En el 51 Congreso del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular tuvimos la suerte de contar con un invitado muy especial: Paulino G. Pumarejo Gómez a quien sus amigas y amigos del MCEP de Cantabria llaman cariñosamente Likis. Profesor de secundaria, docente asociado en la Facultad de Educación y, sobre todo, un apasionado de la enseñanza y la lectura, nos presentó su obra Descifrando el Álbum Ilustrado, fruto de su tesis doctoral. Su intervención fue mucho más que una exposición académica: supuso también un reencuentro personal con la palabra y el público, tras un año complicado por motivos de salud que lo habían mantenido alejado de los foros educativos.
Paulino situó el álbum ilustrado en el lugar que merece: como un objeto literario único que no se limita a la literatura infantil o juvenil, sino que atraviesa edades, disciplinas y temáticas. Recordó que su verdadera esencia reside en la unión de texto e imagen, lo que denomina iconotexto, un lenguaje nuevo que surge de esa relación inseparable y que lo distingue de otros géneros como el cuento ilustrado o el cómic. Gracias a esa fusión, el álbum ilustrado se convierte en un medio expresivo capaz de abordar cuestiones sociales, históricas, filosóficas o emocionales con una profundidad sorprendente.
A lo largo de su intervención nos llevó, en un recorrido histórico, desde los primeros libros ilustrados europeos hasta la consolidación del formato moderno en el siglo XX, con hitos como La historia de Babar, Pequeño Azul y Pequeño Amarillo de Leo Lionni o el imprescindible Donde viven los monstruos de Maurice Sendak. Explicó cómo factores como la emigración de autores europeos a Estados Unidos, en contacto con el cine y la publicidad, enriquecieron el lenguaje visual y narrativo del álbum ilustrado contemporáneo.
Según su investigación, cuando leemos un álbum ilustrado, la lectura comienza en la imagen, que atrae primero nuestra atención, continúa en el texto, que ya interpretamos condicionado por lo que hemos visto, y culmina en un regreso a la imagen, ahora enriquecida por las palabras. Este vaivén activa tres competencias fundamentales: la visual, la literaria y la integradora, que une ambas para crear nuevos significados. Describió un experimento revelador que realizó con dos hermanas gemelas: a una le entregó solo el texto de un álbum, y a la otra únicamente las ilustraciones. La comparación de sus interpretaciones evidenció la riqueza que aportan las imágenes: detalles temporales, personajes, emociones y matices que el texto por sí solo no transmitía. Con ello, Paulino mostró la importancia de enseñar a leer imágenes en el aula, no como un complemento, sino como parte esencial de la experiencia lectora.
En su propuesta didáctica, defendió que los “mediadores de lectura” debemos aprender a analizar todos los elementos de un álbum: el formato, la portada y contraportada, las guardas, la tipografía, el color, el trazo, la secuencia de páginas, los planos y ángulos, el lenguaje corporal de los personajes, y sobre todo la interacción entre palabra e imagen. Según cómo se relacionen ambos lenguajes —con simetría, complementariedad, expansión, contrapunto o contradicción— se generan distintas posibilidades pedagógicas y lecturas críticas.
Con su mirada interdisciplinar, fruto también de su formación en arqueología y su experiencia interpretando imágenes sin texto, Paulino ha encontrado en el álbum ilustrado un terreno fértil para trabajar en todas las etapas educativas. Lo utiliza en secundaria, en la formación de futuros docentes e incluso en contextos de educación social, con álbumes que abordan temas como el cambio climático, la violencia de género, la depresión o la memoria histórica. Su convicción es clara: el álbum ilustrado no tiene edad y es una herramienta poderosa para el pensamiento crítico, el diálogo y la educación emocional.
El encuentro con Likis fue un recordatorio de que la educación, en sintonía con el espíritu Freinet, debe fomentar la observación, la curiosidad y la creación de significados críticos.
Desde el MCEP agradecemos profundamente la generosidad de Paulino al compartir su investigación y su mirada apasionada. Estamos seguros de que sus aportaciones reforzarán el papel del álbum ilustrado como un recurso vivo, transversal y profundamente humano en nuestras aulas y comunidades educativas.