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Hay momentos en los que sobran las reflexiones. Los hechos hablan por sí mismos. En esta carta Lupe se transmuta en su nieta y nos muestra sentires y vivencias bajo la apariencia de una carta. Ella desearía hacerse oír y que el mensaje llegase lo más lejos posible.
Querida lectora, querido lector.
No sé quién va a leer esta carta, no sé a quién se la voy a enviar. De momento la escribo, aunque a veces con los nervios las palabras se me atascan.Soy María, tengo 9 años y una hermana que se llama Carla y tiene 11.
Ya sé que parecemos mayores, y más si nos vierais porque somos dos niñas grandes y deportistas, aunque ya os imagináis que estos meses no hemos hecho tanto deporte. Las dos patinamos cuatro o cinco días a la semana. Pero hoy no te voy a hablar de eso. Si quieres, otro día.
Mi padre y mi madre están muy sorprendidos de lo bien que hemos llevado estas siete semanas y pico, y eso que mi casa es abuhardillada y no se ve mucho la calle y además el patio interior tiene un tejadillo muy negro y no da mucha luz. A ver si un día de estos deciden los vecinos y vecinas limpiarlo. Pero hoy tampoco te voy a hablar de eso. Si quieres, otro día.
Te cuento. Mi padre y mi madre están con eso de los ERTE o como se llame. Mi madre que llevaba poco tiempo trabajando, pues puff, a casa. Ahora le ha dicho la jefa que el día 11 van a abrir la tienda y que van a probar a ir mañana y tarde a ver lo qué pasa. Mi padre trabaja en un taller y también tiene que ir por la mañana y por la tarde y más ahora que tantas cosas hay que hacer y que hay que tener cuidados especiales para que no vuelva a pasar lo que ha pasado. Esa parte, como ya la sabéis mucho mejor que yo me la ahorro.
El caso es que antes, cuando íbamos al cole, y a patinaje y tal y tal, también tenían este horario, pero nos organizábamos un poco con mis abuelos para no quedarnos solas.
Ahora ya no lo podemos hacer, porque mi abuelo y mi abuela son de riesgo. Tenemos otro abuelo y abuela en Madrid y tampoco podemos ir ni ellos venir.
Yo digo, “Pues nos quedamos 9 o 10 horas solas y ya está”, pero la verdad eso lo digo por hacerme la valiente. Son muchas horas y me da bastante miedo.
Tengo muchos amigos y amigas que les pasa lo mismo.
Mi abuela que ha sido maestra, y aunque está jubilada hace muchas cosas de maestra, dice que es que ahora se ven las cosas que las escuelas o las personas no hacíamos bien, que en España es muy difícil trabajar y tener hijos También me dice que se ven mucho mejor las que sí hacemos, y son bonitas porque ella lo que quiere es un mundo más justo y una escuela pública donde todas y todos quepamos.
Perdona que me enrolle, pero ¿se os ocurre alguna idea para ayudar a quitarles la angustia a mi madre y mi padre y para decirle a mi hermana que no tenga miedo que alguna solución habrá?
Me quedo con ganas de contaros muchas más cosas, como que cada semana tenemos que imprimir más de 50 fichas y luego escanearlas y mandarlas una por una o que la wifi no funciona, o que el ordenador de casa lo necesitamos a la misma hora, o que la brecha esa de la que oigo hablar a mis padres no la saben arreglar aunque tengan ordenador, o que dicen que no pueden comprar más tinta y que ¿cómo van a hacer con tantas actividades y ellos fuera 10 horas?
Bueno, te dejo. Yo como mis abuelos de Madrid también sueño con un mundo bueno y con que todas las niñas y niños podamos estar acompañados estos días y siempre, porque aunque los monstruos no existen tenemos miedo de estar solas. No son 10 horas, son muchísimos segundos. Si no te acuerdas cómo se calcula, pregúntale a mi abuelo y abuela que te lo dicen al momento. A mí me dijeron, cuando se lo pregunté, que por lo menos nos íbamos a quedar solas 36.000 segundos, y eso sí que asusta.
Gracias por leerme. Y por si me lee Francino, dice mi abuela que te lo oyó contar un día en la radio, y que ella también nació en el 58, es la 5ª de ocho hermanos y tiene el pelo blanco. Aunque no es tan guapa como tú, pero casi.
Un beso y gracias.
María (Lupe, MCEP-Madrid)
Gracias. Sensibilidad por la infancia y el sentido común para hacer un mundo mejor. Ojalá lleguemos un día se llegue a ese mundo soñado.
Hola. Dejo este comentario en nombre de Regina Olmos. Un beso y gracias.»Buenas noches. Traté de dejar un comentario en el documento (carta) del MCEP, pero no me he podido.
Qué carta!!!!. Me ha producido mucha tristeza. Cómo se puede digerir que la infancia tenga que enfrentarse a estas situaciones? Qué su menú sea un menú de emergencia durante dos meses? Qué… y qué… Son tantos los abandonos! Primero los de la crisis y ahora más. Y siempre por el mismo lado.
Hermosa carta.
Un abrazo»
Gracias Lupe por tu carta, siempre lúcida y sensible. Un beso
¡Qué sensibilidad! Gracias por este repertorio de emociones, sentido común, y toque de atención.