Sobre el Taller llamado de Tecnología Educativa.
Desde finales de los años ochenta, el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular ha venido reflexionando de manera colectiva sobre la incorporación de las tecnologías a la práctica educativa desde la pedagogía Freinet. En este texto, Juan José Vicente comparte un recorrido personal y a la vez profundamente colectivo por la historia del Taller de Tecnología Educativa del MCEP, desde los primeros debates en los congresos hasta la consolidación de Internet como herramienta pedagógica. A través de experiencias de aula, encuentros, dudas, resistencias y aprendizajes, el autor muestra cómo el movimiento fue construyendo una mirada crítica sobre el uso educativo de la tecnología y coherente con los principios de cooperación, expresión, pensamiento crítico y compromiso social, principios que siguen guiando la acción educativa del MCEP.
El MCEP no ha sido ajeno al desafío de adaptarse a la integración de las mal llamadas Nuevas Tecnologías (NNTT) en la práctica de la pedagogía Freinet en las escuelas.
Contrariamente a lo que podría pensarse, esta integración no ha resultado fácil. Con la irrupción de estas tecnologías surgió la necesidad de abordar su incorporación a la práctica educativa. Para ello, se creó un Grupo de Debate con el objetivo de entender los retos a los que había que dar respuesta. Posteriormente, se organizó un Bloque de Encuentro, destinado a intercambiar experiencias y reflexionar sobre ellas para dar soluciones a dichos retos. Finalmente, se constituyó un Taller específico de trabajo permanente que pudiese servir como referente para todo el movimiento y que aportase un marco teórico y conceptual para definir el uso de las Nuevas Tecnologías.
Congreso de Madrid (1988): primer debate sobre las tecnologías emergentes
Al examinar los escritos del MCEP, particularmente los dosieres, he encontrado que no fue hasta 1988 cuando comenzamos a preocuparnos por las llamadas NNTT, refiriéndonos en aquel entonces al video y a la informática. Hasta ese momento, en nuestras clases utilizábamos la tecnología propia del siglo XX: fotografía, imprenta, magnetófono, fotocopiadora, máquina de escribir… Algunos, más avanzados, también empleaban la radio escolar. Sin embargo, fue en el Congreso de Madrid de 1988 cuando decidimos programar un debate sobre estas nuevas tecnologías emergentes, con la participación del profesor Mariano Fernández Enguita.

Su conferencia dio pie a un debate que, a mi modo de ver, se repitió durante varios años, en los que el MCEP intentaba integrar las NNTT con la pedagogía Freinet, algo que, como ya mencioné, no nos resultó fácil.
El profesor Enguita planteaba cuestiones fundamentales para el debate: Un mayor desarrollo tecnológico no conlleva automáticamente un progreso social y humano. Las llamadas NNTT pueden acentuar las diferencias sociales y económicas en lugar de reducirlas, incrementando la brecha digital entre el alumnado de las clases más favorecidas y el de las más desfavorecidas.
Además, se planteaba el problema de la formación docente para integrar estas tecnologías de manera creativa, con el fin de formar un alumnado crítico, autocrítico y capaz de utilizarlas para su crecimiento personal y social. La formación que se ofrecía en aquel momento era muy limitada: se centraba únicamente en enseñar el manejo del ordenador y del video a través de cursillos que en nada favorecían su integración en el aula. Se trataba de una formación técnica que no contemplaba el análisis de los lenguajes ni de los mensajes implícitos en los productos tecnológicos.
El profesor Fernández Enguita abogaba por una introducción gradual de las tecnologías en la escuela, priorizando aquellas que fomentasen la cooperación, la creatividad y el pensamiento crítico. Asimismo, proponía una formación docente más profunda y una atención especial a las necesidades de los estudiantes de contextos desfavorecidos, ya fueran urbanos o rurales.
También nos invitaba a reflexionar sobre los objetivos pedagógicos y sociales en el uso de estas tecnologías. Aunque el MCEP tenía claros estos objetivos, faltaba definir estrategias concretas para aprovechar su potencial sin caer en los riesgos de la desigualdad y la alienación.
Medios audiovisuales y lectura crítica de la imagen
En ese mismo congreso, hubo una parte más práctica, coordinada por Martín Valmaseda, director del ECOE (Equipo de Comunicación Educativa) de Vallecas. Esta sección trató sobre los M.A.V. (Medios Audiovisuales) y la lectura de la imagen en cuatro aspectos fundamentales: lo que se ve, lo que representa, lo que se deduce y lo que se imagina. Un individuo crítico debe atender a estos cuatro niveles, siendo consciente de cuál de ellos se está considerando en cada momento.

