Pilar Fontevedra, maestra de Educación Infantil y miembro del MCEP de León, llegó al MCEP después de varios años ejerciendo como maestra, cuando una compañera reconoció en su forma de trabajar una manera de hacer escuela cercana a Freinet. A partir de aquel descubrimiento comenzó un recorrido marcado por la cooperación, la investigación y la confianza en las capacidades de niñas y niños. La escuela rural, los proyectos nacidos de las preguntas del alumnado, el teatro libre y los encuentros internacionales fueron ampliando su manera de entender la educación y la llevaron a una intensa participación en la dimensión internacional del movimiento, asumiendo también responsabilidades en la FIMEM. Su trayectoria demuestra que la pedagogía Freinet es, ante todo, una comunidad internacional de docentes que aprenden unos de otros y que ningún maestro ni ninguna maestra puede formarse en soledad.
El descubrimiento del MCEP: reconocer una forma de hacer escuela
Pilar Fontevedra Carreira llegó al MCEP después de varios años ejerciendo como maestra. Fue una compañera, Inés Hernández, de Ávila, quien la invitó a asistir al Congreso que el movimiento celebraba en León a finales de los años noventa. Inés había reconocido en su práctica cotidiana una manera de trabajar muy cercana a la pedagogía Freinet, aunque Pilar todavía no conocía en profundidad sus fundamentos.
Hasta entonces, su acercamiento a Freinet había sido casi casual. Había leído Las enfermedades escolares, de Élise Freinet, una lectura que ya le había llevado a reflexionar sobre la diversidad del alumnado, pero todavía desconocía el alcance de aquella pedagogía y la riqueza de sus técnicas.
El encuentro con el MCEP supuso descubrir que muchas de las preguntas que ya estaban presentes en su manera de entender la escuela tenían un espacio donde compartirlas y desarrollarlas junto a otras maestras y maestros. Más que cambiar su forma de ejercer la profesión, aquel descubrimiento le permitió comprender de dónde procedían muchas de sus intuiciones y situarlas dentro de una tradición pedagógica construida durante décadas a partir de la investigación colectiva sobre la práctica cotidiana.
A partir de ahí comenzó un recorrido que iría mucho más allá de la incorporación a un movimiento pedagógico. La experiencia de Pilar muestra cómo el contacto con otras personas, el intercambio de experiencias y la cooperación pueden transformar progresivamente la manera de mirar la escuela y de acompañar los procesos de aprendizaje.
La acogida y el descubrimiento de la cooperación
Ese descubrimiento se consolidó gracias a otro rasgo que aparece una y otra vez en estas entrevistas: la acogida. Pilar recuerda especialmente el papel de Babette, compañera francesa que la animó insistentemente a participar en los encuentros del movimiento Freinet en Francia. Dudaba por su escaso dominio del idioma, pero terminó aceptando la invitación. Aquella experiencia transformó su visión del movimiento. Encontró un grupo dispuesto a recibir, acompañar y compartir sin reservas todo cuanto sabía. La barrera del idioma desapareció rápidamente frente al lenguaje común de la cooperación pedagógica.
Aquellos encuentros le permitieron comprender que la pedagogía Freinet no era un conjunto de técnicas que debían aplicarse mecánicamente, sino una forma de pensar la escuela desde la cooperación, la confianza y la investigación permanente. También descubrió otra manera de entender la formación docente. Las preguntas de quienes comenzaban servían para que las personas con más experiencia compartieran sus respuestas, y el conocimiento se construía a partir de las dudas, las experiencias y las búsquedas de quienes formaban parte del grupo.
No había una lección magistral que recibir. Eran las propias preguntas de las maestras y los maestros las que ponían en marcha el aprendizaje colectivo.
Cuando la infancia se convierte en protagonista
Ese espíritu transformó también su práctica cotidiana. De regreso a su escuela rural, empezó a experimentar con una confianza nueva en las posibilidades de su alumnado. Las niñas y los niños dejaron de ser quienes seguían un programa diseñado por la persona adulta para convertirse en protagonistas de la vida del aula. Pilar recuerda aquellos años como una de las etapas más felices de toda su carrera profesional. No porque todo resultara sencillo, sino porque descubrió que, cuando se escucha de verdad a la infancia, los proyectos aparecen con una riqueza difícil de imaginar desde una programación cerrada.
Uno de los ejemplos que comparte ilustra perfectamente esa forma de trabajar. Todo comenzó con una pregunta aparentemente insignificante. Un grupo de niñas y niños se fijó en la firma de Antoni Gaudí que aparecía en un calendario del aula. Les sorprendía aquella manera tan peculiar de escribir el nombre y comenzaron a preguntarse por qué una persona firmaba así. La curiosidad abrió una investigación que fue creciendo de manera natural.
