La idea de la Educación como práctica relacional ha sido también una práctica común entre muchos compañeros del MCEP, sin embargo pensamos que el autor tiene el mérito de haberla formulado de una manera concreta. En definitiva se trata de una reflexión hecha a base de sus experiencias personales, pero que de algún modo, recoge las experiencias y las ideas que sobre educación infantil se han desarrollado en el MCEP durante estos últimos años.
Globalmente, creemos que el libro entronca perfectamente con la filosofía de la educación del MCEP, aparte de los matices personales de Antonio, que por otra parte son inevitables, puesto que no en vano el autor ha pertenecido a un grupo de trabajo del Movimiento Cooperativo de Granada, en el que se ha estado desarrollando todos estos temas: libertad, creatividad, juego, aprendizaje a través del juego, la imagen, los sentimientos, etc…
En general, puede decirse que el libro se lee bien y es asequible a cualquier persona interesada por la educación, en la línea de sus artículos de Colaboración y del desaparecido Diario de Granada. Finalmente decir que a lo largo de sus páginas se desarrollan ideas discutibles, con las que se puede estar de acuerdo o no, pero creemos que, ante todo, son merecedoras del mayor respeto por ser el trabajo de un compañero.
INTRODUCCION DEL AUTOR
Hoy te entrego diez años de trabajo, de esfuerzo y de experiencia. La idea madre que envuelve cada una de las partes en que está compuesto es que la Educación es, sobre todo en los primeros años de la vida, un proceso de relación. Para una afirmación tan simple, ha sido necesario utilizar mucho tiempo en dudas, en lecturas, en tanteos y en incertidumbres de esas de las que uno piensa que nunca va a ver la salida.
No es que hoy tenga las cosas categóricamente claras, pero sí sé que las propuestas que aquí se ofrecen son propuestas serias, honestas y que ofrecen resultados, desde mi punto de vista, válidos.
El libro no está concebido como una unidad en la que se elabora un esquema de trabajo y después se rellena de texto para justificar la armazón que en un principio se había establecido. Cada una de las partes está escrita con un valor independiente de las demás. Es verdad que, en medio de cada una he ido escribiendo otras cosas referidas a la Educación que he quitado porque encontraba que era necesaria una coherencia temática y pienso que alguna tiene la selección que hoy se te ofrece.
Para defender la tesis que ya he manifestado, me he ceñido al ámbito de trabajo con niños entre los cero y los seis años por lo que se puede decir que, sin ser excluyente, en mi opinión, el libro es más idóneo para maestros y maestras de Educación Infantil así como para los padres que tengan niños y niñas de estas edades.
Consta de dos partes que se pueden considerar diferenciadas. La primera está compuesta de varios trabajos en los que la Educación se enfoca en su globalidad y busca la clarificación de criterios a la hora de tratar con los niños. Me parece evidente que, depende de lo que queramos conseguir con los niños, vamos a actuar de una manera o de otra y pienso que uno de los problemas más importantes que hoy existen en el terreno educativo es, precisamente, el de no saber a dónde queremos llegar con nuestro trabajo.
La segunda parte está compuesta de una serie de propuestas, extraídas de la experiencia concreta con los niños y que pueden servir de guía o de sugerencia para aquellas personas que se identifiquen más o menos con los objetivos que aquí se proponen. La mayoría de ellas las planteo en forma de palabra y de imagen porque pienso que puede ser útil ofrecer el doble mensaje. Muchas veces la palabra desfigura lo que se quiere decir y otras es la imagen sola la que también puede ofrecer una visión deformada de la realidad que se intenta comunicar. El objetivo, por tanto, de utilizar esta doble fórmula es el de intentar ofrecer una comunicación lo más rica posible y en la que se dejen sueltos la menor cantidad de cabos. Supongo que, de todas formas, es posible que se sigan desfigurando informaciones, por lo que pido excusas de antemano. Habrá que seguir investigando para tratar de comunicar lo que se desea de una manera más fiel todavía. Algunas de las comunicaciones van en forma de palabras solamente, sencillamente por la razón de que, cuando fueron escritas, no me había planteado tan en serio la cuestión de la imagen como vehículo simultáneo de comunicación.
Me parece de honestidad aclarar ya, desde el principio, que lo que aquí se recoge no es un conjunto de técnicas concretas para resolver los problemas más o menos convencionales que la rutina del trabajo nos va planteando. Aquí se intenta ofrecer un concepto de Educación que, quien esto escribe, ha venido desarrollando en los últimos diez años, que cree en él y que piensa que, siendo alternativo en muchos aspectos a lo que se puede considerar una Educación Tradicional, según el concepto de tradicional que podemos imaginar de lo que nos ha venido ofreciendo la Escuela, se convierte en un sistema de trabajo viable, posible y coherente.
Es verdad que yo tampoco me he planteado el ir tocando cada uno de los capítulos, separados en el tiempo y en el espacio, sino que, aprovechando aspectos concretos, que he considerado especialmente significativos, pienso que con lo que se ofrece se puede quedar una imagen suficientemente amplia para que, quien lo desee, se pueda plantear la Educación desde una óptica distinta. Tampoco me ha interesado establecer unas propuestas alternativas 15 acabadas porque nada hay acabado en este mundo. Dentro de las propuestas que se ofrecen, también hay contradicciones que, andando el tiempo habrá que ir clarificando de la mejor forma que se sepa y porque yo quiero que este esfuerzo que hoy comunico, sirva como propuesta, como ejemplo, como sugerencia de lo que es posible hacer. Sería desfigurar el propósito el ofrecer una especie de catón, completamente ordenado, sin huecos y aparentemente perfecto en todo su desarrollo. Ya tenemos muchos ejemplos, o algunos, perfectamente ordenados y, todos sabemos más o menos, qué pasa con ellos cuando hemos intentado llevarlos a la práctica en la forma en que se nos han planteado. Por eso, prefiero esta fórmula que intenta más ser una invitación a la adquisición de la propia identidad profesional que nadie nos va a traer sino que ha de ser nuestro esfuerzo personal y el tiempo los que se encarguen de construir poco a poco.
Algunas de las propuestas que aquí van, por el grado de interés que ha despertado en mí, estoy seguro que van a seguir siendo objeto de trabajo por mi parte y, es posible que, algún día, sienta la necesidad de comunicarlas en forma de un estudio más amplio. Pero me parecía útil que, en la situación en la que se encuentran en este momento, pasen un poco a ser del dominio de quien las quiera, así en forma de este conjunto porque, al menos yo, encuentro que tiene alguna unidad interna y que ofrece alguna suerte de coherencia.
Antonio Fernández López