La pedagogía de Celestín y Elise Freinet plantea que el alumnado sea el protagonista en la construcción de sus saberes, partiendo de sus intereses, sus contextos y desarrollando técnicas que fomenten la creatividad y la investigación. Además, las técnicas que utilizamos, las definimos como procesos o métodos naturales, en la medida que parten de la necesidad que tenemos los seres humanos de comunicarnos y conocer el mundo que nos rodea.
La educación ambiental
Podemos definir la educación ambiental como un ámbito multidisciplinar de la pedagogía que busca generar procesos para la construcción de saberes, valores y prácticas ciudadanas que creen conciencia ecológica en espacios educativos tanto formales como informales. Son muchas y diversas las estrategias metodológicas que se utilizan en la educación ambiental, entre las que destacamos los paseos por la naturaleza, los huertos escolares, los talleres de reciclaje y, sobre todo, los proyectos de investigación.
De esas estrategias solo quiero desarrollar en este artículo la de las investigaciones escolares por ser una de técnicas más genuinas e importantes de la pedagogía Freinet.
Las investigaciones escolares
La educación ambiental debe tener uno de sus mayores sustentos, en los procesos de investigación que se desarrollen en el aula, los cuales deberían partir de los intereses y motivaciones del alumnado. En aquellos momentos en los que no aparezcan o, no estén bien definidos, deben ser acompañados por las motivaciones, propuestas o sugerencias de los y las docentes. En esos casos los procesos se configurarán mediante una doble motivación, por un lado, la del alumnado y por otro, la del profesorado, ambas de manera conjunta.

Las investigaciones escolares deben desarrollarse siguiendo los pasos del método científico, eso sí, adaptados a la madurez del alumnado. Lo primero será elegir el tema de estudio. A continuación, se buscará la información necesaria, ya sea documental, entrevistas o, la ubicación en un croquis, la realización de medidas y recogida de muestras, si es una investigación sobre la naturaleza. En ese proceso de recogida, ordenación y análisis de la información, aparecerán las hipótesis, las cuales intentarán encontrar las respuestas a las dudas que teníamos al inicio de la investigación o de otras nuevas que se hayan producido durante el proceso de indagación. Ese momento es el más importante de cada investigación.
Una vez finalizados los distintos proyectos pueden ser recogidos en diferentes formatos, siendo los más frecuentes en forma de libritos que se incorporan a la biblioteca de la clase. Muchas de ellas son presentadas a la clase como conferencias. Estas presentaciones tienen aspectos muy positivos tales como: acostumbrarse a hablar en público, someter el trabajo a nuevas aportaciones y ser evaluado de manera colectiva.
De la educación ambiental al pensamiento crítico

Me gusta comparar las investigaciones escolares con las investigaciones básicas, también llamadas puras o fundamentales. Como sabemos, las investigaciones básicas son las que se dedican a estudiar cuestiones generales y esenciales que, más tarde, serán la base o punto de partida para otras investigaciones más especializadas. Su pretensión es generar teorías y maneras de pensar el mundo, aun sabiendo que sus resultados no serán inmediatos. Defender los procesos de investigación, como los más adecuados, para construir los conocimientos en la educación ambiental, conlleva la pretensión de que nuestro alumnado construya y reflexione sobre aquellos saberes que les van a ser útiles para sus vidas.
Tal como he indicado anteriormente, en las investigaciones escolares los contenidos surgen de entre las motivaciones e intereses del alumnado, poniéndose en marcha mecanismos de análisis y reflexión que posibilitan la aparición de hipótesis y de un incipiente pensamiento crítico. Con el método tradicional, explicativo y de estudio con los libros de texto, las posibilidades de reflexión y cuestionamiento de los contextos del alumnado son bastante reducidas.
Si educamos para que las investigaciones escolares sean la manera habitual de abordar la construcción de los conocimientos, conseguiremos, poco a poco, que la autonomía pedagógica y vital de nuestro alumnado se vaya consolidando.
Del mismo modo que las investigaciones básicas suelen ser el punto de partida de las investigaciones aplicadas, los procesos de las investigaciones escolares pueden ser considerados como la base del desarrollo del futuro pensamiento crítico.
En un mundo como el actual, donde la inteligencia artificial, puede ser usada para distorsionar la realidad, generar bulos o inducir al odio, es más urgente que nunca, una educación basada en el análisis y reflexión de los conocimientos escolares que puedan ser la base para defendernos de algoritmos artificiales que nos impidan razonar con una ética y moral para el buen común.
La realidad nos muestra, hoy en día que, si bien la inteligencia artificial puede ser muy útil para mejorar el bienestar de la Humanidad en muchos campos, también nos está dando señales claras, de que puede crear un mundo distópico gobernado por tecnócratas multimillonarios que, de manera directa o indirecta, dejen la democracia como un significante vacío.
Paco Olvera. Es miembro del M.C.E.P.