El poder transformador de la correspondencia escolar.

Correspondencia escolar
Correspondencia escolar

En el contexto educativo actual, la correspondencia escolar se ha consolidado como una práctica significativa dentro de los enfoques pedagógicos más innovadores. Especialmente en el marco del Movimiento Freinet, la correspondencia entre centros educativos no solo cumple una función didáctica, sino que también promueve el entendimiento mutuo, la colaboración y el desarrollo integral de los estudiantes. Durante la Exposición del 51 Congreso del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP), se presentaron una serie de experiencias centradas en la correspondencia escolar, que ilustran cómo esta práctica es una herramienta pedagógica profundamente transformadora, capaz de tejer vínculos, despertar motivaciones auténticas, fomentar la expresión escrita y conectar realidades diversas desde una perspectiva humana, cooperativa y crítica.

Nuria, maestra del CEIP Palomeras Bajas de Vallecas, compartió su primera vivencia con la correspondencia dentro del movimiento Freinet. A raíz de su participación en la RIDEF de México, nació un proyecto colaborativo con la escuela Paidos de Coyoacán, en Ciudad de México. El objetivo principal fue iniciar una correspondencia entre estudiantes de diferentes contextos socioculturales. A partir de ahí, comenzó un intercambio epistolar entre sus alumnos de cuarto de primaria y el alumnado del colegio Paidos. A través de Google Earth, localizaron la escuela, exploraron las diferencias y similitudes culturales. Aunque ellos eran un grupo pequeño, compuesto por estudiantes de tercero, cuarto y quinto, nosotros éramos dos grupos de cuarto, lo que permitió que varios de nuestros alumnos pudieran escribirles a cada uno de ellos. La actividad fue un éxito rotundo, no solo en términos de participación, sino también en términos de impacto emocional. Los niños de ambos centros se mostraron profundamente motivados cuando recibieron las primeras cartas: “Hola, soy Nora, nací en Colima y ahora vivo en Ciudad de México…” despertando en ellos una enorme curiosidad por conocer otras realidades.

Lo más emocionante de esta experiencia fue ver cómo algunos alumnos y alumnas, al recibir las cartas, se sentían tan motivados que no querían ni ir al baño durante el recreo para continuar escribiendo. Fue un nivel de entusiasmo increíble. En las cartas, los niños se preguntaban sobre cosas cotidianas, intereses, aficiones…: «¿Te gusta XXX?» o «¿Qué haces en tus tiempos libres?», ya que, a pesar de la distancia, compartían muchas cosas en común, como vivir en grandes ciudades. A veces, incluso surgían conversaciones más personales. En una de las cartas, una niña le contó a su compañero que su familia se estaba separando y que iba a tener una nueva hermana. Esta niña expresó lo que nunca había verbalizado antes, y lo hizo a través de la correspondencia, lo cual fue un momento muy significativo.

Esta actividad también resultó ser una gran oportunidad para trabajar con niños con dificultades, como el caso de Iso, la hija de Teresita garduño, que escribía por otro niño de la clase que tiene autismo. Ella se encargó de redactar su carta sin mayor dificultad, utilizando una escritura clara y fluida. Fue sorprendente ver cómo el intercambio de cartas permitió que muchos niños pudieran expresarse de maneras que normalmente no hacían.

Nuestra intención es continuar con este proyecto el próximo año, ya que ha sido una experiencia increíble.

Ferran, desde el País Valencià, presentó una serie de materiales sobre la iniciación a la lectura-escritura utilizando la técnica del texto libre y la correspondencia escolar que utiliza en su aula de infantil de 5 años del CEIP Cervantes (Alcàntera de Xúquer). Ferrán realiza la correspondencia escolar con los alumnos de 6 a 8 años del  CRA (Centro Rural Agrupado) L’encantada de Benimarfull de su compañero Rafa, que no pudo asistir al congreso. En su intervención, destacó el uso de la correspondencia como una herramienta para reforzar los lazos entre los alumnos y para estimular su capacidad de expresión personal desde las primeras etapas del aprendizaje; también destacó cómo esta práctica fomenta la colaboración y el trabajo colectivo en el aula.. Este enfoque permite que los niños no solo aprendan a escribir, sino que también se familiaricen con la idea de que su escritura puede tener un impacto real en otra persona, un concepto fundamental dentro de la pedagogía Freinet.

Rosella, del IES Tavernes Blanques, también de País Valencià, mostró algunas cartas de la correspondencia con el grupo de Isabel de Huelva y otras del intercambio con los alumnos de segundo de primaria de Àngels, su compañera. Pero centró su relato en la correspondencia sostenida durante tres cursos entre su alumnado de secundaria y los 10 niños y niñas de 6 a 8 años del CRA Léncantada   de Benimarfull al que ya nos hemos referido, donde enseña Rafa. Aunque la diferencia de edad parecía un reto, lo que comenzó como un simple intercambio de cartas, se transformó en un verdadero proyecto de colaboración educativa entre diferentes niveles de enseñanza. Los estudiantes de secundaria, de 14 años, al recibir cartas de niños de tan solo 6 años, no solo mejoraron sus habilidades comunicativas, sino que también se sorprendieron de la madurez y calidad de la escritura de sus jóvenes compañeros. Este tipo de interacción entre estudiantes de diferentes edades rompió las barreras tradicionales de la enseñanza y permitió que los alumnos se reconocieran como partes de una comunidad educativa amplia. La sorpresa de descubrir que una niña de ocho años escribía con mayor soltura que un adolescente de catorce generó una reflexión profunda sobre las posibilidades educativas del método, que va mucho más allá de los estándares de la edad. La riqueza de los intercambios superó todas las expectativas: cartas personales, regalos simbólicos como chapas con nombres, chufa para preparar horchata, maquetas con luces…

