
Hace décadas que la escuela pública es un caladero de negocio para grandes empresas. Intereses económicos rodean muchas de las decisiones en torno al suministro de servicios y materiales de las escuelas. Analizaremos uno de los casos más recientes ya que consideramos necesaria una concienciación de las comunidades educativas para que no sean cómplices de algunas de estas prácticas y avanzar en una ética de consumo responsable y sostenible.
Recientemente el gigante del comercio electrónico Amazon ha anunciado una iniciativa mercantil, por la que activa una línea de ayuda económica para centros educativos. Consiste en ofrecer a sus clientes la posibilidad de hacer una aportación de 2,5 % de sus compras al colegio o instituto que deseen, entre los que se han adherido a la campaña. A su vez, éstos deben gastar en la propia multinacional el dinero recaudado..
Esta es una de las últimas iniciativas para utilizar las escuelas como espacio de mercado y publicidad. Amazon utiliza la escuela para ampliar mercado y mejorar su imagen. Esta campaña emplea el neuromárketing para influir en nuestra naturaleza emotiva e instintiva, para manipular nuestras emociones eliminando cualquier filtro de crítica u objetividad; de forma que asimilemos e interioricemos la “marca Amazon” desprovistos de cualquier tipo de defensa, reparo o cautela. La asociación “escuela = Amazon = solidaridad = infancia” compone una fórmula que facilita el “me gusta”; que se filtra en el subconsciente, traspasa el sistema límbico y condiciona la toma racional de decisiones. Esta asociación, ya peligrosa para los adultos, es todavía más alarmante para las criaturas.
Qué loable fin el de la “pequeña empresa” del hombre más rico del mundo, que crece el 19% en tiempos de pandemia, que ahonda en la precariedad y seguridad laboral, y en la que los empleados tienen miedo hasta de ir al baño.
Una empresa que utiliza la tecnología para controlar que sus asalariados no participen en sindicatos; que fuerza horas extraordinarias mal pagadas; que utiliza a miles de “falsos autónomos” como repartidores para ahorrarse costes y cotizaciones; que los despide por protestar.
La misma que acaba con muchos pequeños empresarios y autónomos, a los que absorbe en sus políticas de sometimiento; la compañía denunciada por la Unión Europea y EEUU por sus prácticas monopolistas; la que, (junto con Apple, Google y Facebook), paga menos impuestos en nuestro país que la más pequeña de las empresas del IBEX. (Todos los datos se pueden encontrar en la prensa española en los dos últimos meses).

Sabemos que nuestro donativo del 2,5% no nos exonera de nada, porque seguimos siendo cómplices de la desigualdad, cómplices de la pobreza, cómplices de la necropolítica. Por más que hagan que miremos a otra parte, nuestra compra tiene unas consecuencias éticas, sociales y medioambientales.
Como ciudadanos y ciudadanas y como docentes, tenemos que contribuir al análisis de estas prácticas mercantiles para defender una ética del consumo responsable. Son necesarios procesos educativos para reflexionar y tomar consciencia de la repercusión que tiene el consumo: en nuestra persona, en la desigualdad que origina y en la huella ecológica que produce.
Defender una ética en los centros a la hora de consumir aquello que necesitamos, nos lleva necesariamente a asumir que el dinero generado por nuestro consumo revierta en la propia ciudad o pueblo, favoreciendo la actividad económica local y optando por el comercio de cercanía. Prácticas que permiten fijar población, tejer redes y crear comunidad.
Un objetivo primordial en la escuela es la creación de espíritu crítico. Si aceptamos este tipo de situaciones sin analizarlas, estamos dejando de atender desde la raíz este propósito fundamental de la escuela. La escuela tiene entre sus objetivos educativos el desarrollo en los y las estudiantes de hábitos de consumo saludables, moderados y sostenibles.
Desde el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular consideramos que hay que hacer frente a estas prácticas, siendo necesario que en la escuela y en la comunidad educativa se abra el debate sobre el tema de la mercantilización y la manipulación publicitaria a la que estamos sometidos.

MCEP – 1 NOVIEMBRE 2020
comunicado 4, contra la mercantilización,