La exposición de materiales y experiencias del 52 Congreso del MCEP

La exposición del 52 Congreso del MCEP reunió una amplia muestra de materiales elaborados durante el curso por niñas, niños y jóvenes de diferentes etapas y centros. Quienes los llevaron hasta Xàtiva fueron contando qué había detrás de cada trabajo: cómo surgió, qué técnicas utilizaron, qué dificultades encontraron y, sobre todo, qué ocurrió cuando el alumnado pudo investigar, crear, escribir, cooperar y tomar decisiones sobre aquello que aprendía. Este es el recorrido por algunas de esas experiencias, contado por sus protagonistas.

La escuela que se cuenta a sí misma: materiales y experiencias Freinet
en la exposición del 52 Congreso del MCEP

Durante el 52 Congreso del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP), celebrado en Xàtiva, la exposición de materiales y trabajos escolares permitió acercarse a una parte muy concreta de lo que ocurre en las aulas durante el curso. No se trataba simplemente de enseñar trabajos terminados, sino de compartir los procesos que habían llevado hasta ellos: textos escritos por el alumnado, investigaciones, publicaciones, proyectos de centro, experiencias artísticas, correspondencia escolar, trabajos cooperativos y propuestas vinculadas a la vida cotidiana.

Durante la visita guiada a la exposición se fueron presentando los distintos materiales y experiencias, explicando también qué había detrás de cada uno de ellos. En algunos casos, se trataba de técnicas Freinet fácilmente reconocibles, como el texto libre, la correspondencia o las publicaciones escolares; en otros, de proyectos más amplios en los que estas técnicas se articulaban con la investigación, la expresión artística, el trabajo cooperativo o la participación de las familias.

Cuando el aula se abre a la realidad

Juan Garrido, del MCEP de Castilla-La Mancha, llegó desde Alcázar de San Juan con tres trabajos muy diferentes entre sí. Uno de ellos partía de un material histórico: el “Decálogo de la democracia española”, realizado por el pintor Ortega y utilizado en 1976 en el contexto de las elecciones democráticas. A partir de aquellos diez carteles se desarrolló un trabajo con alumnado de secundaria que permitía recuperar y contextualizar aquella experiencia.

El segundo proyecto, “Sólo pienso en ti”, giraba alrededor de los derechos humanos y la discapacidad y tenía también una dimensión cinematográfica. La propuesta aprovechaba una película realizada por Hugo de la Riva, un director de Alcázar de San Juan y exigía un trabajo previo con el alumnado. Antes de ver la película se realizaron sesiones en los institutos para situar cuestiones como la democracia, los cambios sociales producidos desde aquellos años y la evolución en la consideración de la discapacidad. También sirvió para recuperar referencias culturales que el alumnado desconocía, desde Víctor Manuel hasta Serrat.

Pero quizá una de las experiencias que más claramente muestra esa apertura de la escuela a la realidad sea la “Biblioteca Humana”. El proyecto se desarrolla junto a una asociación de salud mental por diferentes institutos de la comarca de Alcázar de San Juan. En lugar de libros, las bibliotecas cuentan con “libros humanos”: personas que comparten con el alumnado su propia experiencia vital. Personas con problemas de salud mental, migrantes, personas trans, personas que han sufrido violencia de género, personas con discapacidad o personas que han pasado por problemas de adicciones se convierten en esos libros que los grupos de estudiantes van conociendo.

La dinámica consiste en que grupos de unos diez a veinte estudiantes van rotando por los distintos libros humanos y escuchan sus historias. La propuesta parte de una idea sencilla: normalmente vemos solamente “la portada” de las personas, y muchas veces esa portada produce rechazo o invisibilidad. Escuchar su experiencia permite conocer qué hay detrás de ella.

El texto libre como punto de partida

Desde Granada, Puri presentó los textos libres realizados por su alumnado de primaria del colegio Tinar de Albolote. Son textos relacionados con excursiones, fines de semana, el propio colegio o experiencias personales. Algunos son también bilingües. Lo que destaca en ellos es precisamente que hablan de la vida de los niños y las niñas, de aquello que les ocurre y de lo que despierta su interés.

La experiencia se extiende también al trabajo de ciencias en bilingüe. A partir de la época de lluvias torrenciales que se produjo en Andalucía, decidió abordar el tiempo atmosférico con todo el alumnado de primero de primaria. La propuesta permitió que todos y todas participaran y, sobre todo, que algunos alumnos y alumnas que habitualmente mostraban resistencia a trabajar se implicaran especialmente en la elaboración y presentación de sus pequeños libros sobre el “weather”.

