Experiencias compartidas, reflexiones colectivas y muchas ganas de transmitir a los claustros de nuestros centros el entusiasmo por lo que hacemos y por qué lo hacemos. No faltan dificultades, pero estos encuentros nos dan mucha fuerza.
Tatiana nos comenta cómo trabaja con su alumnado los CÍRCULOS DE DIÁLOGO para tratar temas concretos en su clase, con las siguientes normas:
– Solo puede hablar la persona que tenga “el tótem” (en este caso un peluche muy cuqui)
– Nadie puede interrumpir o reírse de lo que esté diciendo la persona que tiene el tótem.
– Cuando la persona termina de hablar, o no quiere hablar, se lo pasa a su compañera o compañero.

Las asistentes al taller fuimos: Paz, Tatiana (Cantabria), César (Asturias), Antonio (Granada), Ana, Encarna (Madrid), Rosella (Valencia), Paco (Castilla -León), Elisa (Almería), Curro e Isabel (Huelva)
Isabel que es maestra de primaria se nos unió en la segunda sesión porque este curso está en un cole semi-D con 1º y 2º de ESO y Ana (Madrid), ya jubilada, está dando clases a adultas.
Empezamos con las propuestas de Tatiana que venía cargadas de ideas y de energía. Nos enseñó los pasos básicos del vals y, una vez completamente dominados por el grupo como expertos bailarines clásicos, cambiábamos de pareja cuando en sonaba el estribillo de la canción.
Otra dinámica que aprendimos, propuesta por Antonio consistía en formar un círculo y lanzar una pelota a un/a compañero/a, y este a otro/a compañero/a distinto/a así hasta que todos los componentes han recibido y lanzado la pelota. Pero cada uno siempre la lanzaba a la misma persona que había elegido desde el principio. El juego se complicaba cuando se permitía cambiar de lugar dentro del círculo, así que había que buscar a la persona elegida al inicio a la cual lanzar la pelota.
Tatiana nos enseña un juego algo parecido, en círculo también, se elige a una persona (también siempre la misma) a la que lanzar, no una pelota, sino el nombre de un deporte a la vez que se la señala con las dos palmas unidas, como lanzando una flecha. Así que hay que recordar la persona y el deporte elegidos a la que, cuando te llega el turno, “lanzar” el nombre del deporte. Una vez que se completan dos o tres rondas lanzando nombres de deportes, Tatiana nos propone empezar de nuevo, eligiendo a una persona diferente a la anterior y lanzarle el nombre de un alimento, así que volvemos a completar dos o tres rondas “lanzando” nombres de alimentos (cada uno siempre a la misma persona – diferente a la del juego anterior – y el mismo alimento). Y llega el clímax cuando se intercalan los dos juegos a la vez, así que hay que recordar a quién elegiste para enviar el deporte cuando te han lanzado un deporte, y a quién elegiste y qué alimento cuando te han lanzado un alimento.
Intercalar una tercera rueda con nombres de animales, no lo llegamos a practicar, pero sí que nos reímos con este juego.
Paco V. también nos enseña una dinámica que gusta mucho a su alumnado: todos sentados alrededor de una mesa, colocamos las palmas de las manos sobre ella, pero de manera que el brazo derecho de cada uno, pasa por encima del brazo izquierdo de la persona que se sienta a nuestra derecha, así nos obligamos a separar los brazos y entre mi palma izquierda y mi palma derecha habrá dos manos más, las de mis compañeros que están sentados a cada lado.
El que inicia el juego, levanta los dedos (no levanta toda la mano) de una de sus palmas y golpea la mesa, la mano que le sigue hacia la derecha, debe hacer lo mismo, levantar y golpear los dedos contra la mesa (recuerda que la siguiente mano es de una persona distinta), y así sigue la cadena de golpes, en sentido anti-horario o sentido horario, como se haya elegido inicialmente. La persona que falle, porque se adelante a su turno o tarde demasiado en golpear, debe retirar esa mano que falló de la mesa, y se reordenan los brazos para que estén siempre el derecho sobre el brazo izquierdo del compañero. El juego puede complicarse si una persona decide dar dos golpes seguidos con la palma de su mano en lugar de un solo golpe, ya que el dar dos golpes seguidos significa que se cambia de sentido. Recuerda que la mano que falla, debe retirarse de la mesa y reordenarse los brazos.
