitamos que las comisiones estén vivas y habitadas, que se compartan responsabilidades, abiertas a nuevas personas. Cualquier miembro de la FIMEM pueda encontrar un lugar desde el que participar. La cooperación no está dada, hay que construirla. Esta es una reflexión que creemos extensible y compartida como forma de aterrizar en nuestras realidades, desde la ilusión y el compromiso de que cooperar no es fácil… Traducir cansa. Escuchar requiere empatía y presencia. Decidir conjuntamente precisa aunar voluntades para encontrar espacios comunes. Y, sin embargo, ese esfuerzo siempre tiene sentido. La cooperación necesita a las personas para mantenerla viva.

Una pedagogía que nos conecta.
La RIDEF nos vuelve a recordar que frente a un mundo que nos empuja hacia el individualismo, la competición y el aislamiento, que nutre el avance de las políticas fascistas, seguimos construyendo espacios donde la palabra circula, el conocimiento se comparte y las decisiones se toman colectivamente.

Frente a los discursos que convierten la diferencia en amenaza, nos encontramos personas de diferentes culturas para aprender precisamente de aquello que nos hace diferentes. Frente a quienes entienden la educación como adaptación al mundo existente, seguimos defendiendo una escuela capaz de comprenderlo y transformarlo. Frente a la resignación: cooperación. Frente al individualismo: comunidad. Frente al autoritarismo: democracia. Frente al odio: educación para la paz. Frente a la desigualdad: solidaridad. Frente a la pasividad: participación.

En el horizonte aparecen el próximo encuentro de Convergencias el próximo mes de octubre en Verona, que representa otro espacio de debate, trabajo común y articulación entre la comunidad Freinet y otros movimientos de Escuela Nueva.

Y ya miramos también hacia la RIDEF 2028, que volverá a reunir a la comunidad internacional Freinet. Entre una RIDEF y otra, el reto es mantener viva la red: participar en las comisiones, alimentar los proyectos comunes y hacer que las relaciones construidas sigan creciendo.

Este es un trocito de la crónica que esperamos os de una idea para querer leer en las gacetas y en las informaciones que seguiremos compartiendo de internacional.

Abrazos cooperativos.

Rocío Trigueros y Bárbara Poison.

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