El debate giró en torno a los MAV y cómo trabajar en el aula para lograr que el alumnado aprendiera a realizar una lectura crítica de las imágenes, tanto fijas como en movimiento. En algún momento, se mencionó la célebre cita de McLuhan: «El medio es el mensaje», dando una visión clara de que el medio moldea nuestras experiencias, determinando qué aspectos de la realidad se amplifican o minimizan. Así, entender el medio es clave para comprender su impacto en la sociedad
Primeras experiencias y aprendizajes colectivos (1988–1989)
El debate se centró en plantear propuestas para introducir el video en el aula, elaborar anuncios, trabajar sobre la televisión y sus mensajes, entre otras actividades. Previamente, el MCEP ya había experimentado con estos medios en algunos congresos. En definitiva, el objetivo era lograr que el alumnado pudiera apropiarse críticamente del lenguaje de los medios, sus códigos y sus recursos expresivos, así como aprender a trabajar con ellos.

En el mismo dossier del XV Congreso de Madrid, se recogió una experiencia presentada por Isabel González y Pedro Baños sobre la utilización de MAV (fotografía, televisión, análisis de anuncios) en un colegio público de Murcia.
Durante algunos años más las NNTT estuvieron presentes en nuestros congresos en la forma de Grupos de Debate. Sin embargo, al principio estábamos algo desorientados en nuestro enfoque. Por un lado, nos faltaba conocimiento sobre el manejo de estas herramientas, y nos preocupaban sus efectos en la formación del alumnado. Por otro lado, la carencia de medios y la inseguridad a la hora de diseñar actividades limitaban nuestro avance.
Sabíamos que estas herramientas cambiarían nuestro modo de trabajo. No se trataba de hacer lo mismo con nuevas herramientas, sino de aprovechar su potencial para fomentar el aprendizaje cooperativo y el desarrollo personal y social del alumnado de manera creativa. Pero, en este aspecto, carecíamos de seguridad.
En el MCEP siempre nos hemos caracterizado por afrontar los problemas. Cuando no tenemos soluciones claras, experimentamos, y ese era el compromiso, año tras año, de este Grupo de Debate.
Congreso de Huelva (1989): pequeñas experiencias para avanzar
En el Congreso de Huelva de 1989, Ramón Rubio Cuevas, del GT de Cantabria, presentó un trabajo muy interesante sobre publicidad: análisis de spots, crítica de los mensajes implícitos y creación de anuncios utilizando los códigos del lenguaje publicitario. Sus conclusiones mostraban el impacto positivo de este trabajo en el alumnado, cambiando su forma de ver la televisión y los anuncios. Un alumnado preparado es menos manipulable. Este enfoque nos pareció el camino adecuado: pequeñas experiencias que analizábamos y ajustábamos para avanzar poco a poco, en línea con la «cultura» del MCEP.

Por entonces, pretendíamos pasar de ser un Grupo de Debate a convertirnos en un grupo de trabajo permanente. Nos propusimos seguir experimentando con los medios y preparar vídeos sobre la práctica de la pedagogía Freinet, mientras realizábamos lecturas básicas sobre medios de comunicación, lectura de imágenes y comunicación no verbal. Nos comprometimos a compartir nuestras reflexiones.
Como dato anecdótico, creo recordar que este fue el primer congreso en el que dispusimos de algún ordenador para el trabajo congresual, utilizando un procesador de textos sencillo muy utilizado en la época, Writing Assistant, de la empresa IBM.
De Grupo de Debate a Bloque de Encuentro (1991)