Correspondencia escolar
Correspondencia escolar

Las iniciativas no se detuvieron en las relaciones entre niveles educativos. Xusa, del IES Sant Bertomeu de Godella, contó que hace tiempo hizo correspondencia con el Instituto de ESO de Juanma de Madrid y después con Rosella. Pero la correspondencia más satisfactoria y especialmente emotiva ha sido la de cartearse con un centro de día de personas mayores. La correspondencia colectiva entre sus alumnos y los residentes generó un vínculo inesperadamente enriquecedor. Las cartas eran leídas en grupo, respondidas con ilusión. Los mayores, muchas veces aislados en su rutina diaria, encontraron en la correspondencia un aliciente emocional que les permitió sentirse conectados con un mundo más joven, mientras que los estudiantes experimentaron de manera directa el impacto positivo que la comunicación intergeneracional puede tener en la sociedad. Para los mayores, el momento de la carta se convirtió en una cita esperada; para el alumnado, una oportunidad de construir puentes entre generaciones, de ver y sentir el impacto real de sus palabras. La experiencia no solo permitió que los alumnos aprendieran sobre la historia y las vivencias de los mayores, sino que también les ofreció una valiosa lección sobre el valor de la comunicación intergeneracional. El proyecto contribuyó a mejorar la autoestima y el bienestar de los residentes, quienes se sintieron valorados y escuchados a través de la correspondencia. La relación entre los dos grupos no solo se limitó al intercambio de cartas, sino que culminó en un encuentro presencial en el que los alumnos y alumnas pudieron interactuar cara a cara con los mayores, creando un vínculo humano que trascendió el papel y dejó una profunda huella en ambos colectivos.

Correspondencia escolar

Desde el MCEP recogemos y compartimos estas prácticas, conscientes de su enorme potencial pedagógico y transformador. La correspondencia —en sus distintas formas: entre escuelas, etapas educativas o generaciones— sigue siendo una herramienta esencial para construir una escuela popular, cooperativa y comprometida con su tiempo. Este valor se enmarca especialmente en enfoques como el de Célestin Freinet, quien defendía una educación auténtica, participativa y estrechamente conectada con la vida real.

La correspondencia escolar va mucho más allá de una actividad lúdica o decorativa. No se limita a practicar la escritura formal, sino que se convierte en una estrategia educativa que crea vínculos reales, acerca a otras realidades, despierta la empatía, estimula la expresión personal, revela el poder de la palabra y, sobre todo, devuelve el placer de escribir con un propósito genuino: comunicarse.

El intercambio de cartas entre escuelas ofrece a niños y niñas la oportunidad de conectarse no solo con los contenidos curriculares, sino con las experiencias y contextos de otros compañeros que viven en diferentes lugares o en entornos muy distintos. En este sentido, la correspondencia se transforma en una auténtica ventana al mundo, que permite ir más allá de las fronteras físicas del aula. Se convierte en un recurso activo que fomenta la escritura, la lectura, la expresión oral y escrita, la reflexión crítica y la comprensión de diversas realidades sociales y culturales.

En la pedagogía Freinet, este intercambio adquiere un papel central porque pone a los alumnos en contacto con un público real: otros niños y niñas de distintas edades, lugares y contextos. No solo satisface la necesidad de aprender a leer y escribir con eficacia, sino que también ofrece la oportunidad de valorar y comprender las diferencias culturales y sociales. Para Freinet, la educación debía permitir que los niños no solo recibieran información, sino que también se expresaran y participaran de forma activa en su comunidad. En este sentido, la correspondencia escolar se convierte en una práctica de participación democrática, donde las alumnas y los alumnos son a la vez receptores y creadores de conocimiento.

Además, este ejercicio favorece el desarrollo de habilidades interpersonales esenciales, como la empatía, la cooperación y el respeto. Al escribir una carta, se establece un vínculo de confianza y comunicación directa que va más allá de lo que puede transmitirse a través de un libro de texto. Los niños aprenden a expresarse con respeto y reflexión, considerando el punto de vista de la otra persona y reforzando su capacidad para comprender y valorar la diversidad.

El impacto de la correspondencia escolar trasciende el aula. Favorece la creación de redes entre centros educativos que colaboran en proyectos comunes, intercambian buenas prácticas y construyen una comunidad educativa global. Estos lazos fortalecen el sentido de pertenencia a una red más amplia de aprendizaje, ofreciendo a estudiantes, docentes y familias nuevas perspectivas que enriquecen la experiencia educativa y fortalecen la idea de que aprender también es compartir y construir juntos.