Descubrieron las firmas-dibujo de Federico García Lorca y otras firmas, exploraron diferentes formas de escribir sus propios nombres, preguntaron a sus familias por el origen de esos nombres, investigaron su significado y elaboraron pequeños libros personales donde se mezclaban escritura, identidad, memoria familiar y creación artística. El interés inicial terminó llevando al grupo hasta el Palacio Episcopal de Astorga, obra de Gaudí, que dejó de ser un edificio conocido para convertirse en escenario de nuevas historias, personajes y relatos inventados por el propio alumnado.
En el relato de Pilar no hay ninguna sensación de improvisación. Al contrario. Lo que aparece es una maestra que acompaña atentamente los intereses infantiles, que sabe formular nuevas preguntas y que convierte cada descubrimiento en una oportunidad para seguir aprendiendo. Es precisamente esa actitud la que define el método natural del que tantas veces habla la pedagogía Freinet: partir de la vida para construir conocimiento, en lugar de intentar que la vida encaje dentro de un programa previamente cerrado.
El teatro libre: crear y aprender colectivamente
Algo semejante ocurrió con el teatro. Durante una RIDEF celebrada en Varna (Bulgaria) descubrió la manera en que Paco Gallurt, del MCEP de Málaga, trabajaba el teatro libre con el alumnado. No se trataba de representar un texto escrito por otras personas, sino de construir colectivamente una historia nacida de las propias ideas infantiles.
Pilar llevó aquella experiencia a su aula y comprobó, una vez más, hasta dónde podían llegar las niñas y los niños cuando se confiaba en su capacidad creadora. Las obras surgían de sus conversaciones, resolvían entre todas y todos los problemas que aparecían durante el montaje y finalmente representaban el resultado para el resto del colegio. La intervención de la maestra consistía menos en dirigir que en acompañar, preguntar y ayudar a organizar el proceso creativo.
En todos estos recuerdos aparece una misma convicción: las niñas y los niños son mucho más capaces de lo que la escuela suele permitirles demostrar. Cuando disponen de tiempo, de confianza y de espacios donde expresar sus ideas, son capaces de organizar proyectos complejos, crear colectivamente y asumir responsabilidades reales sobre la vida del aula.
De la escuela rural a la dimensión internacional
El recorrido de Pilar no terminó en el aula. La misma curiosidad y la misma disposición para aprender con otras personas la fueron llevando, casi sin proponérselo, a implicarse cada vez más en la dimensión internacional del movimiento Freinet.
Las RIDEF y los encuentros internacionales ampliaron todavía más su manera de entender la cooperación. Allí descubrió que los problemas, las búsquedas y las preguntas que surgían en una pequeña escuela rural de León eran compartidos por docentes de muchos otros países. La pedagogía Freinet dejaba así de ser únicamente una forma de enseñar para convertirse también en una manera de construir una comunidad internacional de maestras y maestros que investigan juntos sobre su práctica.
Recuerda especialmente la RIDEF celebrada en México, un encuentro cargado de significado para el MCEP por el homenaje a los maestros españoles exiliados que habían mantenido viva la pedagogía Freinet al otro lado del Atlántico. Aquella experiencia permitió al movimiento español reencontrarse con una parte de su propia historia y reforzó el compromiso colectivo con la memoria pedagógica. De ese mismo impulso nació también la propuesta de organizar una nueva RIDEF en España, celebrada finalmente en 2012 en León bajo el lema «Igualdad de oportunidades, diversidad y coeducación», un proyecto en el que Pilar desempeñó un papel decisivo tanto en la organización como en la coordinación con la FIMEM.
Cooperación y compromiso en la FIMEM
Su posterior elección como presidenta del Consejo de Administración de la FIMEM no aparece en su relato como un reconocimiento personal, sino como una responsabilidad asumida en nombre de un movimiento que siempre ha entendido la cooperación como una tarea compartida. De hecho, cuando habla de aquellos años apenas se detiene en los cargos. Prefiere recordar el trabajo colectivo para hacer posible el encuentro, la coordinación entre países, la preparación de los talleres o la iniciativa de crear un fondo de solidaridad que permitiera la participación de maestras africanas, convencidos de que la representación internacional debía ser también una representación más igualitaria.
