Con frecuencia me han preguntado:
¿Son aplicables las técnicas Freinet, concebidas en un principio para la escuela primaria, a la escuela de párvulos? En caso afirmativo, ¿qué proporcionan a los niños de edad preescolar y a sus educadoras?
Responderé en primer lugar que el espíritu de la pedagogía Freinet es aquel mismo que, al unirse con la corriente abierta por los grandes pedagogos de todos los tiempos, debe inspirar toda gestión educadora:
búsqueda permanente de las finalidades y los medios;
profunda atención dedicada al niño y a los niños, a sus necesidades, a sus intereses, a las leyes de su desarrollo, a sus pasos de investigación y creación;
presencia vigilante, clarividente y lúcida del educador que debe saber crear el clima afectivo de confianza recíproca en el cual se iniciará con toda naturalidad el diálogo entre el medio ambiente y los niños, entre el educador y los niños, entre los niños mismos.
Sin embargo, la situación particular de la escuela de párvulos, establecimiento no obligatorio de educación preescolar, la sencillez de los textos básicos que la rigen, la historia de su extensión desde que terminó la guerra de 1914 hasta nuestros días, el hecho de haber sido creada por mujeres de gran corazón e inteligencia lúcida y abierta, que supieron inspirarse en los grandes pedagogos y psicólogos de su tiempo (Dewey, Decroly, Claparede, Montessori, Froebel, Pestalozzi, Ferriere), la han abierto con toda naturalidad sobre la vida, hacia la satisfacción de las necesidades materiales, afectivas, fisiológicas, sensitivo-motoras de los niños pequeños; luego hacia sus necesidades de expresión, de creación, de comunicación, de descubrimiento.
¿Dónde encontrar un terreno más predilecto para la pedagogía Freinet que en esas escuelas sin programa rígido, abiertas en la vida de los pequeños, que responden, ante todo, a su necesidad esencial de seguridad, cuyos métodos, que pretenden ser «naturales», están todos ellos centrados sobre el desarrollo de niños de 2 a 6 años y sobre los «períodos sensibles» de este desarrollo?
Las maestras de parvulario, debido a que «Viven» un período de crecimiento prodigioso del niño que pasa entre 2 y 6 años del andar vacilante del bebé a la gracia resuelta y ya consciente de sus fuerzas de niño, experimentan más que nadie, quizá, la imperiosa necesidad de informarse, cultivarse, mantenerse en estrecho contacto con las fuerzas vivas del mundo cultural y psicopedagógico.
Su intuición totalmente femenina, su amor hacia los niños, provocan en ellas una apertura sobre la vida, una búsqueda de la novedad que las arrastra a penetrar con sus pequeños y por ellos en el terreno del arte, de la poesía, de la música. Desde aquel momento, introduciéndose tras Elise Freinet en el terreno del arte infantil, acogen calurosamente y con admiración los balbuceos y el desarrollo de ese arte nacido en sus clases, bajo los torpes dedos de sus pequeños.
La pedagogía Freinet, totalmente basada en el conocimiento intuitivo y práctico del niño, en su necesidad primordial de expresión y de creación, responde perfectamente a esta búsqueda de las parvulistas.
Por otra parte, debido a que se basa en el principio de la cooperación: cooperación entre niños, cooperación entre maestro y niños, cooperación entre profesores, cooperación entre padres y maestros, la pedagogía Freinet responde igualmente a otra función esencial de la escuela maternal: su función social.