Una vez relajados con estas dinámicas (que nos sirven también para los grupos con los que trabajamos), con la sonrisa en la cara, nos sentamos en círculo y Tatiana nos comenta cómo trabaja con su alumnado los CÍRCULOS DE DIÁLOGO para tratar temas concretos en su clase, con las siguientes normas:
– Solo puede hablar la persona que tenga “el tótem” (en este caso un peluche muy cuqui)
– Nadie puede interrumpir o reírse de lo que esté diciendo la persona que tiene el tótem.
– Cuando la persona termina de hablar, o no quiere hablar, se lo pasa a su compañera o compañero.
Tatiana lanza una pregunta que cada uno va respondiendo – o callando- cuando nos llega el tótem.
Preguntas como:
¿Qué super-poder te gustaría tener?
¿Qué no funciona en la educación?
¿Qué haces tú para mejorar eso que falla?
¿Qué le pides o necesitas de este taller?
Y la verdad es que con las respuestas dadas a estas preguntas, se puede llenar de contenido la sesión. Algunas de las peticiones o necesidades que se dijeron fueron: recuperar la ilusión en mis clases; intercambiar experiencias realizadas por otros docentes; coger ideas innovadoras y nuevas para la celebración del 8 M; aprender cómo enseñar a adultos…..
Tatiana nos comenta que estos círculos de diálogo se realizan en su centro educativo para tratar temas muy diversos como pueden ser los problemas de convivencia en el aula, acoso escolar o las normas de la clase.
En su centro se utilizan con asiduidad técnicas freinetianas como el texto libre, el cálculo vivo, la asamblea,,, pero echa en falta en sus compañeros de trabajo que entiendan la filosofía o el porqué de estas técnicas.
Las respuestas dadas durante el círculo de diálogo abren diversas reflexiones en el grupo y las dejamos fluir: Paco Vaquero quiere reflexiones teóricas sobre las comunidades de aprendizaje y su éxito o no dependiendo de las expectativas que cada componente tiene en esa comunidad, cómo mejorar la convivencia en el aula, enseñar por ámbitos como se hace en los Programas de Diversificación, el “silencio en los claustros” cuando se debate sobre Educación…
Tatiana intercala entre las preguntas y respuestas diferentes DINÁMICAS para distender el clima del grupo, para ganar confianza y espontaneidad o cambiar de sitio a los componentes del círculo, entre ellas, experimentamos éstas:
¿TE GUSTAN TUS VECINOS?
Se retira una silla del círculo donde estamos todos sentados, con lo que la persona que se queda en el centro de pie, pregunta a otra persona sentada: ¿Te gustan tus vecinos? A lo que debe responder: “Me gustan mucho, pero prefiero (o también me gustan) a los vecinos de Pepita”. En ese momento, los vecinos (personas a la derecha e izquierda de la persona preguntada y los vecinos de “Pepita”) deben levantarse y cambiar de sitio, de manera que en un instante hay 5 personas en pie (los 4 vecinos más la que ya estaba en pie sin silla) buscando sentarse en una silla, y la más lenta será la que se quede de pie en el centro y vuelva a preguntar a otra persona diferente: ¿Te gustan tus vecinos? Y vuelta a cambiar de sitio otras cuatro personas.
ELEFANTE, PALMERA, HELICÓPTERO
Nos levantamos de la silla y todos en pie, formamos un círculo, con la persona que dirige en el centro, que señala a una del círculo y dice: ¡ELEFANTE! Entonces debe formarse una figura formada por tres personas: la persona señalada, con sus brazos hace una trompa, y los de su izquierda y derecha con los brazos hacen la forma de las orejas del elefante.
