MCEP-IMAGEN POÉTICA-34

Motivemos a nuestros alumnos a expresar sus sentimientos, vivencias y anhelos. Participemos con ellos a la elección democrática, corrección e impresión de sus maravillosas palabras una a una, reconstruyendo y elaborando un lenguaje libre de dogmas gramaticales y de imposiciones autoritarias; alentemos al niño a pensar y expresarse.
Celestín  Freinet

Los verbos de la escuela
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Video conferencia dos
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La escuela del  futuro es un pretérito imperfecto

Cuando empecé a amar la escuela, creo que tenía tres años.
Cuando empecé a buscar verbos que llevar a la escuela porque no los encontraba, tenía alguno más: abrazar, jugar, reír, entender, explicar, preguntar, sorprender, indagar, acoger, consolar, compartir, besar, incluir, conjugar miradas, conjugar pasiones, conjugar momentos y bastantes más. Eran verbos que yo buscaba en la escuela y difícilmente encontraba.

A los 20 años llegué a la escuela con un papel que me daba derecho a no irme si no me echaban. Era difícil que eso ocurriera porque a los maestros y maestras funcionarios no se nos evalúa.
El caso es que con 20 años fui con mi caja de verbos a las escuelas. Entraban y salían de la caja a días, a ratos, a grupos, a sueños.
Os lo cuento porque ayer la madre que me narra las video conferencias de su hija de sexto, como ya no encuentra palabras para explicarme el absurdo me mandó cuatro audios. “Cuatro audios dicen mal que mil enfados” me añadió en el WhatsApp.

No os voy a poner el audio. Os voy a contar uno:
A ver Luis, tercera persona del singular del pretérito imperfecto. Me estás diciendo otra persona, otro modo y otro tiempo. No has estudiado.
Todos eran así, que si el futuro anterior, que si la tercera persona, que si nada de plurales, hacedlo solos, no os chivéis por el chat, y las familias calladitas, no se lo digáis.

Me fui a caminar entre pretéritos imperfectos que algunos y algunas soñamos que llegarían a ser Futuros perfectos en las escuelas y la sociedad, entre dolores de ellos y ellas, entre el indicativo que se convierte en imperativo: calla y obedece
Y llegué a casa y soñé con condicionales  y subjuntivos, y soñé con los maestros y maestras que llenan de otros verbos y otros modos nuestras escuelas.
Y soñé con niños y niñas practicando los condicionales y los subjuntivos.
Nosotros y nosotras preguntaríamos si nos dejaras, profe.
Nosotros y nosotras te contaríamos lo que hemos sentido si tú nos sugirieras.
Nos gustaría saber cómo te sientes y qué echas de menos, si te atrevieras a contarnos.
Querríamos compartir qué hemos ido aprendiendo, si se te ocurriera que hemos podido aprender mucho sin las paredes de la escuela.
Sentimos la necesidad de abrazarnos en video conferencia, y nos gustaría hacerlo ahora.
Desearíamos que nos incluyeras en la primera persona del plural de la escuela
.

Y así podría seguir con condicionales si las lágrimas de dolor e impotencia no me nublasen la vista.
Qué importante sería conjugar los verbos de la vida en la escuela y cambiar el pretérito imperfecto simple por un futuro perfecto, a ser posible, compuesto.
Para eso tenemos que empezar a trabajar con gerundios, haciendo presentes.
Y los imperativos tendrían que llenarse de come, juega, ríe, pregunta, cuestiona, avanza, ama, busca, atrévete, conjuga sueños.

Si eres maestra o maestro, alumna alumno, padre madre, abuela abuelo, … que busca y sueña otra escuela, me encantaría que escribieras los verbos que echas de menos o de más en nuestras escuelas.

Desde Huelva, pas(e)ando por Francia, Madrid, y volviendo a ti.
Gracias por tu bella imagen, M. Jesús Feria.
Gracias por tus pedagogías y libros, Elise y Celestin Freinet
Gracias por vuestros verbos como expresión de vida, niños y niñas.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches
LupeMcepMadrid

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