Patricinio, de Oaxaca, México, vinculado con colectivos nacionales e internacionales como el MEPA (Movimiento por una Educación Popular Alternativa), la FIMEM (Federación Internacional de Movimientos de Escuela Moderna) y la REMFA (Red de Movimientos Freinet de América) nos habla sobre la fuerza de la comunalidad, la compartencia y la pedagogía Freinet como camino de transformación educativa.
Patrocinio García es asesor técnico pedagógico en la cuenca del Papaloapan, Oaxaca, miembro de la Sección 22 de la CNTE y protagonista de la construcción de una educación alternativa en México. En esta conversación nos lleva recorrer un camino de luchas, aprendizajes y convicciones que enlazan la democratización sindical con la necesidad de democratizar también la escuela y el aula.
Patrocinio nos cuenta cómo, en ese proceso, fue encontrando inspiración en la pedagogía crítica, en Paulo Freire, en la tradición de la escuela rural mexicana y, por supuesto, en Celestín Freinet. De esas raíces nació el CEDES 22, un espacio de reflexión y acción contrahegemónica que, con el tiempo, se ha vinculado con colectivos nacionales e internacionales como el MEPA (Movimiento por una Educación Popular Alternativa), la FIMEM (Federación Internacional de Movimientos de Escuela Moderna) y sus RIDEF (Reencuentro Internacional de Educadores Freinet), y la REMFA (En América Latina, los diversos movimientos de la Escuela Moderna se organizan a través de la Red de Movimientos Freinet de América).. En sus palabras, todo este recorrido ha tenido siempre un horizonte común: sostener la autonomía y la autogestión más allá de las imposiciones oficiales.
Sobre participación en el 51 Congreso del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular en España, nos cuenta el doble objetivo de su viaje. A nivel personal, buscaba conocer de cerca cómo se vive hoy la pedagogía Freinet en España, escuchar debates, participar en talleres y aprender de experiencias concretas que le inspirasen para la práctica diaria. A nivel colectivo, asumió el compromiso de llevar esos aprendizajes de regreso a Oaxaca, con la convicción de que las maestras y los maestros que forman parte de los colectivos de educación alternativa esperan no solo discursos, sino propuestas vivas, prácticas y compartidas.
Destaca de su experiencia en el congreso la riqueza del debate, que logró ser riguroso y estructurado sin perder lo afectivo y amoroso, y el gesto de solidaridad recibido, que describió como un abrazo al otro lado del Atlántico. Esa vivencia, dijo, le confirmó que la escuela no debe ser una isla, sino un espacio de colectividad, y que la comunalidad y la compartencia siguen siendo principios que dan sentido al magisterio.
Nos dice que de vuelta a México se lleva el compromiso de abrir debates con sus colectivos sobre la violencia normalizada y sobre cómo enfrentarla desde la escuela; de seguir impulsando prácticas que integren los saberes comunitarios y el respeto a la Madre Tierra; y de reforzar la convicción de que las y los docentes son los verdaderos especialistas en la transformación educativa. Todo ello enmarcado en la certeza de que caminar juntos, en compartencia, es lo que permite avanzar.
Al final de la entrevista nos dijo que había valido la pena cruzar “el mar prometido”, (inspirado en Benaiges), conocer Euskadi, escuchar el mar de Cantabria… acompañado de tantas y tantos colegas. “Valió la pena”, insistió, porque regresa fortalecido, con la esperanza renovada y con la certeza de que seguimos construyendo, desde la comunalidad y la colectividad, una educación en la que quepamos todas y todos.