El habla se aprende de una forma natural (a ninguna niña ni a ningún niño antes de hablar se le trata de enseñar los sonidos, la posición de las articulaciones…), sin esfuerzos particulares; es fruto de una larga serie de tentativas y aproximaciones provocadas por la necesidad funcional de comunicarse con las personas que los rodean. En este esfuerzo la necesidad de comunicación se encuentra en primer plano, » el niño y la niña experimentan todas las posibilidades fisiológicas y técnicas, todas las combinaciones que le permite el organismo, movimientos de la lengua y de los labios, acción de los dientes, inspiraciones y expiraciones…, conserva para repetirlas las tentativas que han tenido éxito y mediante la repetición sistemática va fijando las reglas.»
E1 sentido de aprender a hablar está por tanto en la necesidad profunda de las personas de expresarse y comunicarse y en la presencia de un ambiente que ayude a las experiencias infantiles.
El punto de partida no está constituido entonces por los elementos analíticos de las reglas y de los ejercicios sino por el uso concreto, vivo de la lengua, para expresarse y comunicarse con los demás.
Y al igual que las niñas y los niños aprenden «naturalmente» a caminar y a hablar, no hay motivo para que no pueda suceder lo mismo con otros aprendizajes como el de la lengua escrita.
Hablando es como se aprende a hablar, escribiendo es como se aprende a escribir, expresándose es como se aprende a expresarse a tomar conciencia de si mismo a afirmar la propia personalidad.
E1 fundamento del aprendizaje está en el acto vital de leer, escribir, comunicarse en suma, y no en las «reglas», en el aprendizaje de éstas.
La asamblea de aula será el núcleo organizativo para llevar a cabo este aprendizaje, nace como una necesidad que se deriva del planteamiento activo e integrador de la clase, es donde vamos a tratar todas las actividades que dan vida al trabajo escolar. Son los niños/as los que a través de sus conversaciones van a poder manifestar sus intereses, sus vivencias y experiencias que han de estar incorporadas a la vida de la escuela y que nos servirán para sistematizar los aprendizajes que vamos a llevar a cabo.
El trabajar en asamblea supone que haya una participación por parte de todos los niños y niñas en la medida de sus posibilidades. Así se va propiciando una atmósfera que tiene como referentes la animación y la cooperación, donde todas las opiniones y sugerencias son tenidas en cuenta , con lo cual ,el grupo se verá enriquecido y favorecido. De esta manera convertimos la asamblea en un medio en el que la expresión y la comunicación entre todo el grupo es algo normal, diario y vivo.
También supone tener un conjunto de normas que regulen el trabajo y la convivencia. Normas que irán naciendo de una forma progresiva en consonancia con los trabajos y complicaciones estructurales que vaya adquiriendo la clase, y que han de ser flexibles y estar abiertas a posibles modificaciones a medida que la marcha escolar lo exija.