En el Congreso de Algeciras, en 1991, decidimos cambiar nuestra denominación y forma de trabajo. Más que un Grupo de Debate, nos veíamos como un Bloque de Encuentro o un Taller de Talleres. Para entonces, ya habíamos asimilado que el uso de las llamadas Nuevas Tecnologías (NNTT) en el aula no debía limitarse a un grupo de adeptos o personas interesadas, sino que debía integrarse de manera transversal en nuestra práctica docente.
En aquel momento debatíamos si era más conveniente contar en los centros con un aula de informática y de medios audiovisuales (MAV), como proponían los programas oficiales del Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) —como los proyectos Atenea y Mercurio—, o si, por el contrario, los ordenadores y los medios audiovisuales debían estar en las aulas como herramientas al servicio de las necesidades educativas. También cuestionábamos la eficacia de ciertos programas educativos gestionados por ordenador.
La manipulación directa frente a la simulación

Partíamos de la idea de que aquello que se puede aprender mediante la manipulación directa y la reflexión sobre lo realizado resulta mucho más eficaz para el aprendizaje que algunos programas asistidos por ordenador. Por ejemplo, en aquella época existían programas que simulaban el revelado fotográfico y proponían actividades virtuales. Sin embargo, nosotros preferíamos que el alumnado experimentara directamente en laboratorios rudimentarios con cámaras estenopeicas y otros equipos reales, lo cual era más gratificante para ellos.
Con el tiempo, se demostró que los ordenadores terminarían integrándose en las aulas y que el aprendizaje asistido por ordenador se limitaría a aspectos específicos, como simulaciones difíciles de reproducir en la práctica.
Consolidación de experiencias audiovisuales (1991–1992)
Durante esos años, continuamos investigando en el aula sobre el uso de estas tecnologías. En los congresos se presentaron experiencias significativas, como el uso del vídeo en el aula. Por ejemplo, las compañeras de Euskadi, Nekane Idarreta, Mª Teresa Arostegui e Itziar Gurmendi mostraron una película realizada en su centro que incluía todos los procesos de producción: historia, guion, reparto de actores, maquillaje, efectos especiales, rodaje, montaje, dirección, posproducción, entre otros, contando con asesoramiento técnico profesional.

Por nuestra parte, el grupo de Lagunilla, representado por Miguel Ángel Cuesta y yo mismo, presentamos un vídeo realizado para explicar cómo elaborar el plano de una charca, en una práctica de campo relacionada con la proporcionalidad matemática. En este proyecto, el alumnado participó en la redacción del guion, la escaleta, la grabación y la edición, con el apoyo del profesorado. Estas eran dos aplicaciones diferentes de un mismo medio tecnológico.
Sin embargo, también observamos las dificultades derivadas de la falta de recursos y conocimientos técnicos. En el congreso de ese año decidimos que, en el siguiente, intentaríamos producir un vídeo en forma de reportaje sobre el mismo, algo que finalmente excedió nuestras capacidades. Continuamos experimentando con los recursos disponibles en nuestras aulas, aunque en aquella época los ordenadores se utilizaban mayormente para labores profesionales del profesorado, como la preparación de fichas, clases y documentos. La participación directa del alumnado con estas tecnologías era limitada y se restringía, en el mejor de los casos, al aula de informática, si el centro disponía de ella, bajo la supervisión de un profesor encargado.
Congreso de Oviedo (1992): transversalidad y lenguajes de programación

