Desde el Grupo FREINET HOY pensamos que la celebración de las Jornadas Freinet Hoy 2026 en la escuela de Bañuelos de Bureba, puede ser un buen momento para revisitar los vídeos y entradas publicadas en la web del MCEP sobre las jornadas “Freinet 50 años: Santander 1969 – Bañuelos 2019”, celebradas en ese mismo lugar. Aquel encuentro reunió a maestras, maestros e investigadoras e investigadores de distintas generaciones para reconstruir la historia del movimiento freinetista y reflexionar sobre su vigencia. Intervenciones como las de Ferran Zurriaga, Ana Mari García, José Antonio Abellá, Carmen Agulló, Fabricio Caivano, Xusa Alemani, Alfred Ramos, Teresa Rabazas, Julio Rogero, Sara Ramos, Javier Rueda, Olga Meng, Sergi Bernal, Sebastián Gertrudix, Marta García, Ignacio Soriano o Ignacio Fdez. de Mata, permiten hoy recuperar debates, experiencias y memorias pedagógicas que ayudan a comprender la continuidad y la actualidad de la pedagogía de Célestin Freinet.
Ignacio Fernández de Mata, profesor de Antropología Social y decano en la Universidad de Burgos, aporta una mirada singular al debate sobre el papel de la universidad en la difusión de la pedagogía moderna. Desde su experiencia en memoria histórica, plantea que la formación docente no puede limitarse a lo técnico, sino que debe asumir una función clave en la construcción de ciudadanía. Su intervención reivindica una enseñanza de la historia que incorpore el conflicto, las voces silenciadas y una mirada crítica sobre el pasado, cuestionando los relatos tradicionales y abriendo el aula a una comprensión más compleja y comprometida de la realidad.
La intervención de Ignacio Fernández de Mata (Profesor de Antropología Social y Decano de Humanidades y Comunicación de la Universidad de Burgos) parte de una posición singular dentro de la mesa: no es pedagogo en sentido estricto, pero su trayectoria en el ámbito de la memoria histórica le permite conectar de manera directa con los valores que sustentan la pedagogía Freinet. Desde esa mirada, reivindica el papel de la universidad no solo como espacio de formación técnica, sino como institución clave en la construcción de ciudadanía. Su reflexión se sitúa en una cuestión de fondo que atraviesa tanto la escuela como la formación docente: cómo se enseña la historia y qué relatos se transmiten en las aulas.
Frente a una tradición marcada por discursos simplificadores y visiones centradas en gestas y héroes, propone una enseñanza de la historia que incorpore el conflicto, la diversidad y las voces silenciadas. En este sentido, introduce una idea especialmente potente: la necesidad de reconocer la “fealdad” de la historia. Lejos de entenderla como una sucesión de logros que alimentan el orgullo colectivo, plantea que está hecha también de sufrimiento, injusticias y luchas invisibilizadas. Esta perspectiva conecta directamente con la recuperación de figuras como la de Antonio Benaiges y con la memoria del magisterio represaliado, entendiendo que su presencia en el aula no es solo un acto de justicia, sino una herramienta pedagógica fundamental.
Desde este enfoque, la enseñanza de la historia deja de ser un mero contenido para convertirse en una herramienta de construcción de ciudadanía. Se trata de formar personas capaces de cuestionar los relatos dominantes, de reconocer la pluralidad de experiencias y de comprender la política como un espacio de participación y transformación social. Ignacio advierte, sin embargo, de los riesgos de una enseñanza que evita los temas conflictivos o que reproduce discursos interesados. Recuerda cómo durante décadas determinados contenidos, como la Guerra Civil o el franquismo, han sido tratados de forma superficial o directamente omitidos, generando una comprensión limitada y, en ocasiones, distorsionada del pasado.
La incorporación de esta mirada crítica en la educación se encuentra con importantes dificultades. Entre ellas, la rigidez de los currículos, la escasa calidad de algunos materiales didácticos y las resistencias institucionales a introducir cambios profundos. Desde su experiencia en espacios vinculados a la memoria histórica, señala las complicaciones para desarrollar recursos educativos rigurosos que realmente permitan trabajar estos contenidos en el aula de manera significativa. A menudo, los materiales disponibles resultan superficiales o poco útiles, lo que limita su potencial transformador.
Aunque su intervención no se centra específicamente en las técnicas Freinet, su planteamiento entronca claramente con sus principios. La vinculación con la realidad, el trabajo a partir de problemas relevantes, la incorporación de distintas voces y la apertura al debate son elementos que dialogan con una pedagogía orientada a formar sujetos activos y críticos. En este sentido, su aportación refuerza la idea de que la pedagogía Freinet no es solo un conjunto de técnicas, sino una forma de entender la educación como práctica social y política.
La reflexión concluye dejando abiertas preguntas fundamentales sobre el papel de la universidad en este proceso. ¿Está realmente formando docentes capaces de abordar la historia desde una perspectiva crítica? ¿Está asumiendo su responsabilidad en la construcción de una ciudadanía más consciente y comprometida? Desde el MCEP, estas cuestiones se recogen como parte de un debate necesario que interpela directamente a la institución universitaria y a su función social. La formación del profesorado no puede desligarse de estos retos si se quiere avanzar hacia una escuela más coherente con los valores de justicia, memoria y transformación social.
Encuentro “Freinet 50 años. Santander 1969 – Bañuelos 2019” — TODOS LOS VÍDEOS (En este enlace se pueden ver TODOS LOS VíDEOS de las intervenciones que tuvieron lugar en el Encuentro “Freinet 50 años. Santander 1969 – Bañuelos 2019”, celebrado la primera semana de Junio de 2019 en la Escuela Antoni Benaiges de Bañuelos de Bureba (Burgos-España).