MCEP-IMAGEN POÉTICA-37

 

(Entónese con la canción de Aute : Cine, cine, cine cine)


Ficha, ficha, ficha, ficha,
más ficha por favor,
que todo en la vida es ficha,
que todo en mi casa es ficha
y muchos coles…
Fichas soooooon.

Recuerdo bien aquel cuaderno de la escuela. El cuaderno que valía para todo o casi todo.
Recuerdo aquellos libros con las necesidades básicas de conocimiento condensadas.
No quiero volver a esos tiempos, porque ente medias recuerdo que había libros prohibidos, conversaciones prohibidas, miradas prohibidas, juicios permanentes, descalificaciones, clasismo, muchas desigualdades, etiquetas de por vida, pecados y secretos ocultos.  No podías  equivocarte, ni levantar la vista, ni disentir. A casi todos  ( las todas no existían)se nos hacía lo mismo. Quienes se perdían por el camino, se perdían… y quien no llegaba a la escuela porque sus familias no se lo podían permitir, ni existían. Y eran muchos, sobre todo muchas.

Recuerdo el olor a rancio y a miedo. Recuerdo la uniformidad y el cuidado con salirte de aquí.
Pero también recuerdo algún maravilloso profesor que, cigarro en boca, te dejaba hacer preguntas, te explicaba bellezas, te sugería posibilidades que jamás se te habrían ocurrido, te explicaba los contextos, fórmulas, ecucaciones. Teníamos 9 años, y nos habló de la vida y del saber.
De él me gustaba el cuaderno que nos enseñó a preparar, la escucha  que tenía con el alumnado y la colección de preguntas que nos hacía seguida del montón de respuestas que admitía. Era un mundo de posibilidades, donde el papel reflejaba aprendizajes, alguno de los aprendizajes.
La educación se universalizó y fue un avance infinito. Fueron llegando otras ideas y maneras de hacer. Cuando llegó la ficha parecía que nos iba a resolver la diversidad de aprendizaje.
Y, como aquí escribo textitos, sólo diré que tras la ficha, puede no haber aprendizaje. Sobre todo cuando antes de ella hay otra ficha, y después de ella también.
¿Qué por qué lo digo? Ya lo sabéis…Hay papelerías que no dan abasto para imprimir lo que se le pide a nuestros niñas y niñas estos días. Hay madres y padres en paro, o con ERTE, o con teletrabajo o con otras muchas necesidades, que no dan abasto: imprime, contesta, escanea, manda, conecta, desconecta ( bueno, desconectar solo la wifi, las personas no). Hay profes que tampoco dan abasto porque corrigen y vuelven a mandar y además vuélvelo a hacer todo, de los colores que sabes y que parezca que disfrutas haciéndolo.
¿De verdad que hay que hacer 15 o 20 fichas al día y que así se aprende y se avanza en contenidos?
Ni dentro de los colegios, ni fuera de los colegios, ni pensando en los niños y niñas, ni pensando en la delicia de aprender, ni pensando en La Tierra y sus cuidados, las familias y sus cuidados, la escuela y sus cuidados, el profesorado y sus cuidados… la ficha tendría que ocupar el papel  que se le sigue dando en el aprendizaje.
Ojalá esta pandemia nos ayude a “Mover ficha” y volvamos a cantar Cine, cine, cine, cine, más cine por favor, y llenemos las casas, los barrios, las escuelas y los cuerpos de nuestros niños y niñas de películas que merezcan la alegría y el aprendizaje.
¿De verdad que no hay otra manera? Sabemos que sí y que en algunos lugares se está haciendo.
Buenas tardes, buenos días, buenas noches. Disculpen a mis tripas de estos días.

Gracias por tus bellas imágenes, María Jesús Feria
Gracias por tus canciones, Luis Eduardo Aute.
Gracias al cine, por tanto cine.
LupeMcepMadrid