También hay espacio para mirar hacia atrás y valorar lo aprendido. Al final de cada trimestre y del curso, Puri propone al alumnado una autoevaluación: qué les ha gustado, qué no, qué les ha parecido interesante. Después esos textos se comparten y se comentan en la asamblea. La escritura aparece así vinculada a la propia experiencia y también a la reflexión sobre el aprendizaje.

Crear cuando todavía cuesta crear

Irene, del MCEP de Málaga, comenzó su presentación contando una dificultad concreta. Había llegado a una clase de quinto de primaria que estaba acostumbrada a trabajar con el libro de texto, a realizar tareas muy estructuradas y a una plástica basada fundamentalmente en colorear. Percibió que había que recuperar el pensamiento creativo y divergente, pero también que existía bastante resistencia.

Una oportunidad apareció al trabajar los recursos literarios. Preguntó al alumnado si sabía qué eran las jitanjáforas y utilizó la canción “Aserejé” como punto de partida. Al principio había reticencia e incluso miedo a inventar palabras. Poco a poco fueron creando las suyas. Una de ellas, titulada “Invierno”, jugaba con sonidos como “nif-nif”, “rrr rrr”, “pom-pom” y “plop-plop”. El resultado era sencillo, pero significativo: chicos y chicas de once años que estaban empezando a perder el miedo a inventar.

La segunda experiencia partió de Hilma af Klint, una pintora sueca que Irene tampoco conocía antes de encontrarse con ella en un tema del libro de texto. El alumnado leyó su biografía, investigó posteriormente y trabajó sobre su evolución pictórica. Cada estudiante realizó su propia interpretación de algunas de sus obras y le puso un título.

El proyecto terminó ampliándose gracias a una exposición de Hilma af Klint disponible en la página web del Guggenheim. Cada grupo se ocupó de una sala, investigó sobre las obras y sobre la evolución de la pintora, elaboró un texto descriptivo y finalmente lo grabó como una audioguía. El trabajo combinaba lectura, investigación, escritura, expresión artística y utilización de recursos tecnológicos, pero siempre partiendo de una producción realizada por el propio alumnado.

La última experiencia que presentó Irene tenía como protagonista a los flamencos de la Laguna de Fuente de Piedra. Antes de realizar la excursión, el alumnado investigó sobre estas aves. Pero la investigación no terminó en un trabajo informativo. Los textos se transformaron en textos poéticos y, desde ahí, en caligramas realizados en plástica. También se trabajó la acuarela, una técnica que provocaba cierto miedo porque no la habían utilizado demasiado. El resultado fue un trabajo creativo que partía de una investigación previa.

Un proyecto de centro que termina convertido en libro

Paz, del Colegio Altamira de Revilla de Camargo y del MCEP de Cantabria, presentó el “Cooking Project”, una propuesta de centro en la que participa todo el alumnado, desde los tres hasta los dieciséis años.

El proyecto tiene dos momentos durante el curso. En el primero se elige un país relacionado con el ámbito de habla inglesa y el Departamento de Inglés propone una receta. Todo el colegio cocina esa misma receta en inglés. En el segundo trimestre se escoge un tema que se relaciona con la cocina. A lo largo de los años han trabajado propuestas como cocina y ajedrez, cocina y arte, cocina y música, cocina y deportes, cocina y poesía o cocina y costa atlántica. Este año el tema fue cocina y tiempo libre.

La propuesta se abre a toda la comunidad escolar. Desde las aulas, las familias y el profesorado se envían recetas relacionadas con el tema elegido. Las propuestas se cuelgan en la página web, se realiza una exposición y posteriormente se selecciona una receta que pueda cocinarse en el colegio.

Uno de los aspectos que Paz considera especialmente interesante es que las propuestas no proceden de internet. Según explicaba, al menos el 80 % de las que aparecen en el libro han sido cocinadas en casa por las familias y parten de su propia elaboración.

El proceso termina con un recetario que recoge todas las propuestas. El de este curso se titula “Sabor a tiempo libre” y reúne 99 propuestas. El resultado permite conservar el proceso y convertirlo en un libro que también puede utilizarse en casa como guía para preparar las recetas.

