El proyecto “El museo al alcance de todos”, presentado en el 51 Congreso del MCEP, tuvo como objetivo hacer accesible el Museo Escuela Benaiges (Bañuelos de Bureba, Burgos) a todas las personas, incluidas aquellas con diversidad funcional o con dificultades de comunicación. El alumnado del IES Santa Clara de Santander trabajó en la adaptación de los materiales del museo a lectura fácil, braille y tinta ampliada, acercando así la memoria del maestro Antoni Benaiges a un público más amplio. Inspirada en las técnicas Freinet, la experiencia se basó en la investigación, el trabajo en equipo y la creación de materiales útiles para la comunidad, mostrando como el aprendizaje puede convertirse en una práctica viva, vinculada al entorno y con un impacto real en la sociedad.
EL MUSEO AL ALCANCE DE TODOS: INCLUSIÓN, APRENDIZAJE Y PEDAGOGÍA FREINET
En el espacio de Presentación de experiencias del 51 Congreso del MCEP, Marina Pérez, docente del Instituto Santa Clara de Santander y especializada en lengua de signos para personas con sordoceguera, presentó junto a su compañera Iris M.ª Melón —profesora que imparte el módulo de Intervención con personas con dificultades de comunicación- y dos alumnas, Lesli Quezada y Cristina González, el proyecto “El museo al alcance de todos”. Esta iniciativa, desarrollada en el marco del programa RETA (Retos de Aprendizaje en FP), de la Consejería de Educación, Formación profesional y Turismo de Cantabria ha tenido como objetivo acercar el Museo Escuela Benaiges, en Bañuelos de Bureba (Burgos), y su museo-taller pedagógico a toda la ciudadanía, incluyendo personas con diversidad funcional o necesidades específicas de apoyo para hacer más accesible un proyecto que recupera la memoria y mantiene vivo el legado y la obra del maestro Antoni Benaiges, un maestro republicano asesinado por milicianos falangistas al inicio del golpe de estado de 1936.
El reto central partía de una pregunta sencilla, pero crucial: ¿cómo hacer que un museo concebido para la visita autónoma resultara verdaderamente accesible a personas con discapacidad visual, intelectual o dificultades de comunicación? A partir de esta inquietud, el alumnado del ciclo Mediación Comunicativa inició su trabajo.
Desde el inicio, la propuesta se inspiró en principios muy cercanos a las técnicas Freinet: trabajo por proyectos y en equipo colaborativo, investigación como motor de aprendizaje, autonomía, responsabilidad compartida y creación de materiales útiles para la comunidad. En todo momento, el alumnado fue protagonista, mientras las docentes actuaban como guías y acompañantes.
El alumnado comenzó su proyecto contactando con asociaciones como Plena Inclusión o APTACAN (Asociación de padres de afectados del síndrome de espectro autista y otros trastornos generalizados del desarrollo de Cantabria) para comprender la realidad, necesidades y día a día de distintos colectivos, y trasladar esa información al reto. A mitad del curso, se programó una visita in situ al museo para identificar de manera directa las necesidades que podrían abordarse en el proyecto.
En el proyecto se incluyeron talleres de “Lectura Fácil “y “aprendizaje de braille,” que forman parte del programa del ciclo formativo, con el objetivo de adaptar los paneles informativos del museo y garantizar que el conocimiento estuviera al alcance de todas las personas. El proceso continuó con la elección y adaptación de textos informativos del museo, aplicando las pautas de lectura fácil y validándolos con especialistas. Posteriormente, el alumnado de primero trasladó esos textos al sistema Braille, utilizando máquinas Perkins como parte de su formación. Cada estudiante elaboró individualmente un documento en Braille como práctica evaluativa. Finalmente, se realizó la encuadernación de todos los materiales, integrando versiones en tinta con letra ampliada, lectura fácil y Braille.