Si la persona que dirige señala a otra y le dice: ¡PALMERA! La persona señalada levanta los brazos en vertical hacia el cielo, y los de su derecha e izquierda levantan sus brazos también pero curvando sus cuerpos, recordando a las hojas de una palmera.
Si la persona que dirige señala a otra y le dice: ¡HELICÓPTERO! La persona señalada levanta los brazos en cruz y se pone a girar, y para evitar ser golpeadas, las de su izquierda y derecha deben agacharse como formando la cabina del helicóptero.
Cuando llega el descanso decidimos recibir en el comedor a los demás compañeros formando un “túnel de lavado” para “pulverizar”, “enjabonar”, “aclarar” y “secar” a cada persona que pasa por él. Técnica muy agradable por lo que supone el contacto físico, sensorial y emocional.

Comenzamos la segunda sesión abordando un problema que está afectando a Paz en sus clases: la presencia de alumnado que no tiene interés por aprender y están rompiendo la buena convivencia del grupo, que como única medida son expulsados a casa y vuelven igual o peor.
Hay turno de palabra y salen experiencias como la de Encarna nos recuerda que una persona no es problemática por naturaleza, sino que es problemática en un determinado contexto y en otros no, por lo que aparte de poner el foco en la persona “conflictiva”, debemos analizar todas las demás circunstancias que forman parte del problema.
Paco nos da su opinión sobre el sistema educativo, concebido para crear trabajadores sumisos y no ciudadanos críticos, nos habla de un sistema que ejerce violencia sobre determinado alumnado y los “cadáveres” que va dejando por el camino.
Nos recomienda la lectura del libro “La asamblea en el aula para una convivencia democrática participativa” del autor Julio César Carozzo que se puede encontrar en la biblioteca compartida CLACSO.
Rosella insiste en la falta de medios para atender a tanto alumnado diverso, los beneficios de la co-docencia, de por qué no generalizar al aula ordinaria donde hay altos porcentajes de éxito, a las aulas ordinarias.
Se comenta que no olvidemos unas pautas muy básicas que pueden ayudar a humanizar el trato, el respeto y facilitar la convivencia: procurar tener una sonrisa, saludar al entrar con cariño, dedicar cinco minutos a mirar a nuestro alumnado, hacerles ver que “les vemos” que estamos ahí con y para ellos, tratar de obviar lo negativo (si es posible) y premiar y reconocer lo positivo.
Sale también en el debate cómo los claustros van perdiendo la esencia de su proyecto educativo a medida que se une gente nueva o pasan los años. Seguir encontrando el porqué de lo que se hace y para qué está incluido en un marco más general ideológico y metodológico, debe tener su espacio y tiempo. Debemos promover momentos de debate, formación y reconocimiento, puntuales una vez al año al menos o más o menos periódicos. Cuidar que en entre el profesorado del centro se compartan experiencias e inquietudes. Al hilo de ello, Encarna nos recuerda la experiencia que llevaban a cabo en su instituto a la que llamaban “desayuno con diamantes”, en la que durante una mañana no lectiva de junio se organizaba un encuentro en el que cada profe podía compartir algo de lo que estuviera satisfecho o satisfecha ese curso y cómo lo había abordado.
Dejamos los últimos minutos para perfilar los temas del próximo 50º Congreso en Albacete, por lo que animamos a los componentes del taller a profundizar y preparar estos temas:
– Experiencias vividas en el aula o en tutorías de familias de la práctica de la COMUNICACIÓN NO VIOLENTA.
– Actuaciones con ALUMNADO en CONFLICTO que hayan tenido un desenlace positivo o los intentos por conseguirlo.
– La SALUD MENTAL (y social) del alumnado y profesorado (pautas claras sobre cómo enfocar situaciones con alumnado con problemas de salud mental.
Y para finalizar, Curro propone formar grupos de tres o cuatro personas para formar una escultura viviente cuyo título sea “ESPERANZA”. (gifs???)
¡Esto es todo, amigos y amigas!
Nos vemos en la última reunión on line a la que pondremos fecha a través del grupo de whatsapp.