El maestro que no pudo enseñar el mar. Francisco Imbernón

Sobre la película «Elmaestro que prometió el mar»

Antonio Benaiges en la Plaza de BriviescaAntonio Benaiges (1903-1936) era el socio número 31 de la Cooperativa Española de la Técnica Freinet. Una cooperativa de maestros e inspectores de educación que iba más allá de la mejora de la educación. La pedagogía Freinet, era, y aún es, una propuesta educativa y también, una ideología de una nueva mirada de ver la educación. Los miembros de la Cooperativa eran educadores que practicaban las técnicas Freinet, basadas en las aportaciones del maestro francés Célestin Freinet (1896-1966), uno de los pioneros de la escuela nueva del siglo XX. Y Benaiges no pudo ir a la asamblea general de la Cooperativa que se tenía que celebrar del 20 al 22 de julio de 1936 en Manresa (Barcelona). Nadie fue a la asamblea general por el levantamiento franquista, pero él no hubiese podido ir ya que lo habían detenido nada más producirse el levantamiento y pronto fue fusilado, el 25 de julio de 1936.

Ese mismo año 1936, en el mes de marzo, Antonio Benaiges publica en la revista de la Cooperativa “Colaboración. La imprenta en la escuela” sobre el impacto de su artículo en el “boletín de Educación” de la provincia de Burgos sobre la técnica Freinet. Un artículo que terminaba diciendo toda concepción renovadora, particularmente sobre educación, que, lejos de ser pura o mera literatura, tenga firme base y expresión viva en la realidad de los hechos.

Ese artículo provocó muchas reacciones de maestros por la gran cantidad de cartas que Benaiges recibió y que querían visitar su escuela, una escuela, decía un maestro en una carta, sin odio y sin rencores, carcoma que a la nuestra destruye y socava. Poco después Benaiges recibiría en su carne ese odio y la cruel carcoma de una guerra incivil.

Conociendo las técnicas Freinet y los artículos publicados por Benaiges uno puede llegar a entender esa idea que, ha sobrevivido a los tiempos y en los recuerdos del pueblo, del maestro renovador que quería llevar a sus niños a ver el mar.

Como buen seguidor de las técnicas Freinet, la escuela de Bañuelos de Bureba (Burgos) donde llega en 1934, publicaba un periódico llamado “Gestos” de 24 páginas, realizado por los niños y que salía cada tres meses. La imprenta y las técnicas de impresión que idea Freinet, son una poderosa herramienta de comunicación en la escuela. Su introducción en el aula permitió a Benaiges cambiar los materiales tradicionales de la clase por textos libres y vividos de los propios alumnos. Desarrollando la creatividad, la imaginación, la desmitificación del libro único o de texto. Todo el proceso de creación del periódico potenciaba la lectura crítica, la cooperación, el trabajo en equipo y la comunicación oral y escrita entre el maestro y el alumnado.  En un artículo publicado en junio de 1925 por Antonio Benaiges en la misma revista “Colaboración. La imprenta en la escuela” decía: escribiendo con calma se piensa más y mejor. Y la sensibilidad, ante la mano que hace arte y los centelleos, se fluidifica y afirma, adquiere todo para producir deleites insospechados. Y añadía más adelante El niño, para ser educado, necesita camino libre, trazarse por sí mismo la trayectoria de sus actividades.

Antonio Benaiges cumplía el compromiso que había adquirido en la cooperativa que militaba (y digo militaba, no socio). La concepción que el aprendizaje va más allá de los contenidos. Se tiene en cuenta la familiarización del niño o niña con recursos de comunicación, el dominio de los cuales se hace imprescindible para ser agentes activos en la transformación de su entorno. Él no quería que la ignorancia de estos recursos los convirtiera en sujetos pasivos con una capacidad prácticamente nula para expresar sus opiniones a la colectividad, y por tanto para influir en el cambio de la realidad social en la cual se inserta.

Y ¿qué se encuentra cuando llega a ese pequeño pueblo de Bañuelos de Bureba? Una escuela que venía del siglo XIX, heredera mimética de siglos anteriores. Rígida, uniforme-uniformizadora y anodina socialmente. Aunque en aquella época ya había muchos contestatarios a la forma de educar de esa escuela (más bien de instruir), la aceptación pasiva, por parte del magisterio y de la sociedad de ese tipo de escuela, hacía imposible una extensión de las ideas de cambio y la aparición de una escuela más activa basada en la infancia.