La dinámica de trabajo favoreció la colaboración entre cursos: el alumnado de segundo actuó como referente para el de primero, compartiendo conocimientos y responsabilidades. A lo largo del proceso se promovió la autonomía, la gestión de recursos limitados y la toma de decisiones colectivas, aspectos destacados por las propias estudiantes como un aprendizaje clave.

Lesli destacó la importancia del trabajo colaborativo y cooperativo y la autonomía: “Nos dimos cuenta de que éramos responsables de sacar adelante el proyecto. Aprendimos tanto entre primero y segundo, que al final lo más enriquecedor fue ver como cada grupo aportaba y como juntas encontrábamos soluciones. Fue un aprendizaje muy real, porque estábamos eliminando barreras de acceso a la información”. Cristina, por su parte, subrayó la dificultad y el valor del proceso: “No solo fue adaptar textos, también aprender a negociar ideas muy distintas y a gestionar los recursos que teníamos. Las profesoras no nos daban las respuestas, solo nos orientaban. Eso nos obligaba a investigar y decidir, y nos hizo sentir que nuestro trabajo tenía sentido social”.
El día del viaje a Bañuelos para entregar el material fue inolvidable y cargado de emoción. Entre libros, pizarras y recuerdos del maestro Antonio Benaiges, el alumnado comprobó que su esfuerzo tenía un sentido real al entregar al museo los paneles y documentos accesibles que explican las técnicas Freinet y la pedagogía de Benaiges, elaborados en:
- Lectura fácil, con tipografía clara, sin serifa (de palo seco) y en tamaño ampliado, para simplificar los textos y facilitar la comprensión.
- Braille, transcrito manualmente por el alumnado de primero con máquinas Perkins.
- Tinta adaptada, para facilitar la lectura a personas con baja visión.
De este modo, el museo cuenta ahora con recursos accesibles que permiten a personas ciegas, con discapacidad intelectual, con dificultades del lenguaje o incluso a visitantes extranjeros comprender mejor los contenidos y la propuesta pedagógica del centro.
Fue un momento de orgullo y de conciencia: lo aprendido en clase trascendió las paredes del instituto y se convirtió en una contribución real a la comunidad. La Asociación Escuela Maestro Benaiges reconoció el esfuerzo y la sensibilidad del grupo.
Más allá del aprendizaje académico, esta experiencia se convirtió en una lección de vida. El alumnado descubrió que su trabajo puede transformar realidades, que la mediación comunicativa no es solo una profesión, sino una forma de hacer el mundo más justo y accesible. Recuperaron confianza, autoestima y la certeza de que son capaces de generar cambios significativos.
De cara a futuros proyectos, se contemplan otras adaptaciones, valoradas como muy interesantes, pero más complejas y costosas de implementar, como la incorporación de códigos NaviLens, que ampliarían la accesibilidad a visitantes con discapacidad visual y sordoceguera.

Este proyecto no solo contribuyó a la accesibilidad cultural, sino que también consolidó aprendizajes clave: compromiso social, autogestión, cooperación entre cursos y producción de materiales auténticos y significativos. Como explica Marina: “Las metodologías activas basadas en la cooperación y la colaboración, la investigación y la creación de materiales relevantes enriquecen la formación del alumnado y dotan de sentido a su aprendizaje. En proyectos como el del museo Benaiges, estas técnicas permiten que la FP se vincule con necesidades reales del entorno, fortaleciendo la autonomía, la responsabilidad y el compromiso social de los estudiantes, al tiempo que se generan productos de valor para la comunidad”.
En definitiva, esta experiencia muestra cómo la Formación Profesional puede nutrirse de la pedagogía Freinet: situando al alumnado en el centro, partiendo de la realidad y generando producciones que transforman el entorno. Para Marina e Iris, “este enfoque aporta un valor añadido esencial: convierte el aprendizaje en una experiencia auténtica y transformadora, en la que los estudiantes investigan, toman decisiones y cooperan y colaboran para dar respuesta a necesidades reales, desarrollando competencias profesionales y habilidades sociales que los preparan para actuar con autonomía y sentido crítico en su vida personal y profesional”.