A romper el silencio. Antonio Benaiges en el siglo XXI.

En el contexto del viaje al 51 congreso del MCEP, algunos y algunas integrantes de nuestro movimiento y de México tuvimos la suerte y el privilegio de pasar por Bañuelos de Bureba y visitar la escuela museo que allí se encuentra. Fue una visita emocionante, interesantísima y perfectamente guiada por Jesús y Choni, a quienes damos gracias desde aquí.

 

Nuestro compañero mexicano Marco Esteban Mendoza Rodríguez nos cuenta desde su perspectiva la historia de Benaiges y lo que le supuso esta visita:

En 2024 una película en España se mantuvo por muchas semanas en cartelera. Un excelente guión, acompañado de una acertada dirección y una emotiva actuación junto con una historia verdadera que le da un sentido esencial a la película “El maestro que prometió el mar” ha llamado la atención de miles de cinéfilos. Además de su proyección en los cines, también se encuentra en una plataforma y las recomendaciones la hacen una película que tiende a convertirse en un clásico.

El origen de esta bella película se remonta a principios del siglo pasado. Un docente que se identifica con una postura pedagógica, la impulsada por Celestín Freinet, lleva sus ideales y una práctica alternativa a un pequeño pueblo de la región de Burgos, Bañuelos de Bureba. Corría el año de 1934 y el maestro Antonio Benaiges inició un trabajo que le cambiaría su vida a él y a un grupo de niñas y niños que encontraron en aquel maestro un referente que les marcaría toda la vida. Con una gran sensibilidad, Antonio Benaiges escuchó a estos infantes de este pueblo de la España republicana y los invitó a apropiarse de sus propias palabras para expresarla en los libros de vida que elaboraban con una imprenta Freinet. Así surgieron los cuadernillos que sintetizaron sus experiencias y sentimientos.
Durante dos años la escuela se llenó de sonrisas y aprendizajes. El maestro de Bañuelos de Bureba compartió su gusto por los libros y la escritura.

En aquellos años convulsos, Benaiges sabía que no era suficiente con intentar ser un buen maestro, la República se encontraba asediada por algunas personas de ciertos sectores y que no estaban dispuestas a perder sus privilegios: la monarquía, el clero, la oligarquía, el ejército, que encontraron respaldo en el fascismo y el nazismo. Benaiges contaba con una doble militancia: era integrante activo de la cooperativa de La imprenta en la escuela, docentes que practicaban la pedagogía Freinet y de los grupos republicanos de Briviesca.

Un día, en clases, Antonio descubre que ningún niño o niña de Bañuelos de Bureba conoce el mar. Así, a brote pronto, hace un compromiso al grupo clase: “Vamos a escribir sobre cómo imaginamos el mar y yo les prometo llevarlos ahí”. Sus palabras motivan a las niños y niños y se producen textos y un cuadernillo basado en un anhelo. Antonio empieza a buscar el transporte y al cierre del curso se queda en la comunidad para concretar su promesa. Coincide ese momento con el levantamiento de Franco, y junto con otras personas Benaiges, es apresado.

La falange, el grupo de sublevados franquistas, lleva a los capturados a la plaza pública de Bribiesca. Ahí de manera abierta les indican a los capturados que renieguen de la República. Antonio, el maestro, gritó “Viva la República” y los golpes acompañaron la ignominia de la fuerza bruta. Antonio es golpeado, torturado y pronto sacado de la cárcel para ser asesinado y convertirse en el primer maestro asesinado por el franquismo.

Por ello venir a Bañuelos de Bureba se convirtió en un sueño y una manera, a casi noventa años, de recordar a Antonio, de su promesa incumplida a causa de la prepotencia y la violencia como manera de imponer a otras y otros unas ideas sustentadas en el autoritarismo y una visión del mundo donde unos obedecen y otros mandan. De las manos de docentes, camaradas del MCEP, hemos recorrido los caminos y visitado el museo escuela de la comunidad de Buñuelo de Bureba: un grupo de docentes mexicanos integrantes del Movimiento Mexicano para la Escuela Moderna y del Movimiento de Educación Popular Alternativa.

 

Estimado Antonio, a pesar de la promesa incumplida, hemos descubierto que tu práctica y esos cuadernillos Freinet fueron guardados como parte de una memoria que hasta hace muy poco salió a la luz. Queremos decirte que puedes estar tranquilo, de una u otra manera esas niñas y niños se hicieron grandes y que estoy seguro que cuando visitaron el mar, en algún momento de su vida, tu estuviste con ellas y ellos: “Viva la República, cabrones».