Es a principios del siglo XX, cuando a esa vieja escuela, antigua, autoritaria, obsoleta, anacrónica, fiel heredera de las prácticas escolásticas , se la empieza a atacar en la línea de flotación y, la sociedad y muchos maestros, empiezan a ser receptivos a las críticas y buscan alternativas de cambio y mejora educativa. La escuela del siglo XXI es producto de las luchas sociales y educativas del siglo XX por maestros como Antonio Benaiges y, tantos otros, que padecieron tortura, muerte, exilio o depuración, acusados de antipatrióticos y antisociales.

Para él, la educación era la continuación de la vida familiar y de la comunidad en la que interactúa la escuela, por lo que la tarea del maestro debe convertirla en una escuela viva y solidaria con la realidad del niño, de su familia y de su entorno. La enseñanza parte de la educación popular, eficiente y humana, sobre todo, en la cual el trabajo se constituye un eje y motor de su desarrollo. Este trabajo se organiza en torno a una gran variedad de técnicas, como por ejemplo: la introducción a la imprenta en la escuela, que desarrolla una serie de Juegos-trabajos, como elaboración de textos libres; el periódico escolar: la correspondencia interescolar; la visita a otras escuelas y a otros pueblos; la organización, preparación y exposición de conferencias; la preparación de fichas de trabajo y documentos sobre diversos temas de interés para los niños; «los contratos de trabajo»; la toma de decisiones grupales y la autogestión escolar sobre diversos problemas de la vida escolar y comunitaria y la cooperativa escolar con las diferentes tareas que a cada niño se le asignan y que tiene a la organización de la comunidad escolar.

Y ¿por qué los quería llevar a ver el mar?

En su actividad educativa en la escuela (anterior había ejercido donde hay mar, en Vilanova i la Geltrú en la provincia de Barcelona), hay un gran elemento motivador que quiere impulsar y es el contacto e intercambio de ideas y experiencias entre alumnas y escuelas de diferentes partes del mundo. La educación, para él, era y, aún debe ser, partir del contexto y del niño y que la escuela está hecha, no para el maestro sino para el niño. Se trata de construir una escuela adecuada a los niños y a las niñas, y no al revés. Y eso no gustaba a aquellos que añoraban y añoran un pasado que no existe excepto para ellos y que, cuando tienen poder (en este caso de las armas) lo utilizan para destruir sea a la persona, a sus ideas o al contexto que los renovadores quieren cambiar.

Antonio Benaiges reacciona contra esa a escuela separada de la vida, aislada de los hechos sociales y políticos, que la condicionan y determinan. Parte de una pedagogía unitaria y dinámica, que relaciona al niño con la vida; con su medio social y con los problemas que enfrenta, tanto personales como de su entorno.

Lo peor que nos puede pasar en la educación, es el olvido de aquellos que lucharon para cambiar las cosas. Un error imperdonable sería que las nuevas generaciones de ciudadanos y maestros considerasen que la escuela que tenemos hoy en día, y en la que trabajan o asisten sus hijos e hijas, siempre ha sido, más o menos así y eso no es cierto. El recuerdo y la reivindicación de maestros como Antonio Benaiges nos ayuda a mantener la memoria histórica y evitar ciertas regresiones interesadas a épocas pasadas y son un aliciente para continuar luchando en renovar y mejorar la educación.

Retrato del Maestro Antonio Benaiges en ColorAntonio Benaiges fue un maestro comprometido con su tiempo con una conciencia social, educativa y política en una escuela centrada en la persona. Su activa participación e iniciativa en la escuela y el pueblo avalan ese compromiso de hombre republicano, luchador por las libertades sociales y políticas y por la educación libre de la infancia en una escuela pública, obligatoria y laica. Y eso le costó la vida a él, a muchos otros y también al progreso educativo y social que fue paralizado durante muchos años.

 

Pelicula El maestro que prometió el mar

 

#cineyeducación, con la colaboración de Filmax ha realizado un cuadernillo didáctico completo sobre la película  que incluye el contenido de este artículo de Imbernon:

Este cuadernillo que llega a vuestras manos, lo hace con el deseo de que os pueda servir para animaros a buscar preguntas necesarias, compartir reflexiones, investigar en nuestras raíces, conversar en las aulas o en familia y sobre todo, apostar por esa educación y cultura de todos y para todos. Recientemente, hemos encontrado esta frase en una web australiana EL CINE CAMBIA A LAS PERSONAS, LAS PERSONAS CAMBIAN EL MUNDO. Ese, ahora, pasa a ser nuestro deseo. https://www.movieschangepeople.com/about”