María Elena y Amaury: La Radio del Progreso

Amaury y María Elena descubrieron la pedagogía Freinet en 1993 y desde entonces transformaron su escuela rural “Progreso” en San Juan Chilateca (Oaxaca, México) con técnicas como el texto libre y la correspondencia, dando voz al alumnado e implicando a las familias. Su experiencia se amplió con la creación de la Radio Escolar “XCEP – La radio del Progreso”, que convirtió la escuela en un centro de comunicación y vida comunitaria. Hoy, ya jubilados, siguen vinculados al Movimiento Mexicano para la Escuela Moderna (MMEM), compartiendo su trayectoria y acompañando a nuevas generaciones de docentes, a quienes recuerdan las palabras que Chela les dijo en sus inicios para animarles a experimentar con las técnicas Freinet: “Sí se puede: para empezar dedica la última media hora de los viernes para empezar a utilizar las técnicas Freinet y verás como se transforma la escuela… y el mundo”

Amaury y María Elena son docentes de Oaxaca, México, vinculados al Movimiento Mexicano para la Escuela Moderna (MMEM). En el 51º Congreso del MCEP comparten su experiencia de más de tres décadas aplicando las técnicas Freinet en la escuela “Progreso” de San Juan Chilateca.

Su descubrimiento de la pedagogía Freinet llegó en 1993 tras asistir a un taller con la maestra Graciela González de Tapia (Chela) y marcó un giro radical: pasaron de una enseñanza tradicional a un trabajo centrado en la expresión, la reflexión y la palabra del alumnado. El texto libre se convirtió en un motor pedagógico que dio voz a los niños, implicó a las familias —que leían con orgullo lo que escribían sus hijos— y contagió a otros docentes hasta transformar el trabajo de todo el claustro.

Crearon la Radio Escolar “XCEP – La Radio del Progreso” como espacio de comunicación y aprendizaje. Lo que comenzó como una herramienta educativa terminó siendo un proyecto comunitario: los alumnos transmitían, las familias escuchaban, y hasta las autoridades locales utilizaban la emisora para difundir avisos y mensajes. La radio se convirtió así en un símbolo de la escuela como centro vivo de cultura y participación social.

El mensaje que transmiten a los maestros y maestras es claro y se puede resumir en estos tres mensajes; “La pasión y la perseverancia son esenciales para transformar la escuela”; “A pesar de los obstáculos, los resultados en la expresión y entusiasmo de los niños justifican el esfuerzo” y “La pedagogía Freinet no es solo una propuesta escolar, sino un movimiento social y vital, que conecta escuela, comunidad y transformación social”.

Desde su jubilación acompañan a nuevas generaciones de docentes, especialmente en Escuelas Normales Rurales, sembrando la pedagogía Freinet allí donde más puede crecer.

Nos quedamos con esa idea inspiradora que les dijo Chela en sus inicios para animarles a experimentar con las técnicas Freinet:

“Sí se puede: media hora para transformar el mundo y la escuela”.

 


 

En la Escuela Progreso, ubicada en San Juan Chilateca (Oaxaca, México), nació hace más de veinte años una iniciativa que transformó la vida escolar y comunitaria: la creación de una radio escolar gestionada por niños, niñas y docentes. La XEEP – Radio Progreso, “La radio que enseña y difunde”, es un proyecto pedagógico y comunitario inspirado en la pedagogía Freinet que, con recursos modestos pero con gran entusiasmo, ha convertido la escuela en un espacio vivo de comunicación, cultura y aprendizaje compartido, donde la palabra, la cooperación y la creatividad se entrelazan y donde alumnado, familias y comunidad encuentran voz, identidad y participación activa, demostrando que la pedagogía Freinet sigue siendo una herramienta viva de expresión, democracia y comunidad.

 

En el marco del 51º Congreso del Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP), celebrado recientemente, Amaury y María Elena, maestros en la Escuela Progreso ubicada en la comunidad de San Juan Chilateca (Ocotlán de Morelos, Oaxaca, México), compartieron con todos nosotros una de esas experiencias que encarnan de manera sencilla y poderosa la pedagogía Freinet: la creación y consolidación de una radio escolar comunitaria, la XEEP – Radio Progreso, “La radio que enseña y difunde”. La ponencia, presentada en el espacio “Experiencias” fue un relato vivo de más de veinte años de trabajo, donde la palabra, la creatividad y la cooperación se convirtieron en motores de aprendizaje y de transformación social.

