Isabel Oriol: Lengua, literatura y vida en el aula

Con más de 25 años en la enseñanza, Isabel Oriol nos cuenta su recorrido personal y profesional, marcado por la pedagogía Freinet, la coeducación y la defensa de una escuela pública humana y transformadora. En esta conversación nos habla de sus inicios en el MCEP, de la importancia de las redes de apoyo entre docentes y de los retos actuales de la educación.

Isabel Oriol es profesora de Lengua y Literatura con más de 25 años de experiencia en la enseñanza pública. Su trayectoria en el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP) comenzó de manera casual en un congreso en Huelva, a principios de los 2000, a través de contactos sindicales y de movimientos sociales en Andalucía. Desde entonces, ha participado activamente en congresos, talleres y en la construcción del taller de secundaria y bachillerato (taller 12 y más años).

Para Isabel, el MCEP ha sido una experiencia vital y transformadora, que le ha permitido aprender a ser más abierta, cariñosa y comprometida, así como encontrar una red de compañeras y compañeros con quienes compartir ideales pedagógicos y de vida.

En su práctica docente destaca el uso de técnicas Freinet como la correspondencia escolar, el texto libre, el diario de clase, las tertulias literarias, dramatizaciones y el trabajo desde la coeducación y la interculturalidad. Todo ello le ha permitido fomentar la lectura, la escritura y el pensamiento crítico en su alumnado.

Actualmente trabaja en el Instituto Villajunco, en Santander, y reflexiona críticamente sobre los cambios en la educación: Señala la tecnocratización de la evaluación, reducida a cifras, que deshumaniza la enseñanza. Por otro lado, valora las condiciones más humanas de Cantabria, como la ratio reducida y el calendario escolar más equilibrado.

Isabel reivindica una escuela con contenidos, cultura y emoción, frente a la mercantilización y la desinformación que afectan tanto a la educación como a la sociedad. Para ella, volver a los congresos del MCEP es una manera de cargar pilas, reencontrarse con compañeras y compañeros y mantener viva la utopía de una educación transformadora.