La escuela como espacio de creación colectiva

Antonio, del MCEP de Granada, presentó un proyecto desarrollado durante varios años con un grupo de primero de Formación Profesional Básica de Informática del IES Alonso Cano de Dúrcal. El objetivo es organizar una carrera solidaria, pero lo interesante está en todo el proceso que hay detrás.

El alumnado escribe cartas para solicitar espacios y apoyos al instituto y al ayuntamiento, diseña una camiseta y un cartel, prepara un anuncio de radio, visita la radio, realiza un vídeo promocional y elabora un díptico.

En el diseño de los materiales evitan expresamnete que las herramientas de inteligencia artificial les proporcionen directamente el resultado. Para elaborar el cartel, por ejemplo, se apartan del ordenador, se sientan alrededor de una mesa y comienzan dibujando con lápiz y papel. Los bocetos se convierten después en propuestas diferentes y finalmente se elige el cartel mediante una votación.

El vídeo sigue un proceso similar. Primero se escribe colectivamente una historia. Después se prepara un guión y un storyboard y, a partir de él, se construyen las diferentes escenas. El alumnado se graba y participa en todo el proceso de creación. El resultado final es solamente una parte de un recorrido en el que escribir, decidir, diseñar, organizarse y producir forman parte del aprendizaje.

Recuperar una lengua, mantener una escuela

Desde Nova Escola Galega, Natalia presentó materiales relacionados con las Escolas de Ensino Galego. La experiencia tiene como punto de partida la situación de la lengua gallega y la decisión de crear una alternativa educativa en un momento en que quienes impulsaban el proyecto consideraban necesario actuar para sostenerla desde la escuela.

Las escuelas comenzaron con cuatro niños y niñas y dos profesores y actualmente son cinco centros con más de 200 alumnos y alumnas. El proyecto se sostiene mediante una cooperativa y mantiene una importante dimensión militante.

Natalia llevó a Xàtiva cuatro materiales. Uno de ellos era un libro de las escuelas de ensino galego que permitía conocer su contexto histórico. Otro era un dosier con imágenes sobre la pedagogía que se desarrolla allí, una pedagogía que definía como democrática y activa. También presentó una guía destinada a acompañar a las familias más allá de las clases, especialmente ante las dificultades que aparecen cuando no existen suficientes recursos en la lengua propia. El material más reciente, realizado el año anterior con personas voluntarias, nace precisamente de esa necesidad y, según explicaba Natalia, podría ser útil para otros contextos que también sufren situaciones de opresión sobre su lengua propia.

Un museo en el pasillo

Vanesa, del Colegio Núñez de Arenas de Vallecas, llevó a la exposición un pequeño fragmento de lo que llamó, con humor, el “Museo Anatómico Forense del Núñez”. El proyecto consistió en convertir el pasillo del colegio en un museo en el que participaron alumnos y alumnas de tercero y cuarto de primaria.

Los materiales estaban relacionados con las ciencias y permitían trabajar diferentes aparatos y órganos. Cada elemento iba acompañado de una cartela explicativa, con sus partes y algunos datos curiosos. El proyecto se conectó con diferentes áreas, especialmente plástica y lengua.

El alumnado se organizó en grupos de tres o cuatro personas. Incluso se prepararon para la ocasión con distintivos de dirección del museo y se encargaron de gestionar el acceso a la galería. Por el museo pasaron grupos desde infantil hasta sexto de primaria, además de las familias. También realizaron un vídeo.

Para Vanesa, se trató de un proyecto que podría haber dado todavía más de sí con más tiempo y más áreas, pero que permitió comprobar las posibilidades de convertir un espacio cotidiano del colegio en un lugar de investigación, comunicación y aprendizaje.

Investigar el entorno, construir y contar

Marta, también del Colegio Núñez de Arenas, presentó una amplia colección de trabajos vinculados a ciencias sociales, ciencias naturales, lengua y al proyecto de centro dedicado a los 600 años de la llegada del pueblo gitano a la península ibérica.

Una de las propuestas fue un calendario elaborado colectivamente. Cada clase o ciclo se encargó de una página y también participaron las educadoras de comedor y las familias. A partir del proyecto se realizaron diferentes trabajos y exposiciones. Una clase de cuatro años, por ejemplo, trabajó la cultura, el idioma y el flamenco como rasgos culturales y presentó su parte mediante un mural.

