La región de Vallecas, en España, se constituyó en un barrio popular. Una de las múltiples comunidades que se crearon en las zonas urbanas de la segunda mitad del siglo XX en España y otras grandes urbes de América Latina. Poblaciones marginadas, que a pesar de la adversidad, lograron construir un lugar habitable y digno. Es en estos lugares donde se han desarrollado experiencias educativas, que a la par de las comunidades, han representado una alternativa escolar.
En este contexto quisiéramos hacer patente dos experiencias en Vallecas. Los colegios públicos de Palomeras Bajas y de Manuel Núñez de Arenas. En ambos han estado presentes docentes que han participado en agrupaciones de renovación pedagógica, en especial del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP) y que integrantes del Movimiento Mexicano para la Escuela Moderna (MMEM) y del Movimiento de Educación Popular Alternativa (MEPA) visitamos el 2 de julio del 2025, acompañados por las compañeras españolas Isabel Sequi, Marga Valencia, Clara Aznar y Pedro Nieto.

Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Palomeras Bajas. El colegio público de primera infancia y primaria de Palomeras Bajas fue fundado en los años 60. Varios de esos docentes que participaron en la fundación del colegio se encontraban involucrados en los retos de la comunidad, entre quienes destacan los dos Pacos, Lara y Bastida (autores de un libro testimonial donde se narra la historia fundacional, titulado La autogestión en la escuela). Además de la necesidad de construir la escuela, poco a poco se van incorporando diferentes estrategias pedagógicas que permiten hacer otro tipo de escuela, la asamblea escolar, los textos libres, la imprenta, las investigaciones, conferencias, correspondencia, cálculo vivo, los ficheros, el estudio del medio, entre otras.

A la entrada de la escuela de Palomeras Bajas nos reciben varias docentes un 1 de julio de 2025. Y a manera de un túnel de tiempo nos transportamos en los retos que han implicado hacer una escuela diferente por más de medio siglo. Ana Recover, Nuria de la Cruz, Esmeralda López, Violeta Torres, entre otras, nos presentan su escuela y todo los que está alrededor.

Las aulas reflejan una concepción pedagógica. Llenas de colorido y de material que vislumbra una forma de entender el quehacer docente. Libros infantiles de diferentes géneros, rompecabezas, microscopios, cubos, regletas, cubos, rincones de trabajo, láminas, registro de asistencia, calendario, registro climático, tapetes, terrarios, plantas, entre otros materiales. Tres edificios albergan los salones, las oficinas administrativas y el comedor. En el patio hay canchas de futbol, básquet, arenero y un gran columpio. A pesar de tan agradable espacio, llegar aquí es resultado de muchos esfuerzos tanto institucionales, comunitarios y magisteriales.

Destaca en Palomeras Bajas que algunas de sus paredes tengan grafitis y nos explican que han impulsado esa forma de expresión en los mismos muros escolares. En una pequeña esquina ahí está tal vez el símbolo más representativo de la escuela y del movimiento magisterial progresista de España ESCUELA PÚBLICA DE TOD@S PARA TOD@S. Esta frase se convirtió en viral, en las manifestaciones magisteriales españolas, las camisas verdes con la frase en letras blancas fue una manera de hacer patente la defensa de la escuela pública. Es la frase y el diseño elaborado por un padre de familia de la escuela Palomeras Bajas. Son en estas palabras una síntesis de un compromiso pedagógico y social.

Y para ir cerrando, hace ya muchos años, en la década de los 90, llegó a mis manos un libro: Autogestión en la escuela de Francisco Lara. Leer este libro tuvo en mi quehacer un fuerte impacto. El anhelo de una práctica pedagógica alternativa tiende a la construcción de una organización interna donde sus integrantes tomen decisiones en favor de la convivencia y el aprendizaje. Quisiera cerrar agradeciendo a todas y todos los docentes que durante más de cinco décadas han contribuido a hacer de Palomeras Bajas una escuela para tod@s y tod@s.

En el mismo barrio de Vallecas visitamos otro CEIP, el Manuel Nuñez de Arenas. Desde la reja exterior alcanzamos a ver un mural, es el rostro de una mujer. Cuando nos preguntamos porque la cara de Marta González de Eiris, directora del CEIP, se ve en uno de los muros de la escuela, nos respondemos cuando vamos platicando durante más de una hora con ella y con Isabel Bueno.

Marta nos comenta como ella llega como docente al centro, allá por el año 2000. En 2012 se hace cargo de la dirección del CEIP y retoma el trabajo colegiado que junto a cuatro docentes están impulsando. El CEIP, cuando Marta se hace cargo, cuenta con apenas 80 estudiantes. Factores como la movilidad de la población gitana, así como la reducción de la población infantil en esta parte de Vallecas, un desencanto docente en un espacio donde la violencia y falta de reconocimiento al magisterio está presente. Cuando Marta asume la dirección, entre los principios que impulsa en el desarrollo de un proyecto pedagógico, varios de ellos derivados de su contacto e identificación con el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular: la libre expresión, la educación por el trabajo, el tanteo experimental, la cooperación educativa, la perspectiva integral, la creatividad y la noción de educación popular.

Marta suma a su grupo a Isabel Bueno y con ello fortalece el trabajo con la pedagogía Freinet. En un proyecto que se pensaba duraría tal vez un par de años, se extendió a trece. Ahora la escuela cuenta con más de 400 estudiantes. Ello es sólo un elemento más que habla del impacto de una docente y un equipo que le han dado la vuelta al trabajo en un colegio púbico. La paciencia, sensibilidad, compromiso, tiempo, la escucha, la construcción colectiva que se ha construido colectivamente en este espacio convierten al CEIP Nuñez Arenas en una alternativa educativa en Vallecas. Marta, deja la dirección de la escuela y regresa a grupo. A pesar de que no deja la escuela, la comunidad se ha volcado a reconocer quince años de una gestión exitosa. Una comunidad ávida de una escuela abierta y comprometida con la formación autónoma y crítica de las niñas y niños. Una comunidad integrada, entre otros, con sectores de inmigrantes y gitanos. Pedro, un joven en formación en el magisterio, me voltea orgulloso cuando le pregunto por su opción profesional. Que mejor ejemplo de una maestra Freinet que ha transformado un espacio casi abandonado y destinado a un posible cierre, en el centro de la vida de ese lugar de Vallecas. Enhorabuena.
Marco Esteban Mendoza Rodríguez.
