Cualquier lector desprevenido puede pensar, y no sin razón, cómo un editor tiene la audacia de reeditar un libro sobre una experiencia pedagógica realizada hace más de veinte años.
Sin embargo, las razones son múltiples y alentadoras.
En primer lugar, la experiencia no murió sino que sigue y pervive, macerada por el paso del tiempo, por la riqueza y hondura de los años.
Como prueba de esa supervivencia, uno de los autores está publicando
En este mismo sello editorial la historia de esa escuela hasta Nuestros días.
Su título no puede ser más evocador: La escuela como compromiso.
Todo esto nos lleva a considerar que Autogestion en la escuela, a pesar
de muchos rasgos Y percepciones que han sido superados por el tiempo,
conserva una impresionante actualidad.
En estas dos décadas transcurridas entre uno y otro libro, hemos asistido a la proliferación a veces desmedida y desordenada de los métodos activos, a la enseñanza Personalizada que acaba en ensefianza individualizada, a la importación del conductismo en sus diversos disfraces, al constructivismo tantas veces mal entendido y practicado, a la pedagogía tecnocrática vinculada al trabajo y a la productividad.
En estas dos décadas se ha abusado gratuitamente de la Verborrea pedagógica, se han detectado y no se han solucionado los graves problemas de la disciplina y de la deserción escolar, se han proclamado legisla ciones oscilantes y burocráticas, malamente acompaf\adas de infinitas Leyes Orgánicas y Reformas Educativas.
- En estas dos décadas —en las que no han faltado panoramas alentadores, intentos fallidos y experiencias fecundas— no hemos podido dilucidar y asentar la pedagogía sobre una serie de principios elementales y diáfanos:
— la atención primordial al niño:
— a sus intereses, a su mundo,
—asurealidad individual, familiar y social.
— la participación efectiva de los padres en la vida del colegio
— el conocimiento que surge de la realidad:
— texto libre,
— cálculo vivo,
— investigación del medio.
— el respeto por los diferentes ritmos
— la función del maestro:
— como facilitador de la vida del aula,
— no como dispensador de conocimientos.
Esto, que pareciera tan simple, debe ser muy difícil y complejo debido
a inercias personales, deformaciones sociales y trabas institucionales.
Y sin embargo, el rescate de estas obviedades es urgente. Por esta
razón, son necesarios los múltiples temas e inspiraciones que surgen de
estos dos libros; nos demuestran la actualidad pedagógica de unos grandes
principios elementales lamentablemente soterrados y olvidados.
El editor
seguido funcionando Y, como todo órgano VIVO, evolucionando y
transformándose. En el terreno de la sestión del centro, algunas cosas han
cambiado; las esenciales, desde luego, no. El cambio ha sido Para mejorar
Positivamente.
En el campo de la investigación Pedagógica, también ha habido inno-
Vvaciones y cambios, muchos más que en el otro. Nuestros trabajos y expesión
en escuelas de Verano, seminarios, cursillos, etc. Puede que el lector
tenga noticia directa de ello.
De ese camino Posterior hablamos en “I 4 escuela como compromiso.”
Esta reedición remite al comienzo, a lo que sirvió para construir el edificio
actual.
siguen siendo los mismos. En este sentido, y en nuestra opinión, la experiencia,
tal como se refleja, es totalmente válida como alternativa,
Por supuesto, que diez años de trabajo no son ningún aval de éxito,
esto hay que verlo bajo una Perspectiva. Simplemente, Ppermiten observar
€on una cierta distancia el desarrollo de un Proceso, permiten establecer
comparaciones, permiten ponderar, permiten, en fin, sacar unas conclysiones
que no siempre son exitosas, Sin embargo, ello no quiere decir que
ese trabajo haya sido infructuoso, al contrario, nos ha enseñado por
dónde no debemos i qué caminos son equivocados. Y también permiten
concluir qué es lo válido, lo que si ha sido un éxito, lo que merece la pena
continuar, lo que puede servir de estimulo para otros Y aun para nosotros
mismos.
En nuestro caso, como se Verá, casi nos hemos limitado a decir: he aquí
lo que hicimos. Pero Por encontrarnos con más elementos de juicio que
quien no ha estado inmerso en la experiencia, hemos añadido en muchos
Redactar estas páginas ha sido un proceso na tural. La propia necesidad
de reflexión nos ha llevado a escribir. De hecho muchas de ellas ya
estaban escritas desde hacía tiempo pues la obligación de presentar unas
memorias, redactar un artículo, etc., nos hacían andar a vueltas con el
tema.
Pero, ¿por qué darlasa la luz?
En España las corrientes pedagógicas vienen a imentandose en fuentes
extranjeras: Freinet, Montessori, Neil, Dottrens, etc. Ello ha llevado,
como es natural, a un proceso de adecuación de esas tendencias a nuestra
— idiosincrasia. Los resultados han sido auténticas recreaciones.
Partiendo de una línea de pensamiento, han nacido numerosos brotes
nuevos. Pero, paralelamente, en los últimos años, muchos compañeros,
aisladamente o en grupos, han comenzado a andar su propio camino, a
hollar terrenos vírgenes, abriendo sendas. El fruto de este esfuerzo se ha
transmitido en escritos, cursillos, escuelas de verano, congresos, comunicaciones,
coloquios…
De este modo se va conformando nuestro propio estilo pedagógico.
Pero no caigamos en la presunción de que esos grupos partían de cero.
Hacerlo sería rayar en el papanatismo (es muy difícil hoy afirmar que se
empieza una linea absolutamente nueva; siempre se cuenta con un
amplio bagaje al empezar). Lo que eí es necesario es presentar las propias
alternativas. En pedagogía ningún modelo puede calcarse fielmente, tal
cual; hay que adaptarlo al lugar donde se quiere implantar.
Pues bien, nuestra pretensión es bien simple: aportar un modesto
grano al acervo común. Creemos que es necesario que toda búsqueda se
comunique: de estas aportaciones irá naciendo nuestra renovación. Y
aquí, en pedagogía, como en tantos campos, tenemos una revolución
pendiente, una gran revolución por hacer. Por eso estas páginas, la exposición
de diez años de búsqueda, tiene dos partes. De un lado el desarrollo
del proceso llevado entre padres, maestros y alumnos para conseguir
de la escuela un ente autogestionado y dirigido, en la medida de lo posible,
por todos los que estamos en ella.
Por supuesto, que diez años de trabajo no son ningún aval de éxito,
esto hay que verlo bajo una Perspectiva. Simplemente, Ppermiten observar
€on una cierta distancia el desarrollo de un Proceso, permiten establecer
comparaciones, permiten ponderar, permiten, en fin, sacar unas conclysiones
que no siempre son exitosas, Sin embargo, ello no quiere decir que
ese trabajo haya sido infructuoso, al contrario, nos ha enseñado por
dónde no debemos i qué caminos son equivocados. Y también permiten
concluir qué es lo válido, lo que si ha sido un éxito, lo que merece la pena
continuar, lo que puede servir de estimulo para otros Y aun para nosotros
mismos.
En nuestro caso, como se Verá, casi nos hemos limitado a decir: he aquí
lo que hicimos. Pero Por encontrarnos con más elementos de juicio que
quien no ha estado inmerso en la experiencia, hemos añadido en muchos solamente dos, los que escribimos y firmamos este trabajo, permanecemos
hasta hoy en el centro. Exponemos, pues, la parte más general, en la
que todos participamos. De los aspectos técnico-didácticos sólo desarrollamos
con extensión aquellos en que más hemos trabajado los que quedamos.
De los otros trabajos hacemos una breve reseña.