Esa manera de entender la organización resulta profundamente coherente con todo lo que ha contado sobre la escuela. Igual que en el aula las niñas y los niños aprenden cooperando, también los movimientos pedagógicos crecen cuando comparten responsabilidades, experiencias y proyectos comunes. No existen jerarquías del conocimiento, sino personas que ponen su experiencia al servicio del grupo para que otras puedan continuar el camino.
Al escuchar a Pilar se comprende que la dimensión internacional del movimiento Freinet nunca ha sido un añadido ni una actividad paralela. Forma parte de su propia identidad. Desde sus orígenes, la pedagogía Freinet nació del intercambio entre docentes, de la correspondencia escolar y de la cooperación más allá de las fronteras. Su propia trayectoria —desde una escuela rural leonesa hasta la presidencia de la FIMEM— constituye una demostración viva de esa continuidad histórica.
Cooperar para seguir aprendiendo
Al terminar de escuchar a Pilar Fontevedra queda la sensación de haber recorrido varias décadas de historia de la pedagogía Freinet sin abandonar nunca el mismo hilo conductor.
Ese hilo es la cooperación.
Aparece cuando una compañera entra en su aula y le dice que existe un movimiento que tiene que conocer. Continúa cuando Babette insiste para que viaje a Francia y descubra que el idioma nunca es una barrera cuando existe el deseo de aprender juntos. Se hace visible en las escuelas rurales donde las niñas y los niños construyen proyectos nacidos de sus propias preguntas. Se amplía en las RIDEF, donde docentes de países muy diferentes descubren que comparten los mismos problemas y las mismas esperanzas. Y continúa todavía hoy, cuando ya jubilada sigue participando en grupos de trabajo, redactando documentos internacionales y acompañando nuevos proyectos.
Nada aparece como una suma de episodios aislados.
Todo forma parte de una misma manera de entender la educación.
Quizá por eso una de las afirmaciones más profundas de toda la entrevista llega casi al final, cuando Pilar dice que ningún maestro ni ninguna maestra puede formarse en soledad. La teoría es necesaria, reconoce, pero resulta insuficiente si no existe un grupo con el que compartir dudas, mostrar el propio trabajo, recibir críticas, observar cómo trabajan otras personas y seguir investigando juntos.
No habla de una metodología de formación.
Habla de una cultura profesional.
En una época en la que la formación docente se ofrece con frecuencia como un conjunto de cursos, certificaciones o paquetes metodológicos cerrados, Pilar reivindica algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más exigente: la necesidad de construir comunidades de docentes que piensan colectivamente sobre su práctica.
Esa idea atraviesa toda la historia del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular desde sus orígenes. La pedagogía Freinet nunca nació en un despacho universitario ni en un laboratorio educativo. Nació cuando un maestro decidió compartir con otros maestros lo que estaba descubriendo en su aula y comprendió que el conocimiento pedagógico crece cuando circula.
Escuchar a Pilar es comprender que esa forma de trabajar sigue viva.
Su trayectoria, desde una pequeña escuela rural de la provincia de León hasta la presidencia de la FIMEM, demuestra que la cooperación no tiene escala. Es la misma actitud cuando se escucha a un niño de tres años que propone una idea inesperada, cuando se prepara un proyecto con otras maestras del colegio o cuando se organiza un encuentro internacional entre movimientos Freinet de distintos continentes.
En todos los casos sucede lo mismo.
Nadie posee la verdad.
Todas las personas pueden aportar algo.
Y todas continúan aprendiendo.
Una vida que explica un movimiento
Cada nueva entrevista confirma que el MCEP no puede explicarse únicamente a través de sus técnicas pedagógicas.
Se comprende mejor observando las vidas de quienes lo forman.
En la voz de Pilar Fontevedra aparecen la escuela rural, el método natural, la creatividad infantil, la cooperación docente, la dimensión internacional, la memoria del exilio, la coeducación, el compromiso ciudadano y la confianza radical en las capacidades de niñas y niños.
Son muchas historias.
Pero, en realidad, forman una sola.
La historia de una maestra que descubrió que educar consiste, sobre todo, en aprender junto a otras personas.
Y quizá esa sea también una de las mejores definiciones posibles de la pedagogía Freinet.
Pilar, fuiste un referente muy importante cuando asumiste la difícil carga de internacional. Escucharte hablar es aprender de una trayectoria variada y entusiasta.
Que alegría compartir contigo tantos años de experiencias, congresos y amistad.
Muchas gracias, Pilar, por tu compromiso y tu implicación. Un abrazo grandote.
Gracias Pilar, por tu aportación, tu entusiasmo y dedicación al Mcep. Un placer escucharte. Un abrazo