La historia comenzó en el año 2000, cuando Adán, un compañero suyo, también maestro perteneciente como Amaury al Movimiento Mexicano para la Escuela Moderna (MMEM), asistió a un taller de radio en la RIDEF de Austria. De regreso, compartió con entusiasmo la idea de una radio escolar, aunque las condiciones materiales eran muy precarias. Con apenas un reproductor de discos de acetato (tocadiscos), una casetera y un micrófono, los docentes y el alumnado empezaron a transmitir programas dentro del aula. Pronto, la emoción se contagió a toda la escuela y, tras una asamblea, se decidió que los programas se emitieran durante los recreos. Cada grupo de primero a sexto grado tenía su semana de transmisión, y los contenidos surgían directamente del trabajo de clase: entrevistas, exposiciones, lecturas y todo aquello que los niños y niñas querían compartir.

Con el tiempo, la experiencia trascendió las paredes de la escuela. Gracias a un pequeño transmisor de diez watts, la radio llegó a escucharse en un radio de tres kilómetros, alcanzando a las familias en sus casas, en la plaza e incluso a través del altavoz del ayuntamiento. La comunidad entera se apropió de aquel medio: se anunciaban animales perdidos, fiestas, ventas de pan o barbacoa, y poco a poco la radio se convirtió en un verdadero espacio de comunicación social. Tanto fue así, que los propios padres apoyaron la creación de una cabina de radio en un espacio destinado a almacén de la escuela, que se equipó con micrófonos de mejor calidad, una consola de mezcla y altavoces.

La experiencia también atravesó momentos difíciles. En 2006, durante las movilizaciones sociales y magisteriales en Oaxaca, muchas radios comunitarias fueron perseguidas por el gobierno estatal. Aunque la radio escolar nunca tuvo fines políticos, se percibía como un posible espacio de resistencia. Para protegerse, los docentes disfrazaron la antena con tubos de PVC y, más tarde, devolvieron el transmisor prestado. Sin embargo, la radio no desapareció: continuó funcionando dentro de la escuela y en la plaza pública, apoyada por los equipos ya adquiridos y sostenida por la voluntad de la comunidad educativa.

El valor pedagógico y humano de esta experiencia fue tan profundo que, cuando los impulsores Amaury y María Elena se jubilaron, los propios estudiantes exigieron en asamblea que la radio siguiera funcionando. Ante el desconocimiento de los nuevos docentes, los niños y niñas se ofrecieron a enseñarles el manejo del equipo, garantizando así la continuidad del proyecto. Hoy, la radio escolar sigue viva, gestionada en gran medida por el alumnado, como un espacio de expresión libre, de cultura compartida y de auténtica participación democrática.

Esta radio escolar no es solo una anécdota inspiradora; es un ejemplo concreto de cómo la pedagogía Freinet se encarna en la vida cotidiana de las escuelas. Da la palabra a los niños y niñas, vincula la escuela con su comunidad, fomenta la cooperación y convierte el aprendizaje en una experiencia vital, social y cultural. Demuestra que, incluso con pocos recursos, es posible construir proyectos significativos que dignifican la educación y fortalecen el tejido social.

Estas experiencias representan la esencia de nuestro compromiso: hacer de la escuela un espacio vivo, democrático y transformador. La radio escolar en Oaxaca nos recuerda que, cuando se confía en la palabra de la infancia y se abren canales para su expresión, la educación se convierte en un acto de libertad y de comunidad.

2 thoughts on “María Elena y Amaury: La Radio del Progreso”
  1. Me han recordado a mí mismo, cuando me planteé buscar solución a mi práctica escolástica y encontré a Josep Alcobé, que me llevó a diversas escuelas de Barcelona, donde pude observar la práctica de otros compañeros. Es fundamental, por tanto, que nuestros talleres sigan siendo eso: mostrar nuestra práctica.

  2. Unas personas entrañables y muy comprometidas con la escuela y los proyectos sociales. Gracias!!!

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