En tercero y quinto se realizaron también murales sobre países. El alumnado,  de origen hispanoamericano en un 50%,  podía elegir cualquier país, no necesariamente el de origen familiar, y los trabajos se hicieron de maneras muy diferentes: en casa con las familias, en parejas, en grupo o individualmente.

Otra experiencia surgió directamente de una asamblea. Un niño contó que había hecho una maqueta en casa y algunos compañeros no sabían qué era una maqueta. De ahí nació la propuesta de construir monumentos. Después de hablar sobre distintas posibilidades, se votó y se eligieron la mezquita de Córdoba y el Coliseo romano.

El trabajo implicó investigar los monumentos, utilizar planos, medir para intentar mantener las proporciones y resolver colectivamente cómo construir cada elemento. La maqueta del Coliseo, además, permitía representar tanto las batallas navales como la arena destinada a los gladiadores.

En la exposición aparecían también libros, minilibros, trabajos de ciencias, materiales de infantil, trabajos artísticos y propuestas vinculadas al estudio de las plantas y los árboles del propio colegio. Entre ellos, un trabajo realizado a partir del estudio de las especies del patio, un espacio al que en el centro llaman “bosque”, aunque esté en Madrid.

El periódico escolar, la correspondencia y la vida del colegio

Nuria, del CEIP Palomeras Bajas de Vallecas, presentó parte de los materiales elaborados en su centro. Entre ellos estaban los periódicos trimestrales “La Cometa”, realizados por segundo, cuarto y sexto. El alumnado participa en la elección de la portada, la editorial y las investigaciones.

Durante este curso, buena parte del trabajo se había centrado en Vallecas. Aparecían, entre otros contenidos, el Rayo Vallecano, el carnaval, Prudencia Priego, fundadora del Rayo, y Amos Acero, primer alcalde democrático de Vallecas.

También había materiales de infantil, como trabajos relacionados con el nombre, rimas y propuestas de “yoga de animales” a partir de las posturas de animales. En otros cursos se había trabajado además con grupos internivel, aunque la administración había impedido continuar con esa organización.

Los “lab books” permitían integrar el trabajo de ciencias con el lenguaje. También había propuestas relacionadas con la poesía, con textos de Antonio Rubio y canciones de Gianni Rodari. La biblioteca del centro había impulsado, además, un trabajo común a todo el colegio a partir de un cuento sobre los conflictos.

La propuesta se adaptó a las distintas edades. En infantil se trabajó mediante dibujos; en primero y segundo, mediante pequeños libros; en tercero y cuarto, mediante vocabulario; y en quinto y sexto, mediante mapas conceptuales. Un mismo cuento servía así para abordar un tema común desde diferentes niveles y formas de expresión.

La correspondencia escolar también estaba presente. Un grupo de primero había iniciado un intercambio con un colegio de Italia. Primero se presentaron mediante cartas y dibujos y después comenzaron a compartir información sobre sus respectivos colegios. Los niños y niñas italianos escribían en italiano y el alumnado de Palomeras también realizaba sus producciones en esa lengua, con traducciones que permitían comprender los mensajes.

Y estaba, naturalmente, el texto libre. Nuria contaba que durante un tiempo habían tenido cierto miedo a proponerlo sin una motivación concreta. Sin embargo, comprobaron que los niños y niñas podían escribir textos interesantes cuando se les ofrecía la posibilidad de partir de algo pensado o vivido por ellos.

Publicar para aprender

Tatiana, del Colegio Cooperativa Verdemar y del MCEP de Cantabria, presentó diferentes publicaciones realizadas en su centro. Al tratarse de una cooperativa de enseñanza, también desarrollan con el alumnado de secundaria experiencias de cooperativismo en las que los propios estudiantes forman sus cooperativas.

Una de ellas es una cooperativa de servicios vinculada a la revista de secundaria “Hablando de Eso”. También está “El saco”, la revista del colegio de infantil y primaria, una publicación con una larga trayectoria. El número presentado era el 57, en un centro que lleva más de cincuenta años de existencia.

La poesía tiene también un lugar importante. Cada Día de la Poesía, todo el colegio, desde infantil hasta secundaria, sale a un parque y cada grupo comparte sus poemas. Después se publica una recopilación con las poesías de todo el alumnado.

La ausencia de libros de texto en el centro hace que las publicaciones tengan además una función directa en el aula: sirven para leer, comentar y trabajar sobre textos producidos por los propios alumnos y alumnas.

