Sebastián Gertrúdix Romero de Ávila, maestro de enseñanza primaria, ha dedicado más de treinta años de su vida al ejercicio de una pedagogía viva, libre y comprometida: la Pedagogía Freinet. Su libro, Leer y escribir con sentido, no es un tratado teórico ni una guía cerrada, sino una invitación a pensar, sentir y transformar la práctica educativa cotidiana. Es, sobre todo, una obra nacida de la experiencia viva del aula, tejida con las voces, los textos y los gestos de su alumnado.
Lejos de imponer recetas, Sebastián propone una reflexión meticulosa y cercana, donde cada documento, cada producción infantil, se convierte en una huella del proceso de aprender con sentido. Fiel a los principios fundadores de la Pedagogía Freinet —en especial al método natural—, nos recuerda que enseñar es también un acto de escucha y confianza en las capacidades expresivas de las infancias.
Hace un siglo, Célestin y Élise Freinet imaginaron otra escuela en medio de un mundo desgarrado por la primera guerra mundial, la injusticia social y una enseñanza autoritaria. Su proyecto —una escuela del pueblo y para el pueblo— echó raíces gracias a la convicción y el esfuerzo colectivo. Sus ideas, lejos de quedar en el pasado, siguen latiendo hoy en movimientos como el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular en España o la Federación Internacional de Movimientos de Escuela Moderna a nivel internacional.
Este libro es un eslabón más en esa cadena de pedagogías que resisten, que construyen, que crean. Es un recurso valioso para quienes desean pensar y actuar en la escuela desde una mirada transformadora. Porque hoy, como entonces, se nos plantea la misma elección: una educación que forma para la sumisión o una que educa para la emancipación; una escuela que reproduce las desigualdades entre los “herederos” y los excluidos —como bien señalaron Bourdieu y Passeron— o una escuela donde se aprende a construir colectivamente, sin dejar a nadie atrás.
Leer y escribir con sentido es, en definitiva, una celebración de la vida pedagógica.
Una obra honesta, profunda y necesaria.
Jean-Denis Sopena
Prólogo
Es posible que algunas de las personas que lean este libro, sean educadoras o no, piensen que se trata de uno más de tantos y tantos que se han publicado sobre el aprendizaje de la lectura y la escritura. Sin embargo, estamos convencido de que es muy necesario seguir insistiendo y presentando experiencias que pongan en cuestión lo que es generalmente aceptado sobre este aprendizaje.
No podemos considerar normal que, niños y niñas, que han aprendido a caminar y a hablar con éxito, aunque con ritmos diferentes, acometan el aprendizaje de la lectura y de la escritura, pero, sobre todo, el de la lectura con la sensación de que se trata de un proceso difícil, aburrido y alejado de sus propios intereses y necesidades cuando, con un enfoque diferente, puede ser un camino agradable, lleno de sentido y que motive al alumnado.
Al ingresar en el sistema reglado, niños y niñas se encuentran, generalmente, con unos aprendizajes compartimentados, sistematizados y graduados hasta el punto de convertir, lo que es un todo global, en una serie de escalones de empinada pendiente que, por separado, forman una mezcla inconexa, difícil de amalgamar y que, muchas veces, no suele llevar a ninguna parte. Este problema, cuando nos referimos al aprendizaje de la lectura y la escritura, es particularmente grave, dado que suele lastrar la trayectoria de una parte importante del alumnado para toda la primaria -e incluso más allá.
Por otro lado, los profesionales, que generalmente hemos recibido una formación insuficiente y también en la misma línea -reglada, académica-, nos sentimos inseguros y faltos de recursos, por lo que delegamos nuestra confianza en los manuales escolares y en sus dinámicas. Al tiempo que seguimos -casi siempre al pie de la letra- dichos manuales, también descargamos nuestra responsabilidad en ellos, pues si un alumno no avanza, la culpa será de él, nunca de nosotros, que somos unos meros transmisores.
Tampoco se cuestionan los manuales, que se suponen realizados por expertos pedagogos.
A todo ello se añade el interés de las editoriales, cuyo objetivo primordial es vender libros y procuran que cada niño y cada niña empiece el curso con un montón de ellos, al margen de que sus contenidos no conecten con los intereses y necesidades del alumnado, que es lo que suele suceder, dado que, casi todas ellas publican el mismo manual para todos, sin tener en cuenta las particularidades del entorno ni las de cada comunidad o región.
Finalmente, tenemos una administración educativa que considera la educación pública como una carga. No piensa con criterios educativos, sino económicos. Su objetivo principal es reducir gastos, dotar mínimamente a los centros -hablamos del sistema público- cargando la responsabilidad del alto nivel de fracaso escolar en los profesionales y en el alumnado. La experiencia que se relata en este libro se ha realizado en la escuela pública y hemos de decir que la aparición de los centros concertados, supuso una gran desventaja para el sistema público de educación. Primero, porque la concertada, de una u otra forma, selecciona a su alumnado; y, en segundo lugar, porque la gran diversidad de nuestro alumnado con la llegada de inmigrantes, ha convertido en un problema lo que debería ser una riqueza -por la diversidad cultural que supone- pues no se dota de recursos suficientes -humanos y materiales- al sistema público de educación. Un país que ampara unos niveles educativos que seleccionan al alumnado, básicamente por el nivel económico de las familias, no desea favorecer y aprovechar todos los talentos de sus ciudadanos; lo que hace es dejar en la cuneta, ya desde los primeros niveles educativos, a un importante porcentaje de ellos.
Estamos convencidos de que los niños y niñas de todos los estamentos sociales, tienen capacidad suficiente para superar los niveles obligatorios de aprendizaje, a no ser que estén afectados por alguna grave patología.
Hacen falta maestros y maestras con una formación inicial de calidad, que los prepare para ser autónomos y capaces de tomar sus propias decisiones; a la par que una administración con vocación educativa, que tenga como objetivo el éxito de todo el alumnado, independientemente de su extracción social.
Este trabajo propone un camino diferente al sistematismo de las programaciones oficiales y de las editoriales de libros de texto, -también sobre lectura. Un camino que parte del lenguaje y del entorno vital del alumnado utilizando una metodología que pretende ser continuidad de cómo el niño y la niña han aprendido en su entorno, antes de acceder a la escuela. Un aprendizaje natural que allana las dificultades y favorece los aprendizajes dándoles sentido. Nos inspiramos, básicamente, en las propuestas de Celestin y Elise Freinet, aunque también hemos bebido de otras fuentes, que nos han ayudado a transitar por este camino lleno de vida. Un camino que nos ha permitido dar la palabra a nuestro alumnado, partir de sus intereses y convertirnos, junto a ellos, en protagonistas de nuestro común aprendizaje.
En la última parte del libro ofrecemos nuestras reflexiones, en forma de diario, surgidas de la práctica en el aula, las cuales abarcan otros aprendizajes que hemos decidido incluir, pues nos ayudan a comprender que aprendemos de manera global, -la realidad es global- y que la división en materias no tiene sentido cuando convertimos la vida en nuestro programa de trabajo escolar.
El autor.

Sebastián fue mi mentor y de su mano descubrí la apasionante enseñanza de la lecto-escritura de forma natura y espontánea según la pedagogía Freinet.