La reparación de un olvido: EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR – Sergi Bernal

«’El maestro que prometió el mar’ es una gran historia que ha estado muchos años injustamente olvidada. Con esta película estamos reparando un olvido y al mismo tiempo poniendo en valor el trabajo de los maestros republicanos y reconociendo la lucha de tantas personas que todavía continúan buscando a sus familiares enterrados anónimamente en fosas comunes. Una historia emocionante y plenamente vigente». Con estas palabras de los productores de dicha ficción, presentaba el inicio del rodaje de la película Alberto Marroquín en el Correo de Burgos.»

Porque sí, es bien cierto. Tras muchos años de espera, en 2023 tendremos en las carteleras la película del maestro Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar. Dirigida por la cineasta Patricia Font se configura como un trabajo donde la escuela republicana, el drama que viven los familiares de los desaparecidos enterrados en fosas, la política, la historia, la violencia y el amor se unen para explicar la experiencia de un maestro republicano en un municipio rural de la España de los años 30.

Patricia Font y Enric Auquer durante el rodaje.

La película, rodada entre septiembre y octubre de 2022 en diversas localizaciones de la provincia de Barcelona, en la ciudad de Burgos y en Briviesca, está basada en el libro homónimo 1 de Francesc Escribano, Sergi Bernal, Queralt Solé y Paco Ferrándiz, y cuya adaptación para la gran pantalla fue realizada por el guionista Albert Val. También ha participado en el rodaje el arqueólogo forense Francisco Echeverría, quien intervino en las labores de exhumación de la fosa real de La Pedraja (Burgos) en 2010 y que se recrea en la película.

Paco Echeverría durante los trabajo de exhumación en la fosa de La Pedraja, agosto 2010.

El maestro que prometió el mar recupera la vida de Antoni Benaiges (Enric Auquer) un maestro de Mont-Roig del Camp (Tarragona) que durante dos cursos, de 1934 a 1936, es destinado a la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo
de la provincia de Burgos que hoy cuenta con unos 25 habitantes.

Pocos meses después de llegar al pueblo, Antoni Benaiges consigue una imprenta para sus alumnos. Su técnica, basada en el método del pedagogo francés Celestine Freinet, se fundamenta en la idea que la escuela debe dar a los niños las herramientas para expresar sus conocimientos y habilidades más naturales, algo que a menudo la educación tradicional ignora y rechaza.

Auquer intepretando a Benaiges.

El entusiasmo por el “experimento” es grande, y durante el primer año la Escuela de Bañuelos de Bureba publica los primeros cuadernos íntegramente redactados e ilustrados por sus alumnos. El objetivo era editar en la escuela unas pequeñas publicaciones o “cuadernos”, a partir de los dibujos y textos libres que hacían los niños y niñas y que eran un reflejo de su mundo: la familia, las amistades, el pueblo, los paisajes, las fiestas, las excursiones, los viajes, los juegos, el folclore…pero también sus miedos y sus anhelos. En definitiva, de cómo vivían y cómo veían la vida. De esta manera, la imprenta pasaba a tener un papel esencial en el aula: era el instrumento que permitía materializar, captar, ver y tocar todo lo que se estaba aprendiendo.

El aula de Benaiges se distribuye circularmente. La prensa Freinet preside el aula.

Muy pronto las prácticas educativas del maestro Benaiges entraron en conflicto con algunas familias y los poderes fácticos locales. La retirada del crucifijo del aula, por ejemplo, supuso una fractura importante con la población y con el cura-párroco, quien utilizó el hecho para erosionar la relación del nuevo maestro con la gente del pueblo. Las familias no entendían que el maestro no fuera religioso practicante, que se hicieran excursiones, que se escuchara música con el gramófono, que se bailara en el aula o que se editara, gracias al uso de la imprenta, un cuaderno escolar de cosas que sucedían en el pueblo. Para una sociedad semi-analfabeta todo lo desconocido era sospechoso de ser pecaminoso. Además, el maestro tuvo que enfrentarse reiteradamente a padres y madres para que no privaran a sus hijos e hijas de asistir a clase, ya que era habitual asignar trabajos de casa o del campo en horario escolar, haciendo que el absentismo fuera elevado.

Documentos del archivo familiar de los Benaiges. Casa de la familia Benaiges. 2010.

En el invierno de 1936 la escuela publica un nuevo cuaderno: “El mar: Visión de unos niños que no lo han visto nunca”, que recoge el ambicioso plan de Antoni Benaiges: llevar a sus alumnos del pueblo a Barcelona para conocer el mar. Este plan, convertido en promesa, queda truncado cuando en julio del 1936 se inicia la Guerra Civil y la provincia de Burgos es de las primeras en caer en manos de Franco en el levantamiento en contra de la República.

Cuaderno de El Mar. Casa de la familia Benaiges. 2010.

Para explicar esta historia de memoria y de educación, el film entrelaza pasado y presente y conoceremos la historia del maestro a través de los ojos de Ariadna (Laia Costa), una mujer que busca a su bisabuelo desaparecido en la Guerra Civil. En palabras de Patricia Font: «Hay dos relatos que interactúan en esta película: lo que ocurrió en el pasado tiene eco en el presente en forma de herida transgeneracional. Hablamos de la importancia de mantener la memoria de las personas desaparecidas pero también
ponemos en relieve a los familiares, aún vivos, que continúan su búsqueda».

Ariadna (Laia Costa) visita la fosa de la Pedraja. Allí sabrá por primera vez de Benaiges.

El maestro que prometió el mar es un homenaje a aquellos maestros republicanos que trabajaron a contra corriente y utilizaban técnicas de renovación pedagógica. Así mismo, denuncia el drama que viven todavía hoy día los miles de familiares de represaliados que buscan, sin éxito, a sus desaparecidos en fosas comunes.

La película muestra la reparación, tal como dice la filósofa Marina Garcés, de “un olvido impuesto por la dominación, […] una imposición de este siempre, […] una posibilidad borrada”; y películas como esta muestran esa herida, todavía un hoy dramático para muchas familias.

Familiares durante los trabajos de exhumación en la fosa de La Pedraja, agosto 2010.

 

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