En el Congreso de Oviedo, en 1992, comenzamos a consolidar el Bloque de Encuentro de NNTT, partiendo de la idea de que estas herramientas son transversales a todas las áreas. Aunque gran parte del tiempo se dedicó a grabar un vídeo del Congreso, también se discutieron ideas sobre el uso de los procesadores de texto y del lenguaje Logo, que entonces estaba en auge. Este lenguaje, diseñado para niños y jóvenes, buscaba «fomentar el aprendizaje de la programación mediante retos intelectuales que promovían habilidades metacognitivas y procesos de autocorrección», según Seymour Papert, uno de sus creadores. Este lenguaje, el de la tortuga, no era de acceso fácil en nuestras aulas y por tanto no pudimos experimentar con él. Últimamente se ha desarrollado un lenguaje de programación, mucho más visual e icónico, llamado Scratch, lenguaje con el que ha habido alguna experiencia de la que seguro hablaremos más adelante.
A lo largo de los siguientes congresos, continuamos reflexionando sobre la importancia de las TIC en la formación del alumnado y su integración en las aulas. Paralelamente, mejoramos nuestra formación personal en estas tecnologías. Incluso llegamos a proponer la creación de una BBS (Bulletin Board System) para centralizar información, digitalizar archivos y conectar a los grupos mediante corresponsales. Aunque se realizaron algunos proyectos como la base de datos MCEPSOLO, estas iniciativas no llegaron a consolidarse plenamente debido a dificultades técnicas y de formación.
Hacia la formalización del Taller (1994)
En el Congreso de Ciudad Real, en 1994, las NNTT se formalizaron como Taller, y se inició un debate recurrente en varios congresos sobre la necesidad de mantenerlo como un espacio independiente o integrarlo en los talleres por edades, dado su carácter transversal.
Fue en este Congreso donde se creó el boletín interno «La Ratona», inicialmente en formato papel y más tarde una revista digitalizada, «Polvo de Tiza», gracias a un programa interactivo de hipertexto llamado Neobook, elaborado por el grupo de Madrid coordinado por Manuel Carrasco.
Desde entonces, el Taller de NNTT se consolidó como un grupo oficial dentro del MCEP, asumiendo, entre sus tareas, la respuesta a las necesidades tecnológicas del movimiento.
Alfabetización tecnológica y coherencia pedagógica
En el XXIII Congreso celebrado en Potes, se produjo un interesante debate sobre la alfabetización tecnológica, a partir de la lectura de documentos elaborados por el compañero del Grupo de Madrid, Manuel Carrasco, titulado «Cibernética y Pedagogía Crítica», y de dos libros: «Para una tecnología educativa», de J. M.ª Sancho, y «Aprender con ordenadores en la escuela» (cap. I), de Eduardo Martí.
Reconocimos la necesidad de alfabetizarnos tecnológicamente, pero integrando este aprendizaje en nuestra práctica y en nuestros postulados ideológicos. Así, vinculamos nuestras técnicas pedagógicas con la tecnología, estableciendo una evolución: de la correspondencia a la telemática; de la imprenta escolar al ordenador; de la caja negra a la fotografía; de la diapositiva dibujada al montaje multimedia; del dibujo manual al diseño por ordenador; del collage a la fotocomposición mediante escáner; del libro de texto o cuento manuscrito al diseñado por ordenador; y de la monografía al CD-ROM.

Este autoaprendizaje, en sintonía con nuestra tradición pedagógica, estaría ligado a las prácticas educativas cotidianas, al día a día en las aulas. Pensábamos que compartir cooperativamente este proceso, favoreciendo la comunicación y difusión de experiencias, técnicas y materiales en nuestros MCEPs y en el Taller de cada congreso, podría ser la dinámica a desarrollar en los años siguientes.
La llegada de Internet: un punto de inflexión (1997)
La llegada de Internet marcó un antes y un después en el trabajo del Taller de NNTT. Los primeros contactos con esta nueva tecnología despertaron cierto entusiasmo y abrieron un mundo de posibilidades pedagógicas, En noviembre del año 97 se celebró en Salamanca el I Encuentro de Invierno del Taller de NNTT, su contenido giró en torno a la utilización de internet con la finalidad de formarnos técnicamente en la utilización de buscadores, el uso del correo electrónico y la comunicación y en un segundo momento iniciar un debate acerca de su integración en la práctica escolar.

Años después se exploraron diversas herramientas y plataformas, como las listas de correo y los foros, para facilitar la comunicación y el intercambio de experiencias entre los miembros del MCEP.
Además, se experimentó con el uso de blogs de talleres como herramienta para compartir experiencias y reflexiones sobre la práctica docente. Los blogs de aula, por su parte, nos permitieron adaptar la correspondencia y las publicaciones escolares a un nuevo entorno.
La web del MCEP y los nuevos escenarios de colaboración
Uno de los proyectos más ambiciosos del Taller en esa época fue la creación de la página web del MCEP, a propuesta del grupo de Salamanca. Esta iniciativa supuso un gran desafío técnico y organizativo, pero también una oportunidad para dar a conocer el movimiento a un público más amplio. La página web se ha convertido, con el paso del tiempo, en un espacio de referencia para docentes y estudiantes interesados en la pedagogía Freinet.
En los últimos años, el desarrollo de Internet y de las plataformas de videoconferencia, sobre todo a partir de la pandemia de 2020, han permitido intensificar el intercambio de experiencias, fortaleciendo el papel del Taller.
Juan José Vicente Cuesta