Entre los materiales había también minilibros de textos libres en inglés. El alumnado elegía el tema, escribía el texto, lo decoraba y después lo compartía con el grupo. Otras publicaciones recogían la vida personal: en infantil, el “libro viajero”; en primaria, el “libro de la vida”; y en segundo de ESO, una versión en inglés titulada “My Sweet Life”.

Incluso las salidas y los intercambios se convertían en oportunidades para escribir. Después de una excursión se elaboraba una publicación y, tras los intercambios con Alemania, el alumnado realizaba diarios que recogían la experiencia.

La pedagogía Freinet en Galicia

Alicia, de Nova Escola Galega, llevó hasta la exposición una mirada amplia sobre la presencia de la pedagogía Freinet en Galicia. Su intención era mostrar que, aunque Galicia no constituye un grupo territorial del MCEP, la pedagogía Freinet tiene allí una trayectoria larga y sigue estando presente a través de maestras y maestros, muchos de ellos ya jubilados, de iniciativas educativas, colectivos y personas vinculadas también a la universidad.

Bajo el título “Galicia, tierra propicia, ecos de pedagogía popular”, Alicia reunió materiales y referencias relacionadas con la educación ambiental, la defensa del patrimonio natural e histórico, la memoria histórica, la escuela rural, la lengua y el patrimonio lúdico y lingüístico gallego. Su intervención mostraba así una pedagogía Freinet que desborda el espacio del aula y se conecta con el territorio, con sus problemas y con la capacidad de las comunidades para organizarse y generar iniciativas. Entre los materiales presentados aparecían también publicaciones y experiencias en las que continúa colaborando, como una forma de dejar constancia de una tradición que, según explicaba, sigue muy viva en Galicia.

Cómic, biblioteca y derechos humanos

Julia Mielgo, del MCEP de Madrid, presentó una experiencia aparentemente sencilla, pero que muestra cómo una propuesta puede encontrar su lugar al cruzarse con los recursos y responsabilidades del propio centro. Como responsable de la biblioteca, aprovechó que sus compañeros habían decidido sustituir este curso el tradicional “lunes poético” por la realización de cómics.

La propuesta permitió relacionar la creación del cómic con los fondos de la biblioteca y, en particular, con una selección de libros sobre derechos humanos y derechos civiles. De este modo, la biblioteca no aparece únicamente como un lugar donde se guardan o se prestan libros, sino también como un espacio desde el que se pueden generar propuestas de creación y abrir al alumnado el acceso a determinados contenidos.

Una exposición que habla de procesos

Al recorrer las experiencias presentadas en Xàtiva aparece una idea común: los materiales expuestos son la parte visible de procesos mucho más amplios. Detrás de un texto libre hay una experiencia que contar; detrás de un periódico, decisiones sobre qué investigar y cómo comunicarlo; detrás de una maqueta, una conversación en asamblea y un problema que resolver; detrás de un vídeo, una historia que escribir y convertir después en imágenes.

También aparecen dificultades. Hay alumnado que se resiste a trabajar, grupos acostumbrados al libro de texto, miedo a inventar, técnicas que todavía no se dominan, problemas para organizar los tiempos o incluso limitaciones impuestas desde fuera del propio centro. Pero las experiencias muestran que esas dificultades no desaparecen ocultándolas: forman parte del proceso y obligan a buscar caminos.

En unos casos, la respuesta es recuperar la palabra y el texto libre. En otros, investigar el medio, publicar, mantener correspondencia, cocinar, construir un museo, hacer poesía, pintar, realizar un vídeo o convertir una experiencia personal en un material compartido. Las técnicas aparecen vinculadas entre sí y adaptadas a edades, contextos y necesidades muy diferentes.

Por eso la exposición del 52 Congreso del MCEP no se limita a mostrar objetos. Lo que pone delante de quienes la recorren son formas de entender la escuela: una escuela en la que el alumnado tiene algo que decir, en la que la realidad entra en el aula, en la que los aprendizajes pueden terminar convertidos en producciones destinadas a otras personas y en la que compartir lo realizado forma parte también de aprender.

La exposición permaneció como un espacio abierto para detenerse en los materiales, preguntar a quienes los han realizado y seguir conversando sobre las experiencias. Porque, como se recordó al finalizar la presentación, la idea no era solamente enseñar lo que se había llevado hasta Xàtiva, sino dejarlo allí para que quienes participaban en el Congreso pudieran acercarse, “saborearlo” y continuar preguntando.

 

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