BEM 21. Medio local y geografía viva. Raoul Faure

 

Medio local y ciencias de observación
No tengo la intención de examinar todas las posibilidades que ofrece el medio local para una escuela moderna.
Sin embargo, un ejemplo concreto de su utilización racional nos demostrará cómo todo puede desarrollarse fácilmente, obteniéndose como resultado  una profundización de la geografía.
«Gill» os ha hablado de su arroyo. Lo ha descrito. Os ha mencionado la antigua central eléctrica, pero le ha faltado espacio para hablar del molino  cooperativo que utiliza la fuerza de sus aguas. (1) BT: Con Gill de Veurey, n.º 453 y nº 4593
Sin embargo, ha hecho muchas observaciones sobre ese molino. Debajo de la antigua central eléctrica, un canal conduce una parte de las aguas del  pequeño río hacia «una esclusa». Así se llama en Veurey a la gran fosa que se ha cavado en el suelo y que se ha cerrado por abajo con una compuerta. Una conducción metálica que sigue la fuerte pendiente del terreno recoge el agua de la esclusa por abajo y la lleva a las palas de una pequeña rueda  horizontal que de esta forma gira a gran velocidad; el eje vertical de esta turbina transmite su movimiento, por medio de una rueda dentada, a una  polea, que a su vez transmite movimiento y fuerza a través de una cinta sin fin al molino situado unos cien metros más abalo.
Pero el agua que sale de la turbina es recogida de nuevo por un canal que la conduce también al molino.
De esta forma, el molino utiliza dos veces la fuerza de la misma agua: primero por medio de la turbina, y después a través de la rueda de aspas, de  manera que aun en los períodos de mayor escasez puede moler la harina.
Esta ingeniosa instalación ya se había puesto en práctica en la serrería, donde el agua, antes ·de penetrar en otra «esclusa», accionaba una rueda de  aspas, habiendo otra segunda en la misma serrería. Ahora se utiliza la electricidad como fuerza motriz y las dos ruedas de aspas están inmóviles desde  hace años.
Estas observaciones realizadas durante un «traslado al lugar» proporcionan abundantes enseñanzas científicas por sí mismas, y también por  asociación de ideas. Con este pensamiento e imágenes nos trasladamos a otro torrente vecino, el Drac, cuyas aguas, como las de la Voroise, trabajan  varias veces seguidas gracias a las empalizadas y las fábricas esparcidas a todo lo largo de su cauce: Le Sautet, Cordéac, Cognet y después Monteynard y Saint-Georges-de-Commiers.
Así pues, nuestro pequeño arroyo nos ha proporcionado el gozo del descubrimiento: canales, estanques de agua, turbina de rueda horizontal, ruedas verticales con aspas, transmisión del movimiento circular en movimiento lineal, de nuevo en movimiento circular y finalmente en fuerza motriz y en trabajo. Nos ha hecho tomar conciencia del ingenio de nuestros antepasados y por asociación de ideas, nos ayuda a conocer y a comprender en qué consiste la utilización actual de un torrente… Mediante el trabajo manual construiremos ruedas de molino verticales, horizontales,  y si somos tan hábiles como los de «l’Ecole Buissoniere»(2), tal vez lleguemos algún día a «fabricar» electricidad.
He aquí, en vivo, la verdadera riqueza del medio local, lo que atrae nuestra atención, agudiza nuestra curiosidad; primero nos retiene, y después nos empuja a lo lejos, en el espacio y en el tiempo.
Hoy el arroyo nos ha dado una buena lección, y aún nos dará otras… al día siguiente del temporal… en una excursión a lo largo de su cauce remontándonos hasta sus fuentes. Nuestro verdadero laboratorio es el medio local… En la escuela recogemos lo que hemos aprendido en la vida. La escuela es nuestro refugio para el trabajo consciente y eficaz, porque es un trabajo motivado por la vida misma y porque haciéndolo seguimos fielmente los programas y las instrucciones. Nuestra enseñanza es una enseñanza activa, una enseñanza moderna